miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Sénia. Entre lavaderos y miradores


La iaia Maria em contava,
assegut al seu davantal,
que sentia gran enyorança
d’aquell poble de nívia estampa,
d’aquell poble al sud del Montsià.

Esta es la primera estrofa (de versos octosílabos y rima asonante: a-b-a-a-b) de una poesía que dediqué a la Sénia, el pueblo de la familia de mi padre, a mediados de los noventa. Estos cinco versos son el comienzo del primer poema (escrito con métrica catalana) de una recopilación de poesías llamada: Instantànies d’un Sentiment. Pues bien: de la Sénia y también de mi padre, os quiero hablar en esta ocasión.

Fue hace cuatro años… una noche de setiembre, le pregunté a un ángel: “¿sabrías decirme cómo hacer inmortales a las personas que queremos?” Él me respondió: “haciendo inmortales los momentos que pasamos con ellos”. Desde entonces, cada segundo que comparto junto a mis seres queridos, se convierte en uno de esos momentos eternos… en momentos de harmonía interior… en momentos dulces y sencillos que nos regala la vida… en momentos que, no por ser más rutinarios, dejan de ser menos inolvidables…

Pues bien, junto a mi padre, estos momentos eternos los solemos gozar cuando nos reunimos los dos en la Sénia (hecho que sucede bastante a menudo). Allí pasamos juntos el día entero, haciendo actividades que, para muchos, pasarían desapercibidas pero que, para mí, se convierten en un pedazo de inmortalidad…

 Junto a mi padre, comiendo una paella a Casa Manolo (La Sénia)

Mi padre tiene en la Sénia su restaurada casa natal y un pequeño huerto al lado del río. Cuando nos reunimos, después de un buen almuerzo en el Restaurante Casa Manolo y de hacer una agradable sobremesa, solemos salir de paseo. Vamos al huerto a regar, desbrozar las malas hierbas o a cosechar los frutos. A veces, vamos a comprar el pan, el pescado, la carne... a las tiendas del pueblo, donde hacemos vida social. En otras ocasiones, simplemente, vamos de paseo por las calles de la Sénia donde él me muestra rincones llenos de historia… recovecos que atesoran los recuerdos de su niñez… La ruta que os mostraré es un buen ejemplo de los garbeos que nos damos por su pueblo.

La Sénia es un municipio de algo más de 6000 habitantes. Se encuentra en la provincia de Tarragona, al sur de Catalunya, en un extremo de la comarca del Montsià. Está construido al borde del los taludes del río Sénia (que hace de frontera natural con la Comunitat Valenciana) y a los pies del Macizo del Port.

Campanario de la iglesia de la Sénia, en Fiestas Mayores

Su actividad económica ancestral ha sido la agricultura, sobretodo de los cultivos de secano como los olivos, viña y cereales. A partir de los años 30 del siglo XX, aparecieron las primeras fábricas de pinceles. En los años 60, la construcción del Pantano de Ulldecona en el río Senia (aguas arriba de la población) atrae trabajadores inmigrantes del sur de España. Esa mano de obra, acabará repercutiendo en el crecimiento industrial de la Sénia, creándose nuevas empresas como las papeleras y, sobretodo, las fábricas y tiendas de muebles.

Y es que la importancia y proliferación del mercado mobiliario, la calidad y diseño de los productos elaborados y el servicio ofrecido por sus profesionales... han hecho que esta localidad se haya acabado denominando, de forma muy correcta, como: “El País del Moble”. Sólo deciros que los muebles de mi casa son de la Sénia y os recomiendo, antes de que compréis cualquier “madera” a precio de “ganga”, vayáis hacer una visita, sin compromiso, a sus tiendas… luego, ¡decidid!

Logo de “La Senia. El País del Moble”

Desgraciadamente, la crisis actual también ha hecho mella en el sector del mueble de la Sénia. Sus habitantes, con imaginación y mucho esfuerzo, están sacando adelante esta recesiva situación. Un buen ejemplo de esto es la promoción que se está haciendo de un turismo de calidad, como es la abertura del Parc Natural del Port desde la Sénia… y es que buena parte de su término municipal se encuentra dentro de este precioso parque… pero esto serán ya andares de otro escrito…

En esta ocasión, la pequeña ruta que os queremos mostrar, discurre entre los lavaderos y miradores públicos que tiene el pueblo... pero, también, nos acercará a otros lugares emblemáticos de la localidad.

Los lavaderos públicos son construcciones de arquitectura civil que, hasta la introducción del agua corriente en las casas, era frecuente encontrar en nuestros pueblos y ciudades. Eran el lugar donde (habitualmente) las mujeres acudían a hacer la colada. Se convertían en sitios de encuentro y transmisión de la información de la vida cotidiana. En la Sénia tenemos cuatro: el Safareig de la Clotada, el Safareig de la Noria, el Safareig de la Plaça y el Safareig del Calvari.

Por otro lado tenemos los miradores públicos. Como se ha dicho, la parte suroeste del pueblo se asienta sobre los taludes del río Sénia. Las calles y plazas que desembocan sobre este precipicio, mediante una baranda, se convierten en verdaderos balcones que nos abren la vista y detienen el tiempo... En el municipio tenemos cinco: el Mirador de la plaça del Bruc, el Mirador del carrer Galileu, el Mirador del carrer Major, el Mirador de la Costa Dreta y el Mirador de la plaça Major.


Ruta de los lavaderos y miradores públicos de la Sénia

  • Tipo de ruta: Circular
  • Tiempo: 1 hora (a paso tranquilo).
  • Distancia: Unos 2 kilometros.
  • Desnivel: Inapreciable.
  • Dificultad: Muy baja (apta para toda edad y condición).
  • Agua: Tenemos fuentes, bares, tiendas de alimentación en todo el recorrido.
  • Equipamiento: Ninguno especial. Es recomendable disponer de un plano de la Sénia.

 Plano general de la ruta (clickad encima para ampliar)

Comenzamos esta ruta en la Oficina de Turisme (al lado del Ayuntamiento de la Sénia). En frente de la oficina de turismo, vemos que el carrer de Barcelona (la calle principal que sube hasta aquí) se trifurca convirtiéndose en la plaça de Cristòfol Colom. Pues bien, de las tres calles que salen de esta plaza, tomamos la de nuestra derecha: el carrer de Tarragona.

Paseando por esta transitada calle, pronto pasaremos por la agradable plaça de Pius XII, a la sobra de palmeras y moreras (y en frente de la gasolinera de la Sénia). Continuamos por el carrer de Tarragona hasta llegar a una ancha calle que lo atraviesa: es el passeig de la Clotada. En este concurrido paseo podremos acceder a diversos centros públicos como: el Espai Jove (a nuestra izquierda), la Biblioteca Pública, les oficines del Parc Natural dels Ports, la Casa de Cultura, el Centre d'Atenció Primària o el Pabelló Municipal d'Esports (todos estos, a nuestra derecha).

1.- Lavadero de la Clotada

Cruzamos este paseo y continuamos por el carrer de Tarragona, que ahora pasa a decirse carrer de Berenguer IV. Inmediatamente, a mano izquierda, tras una reja, encontraremos el primer lavadero de nuestra ruta: el Safareig de la Clotada. Sin duda, el más moderno de los cuatro que visitaremos.

Safareig de la Clotada, al carrer Berenguer IV

Proseguimos por la calle de Berenguer IV un buen trecho... finalmente, llegaremos a la plaça d’Amèrica. Dejamos la plaza atrás y continuamos (siguiendo la misma dirección que llevábamos) por el carrer de Benifassà, hasta una cercana y pequeña rotonda.

En esta glorieta, podríamos ir a la derecha: hacia la Capella de Nostra Senyora de Pallerols o seguir recto: hacia el Pantano, el Parc Natural dels Ports y la Tinença de Benifassà. Pero nosotros giraremos a la izquierda, por el carrer d'Osca, y caminaremos por esta tranquila calle hasta el final.

1.- Mirador de la plaça del Bruc

La calle de Huesca desemboca al carrer Sanç d’Aragó, que tomaremos hacia la izquierda. A pocos metros, tras una sombreada plaza, encontraremos el primer mirador de este recorrido: el Mirador de la plaça del Bruc. Aquí, con la ayuda de un panel de orientación, podemos disfrutar de unas buenas vistas del bosque de ribera del río Sénia y del Port.

 Mirador de la plaça del Bruc

2.- Lavadero de la Noria

Dejamos atrás la plaça del Bruc y continuamos por el carrer de Jaume I que nos va acercando hacia el núcleo antiguo de la localidad. En esta misma calle, a mano derecha, veremos una casa de sencilla arquitectura Modernista y, más adelante, en frente de la residencia para la gente mayor, tras una puerta de hierro, encontraremos el Safareig de la Noria.

 Safareig de la Noria, en el número 46 del carrer Jaume I

Este es el lavadero más antiguo de la Sénia. Fue construido antes de 1834, año que se hizo la primera canalización de agua del municipio. Esta canalización reseguía esta misma calle hasta la plaça Major y era conocida como el “reguer del poble”. Hasta finales del siglo XIX, este lavadero, estaba enfrente del emplazamiento actual, pero debido a la construcción de una fábrica de extracción de aceite de sansa y la modificación del trazado de la canalización (a una cota inferior), se reubicó a esta nueva posición. Debido a este cambio de altura de la canalización, para poder acceder a este lavadero (situado al mismo nivel), tenemos que bajar unas escaleras.

2.- Mirador del carrer Galileu

Continuamos por el carrer Jaume I, ahora con ligera subida. Tomamos la primera calle a la derecha (el carrer Galileu) y vamos hasta su final, allí, encontraremos una barandilla con vistas a la Peixera y a les Cases del Riu, es el Mirador del carrer Galileu.

Mirador del carrer Galileu

Deshacemos nuestros pasos hasta el carrer Jaume I que proseguimos hacia arriba. A un tiro de piedra, llegaremos al carrer del Carme que lo cruza. Giramos hacia nuestra derecha y veremos que la calle se estrecha, estamos en el Portalet: una de las dos entradas que cerraban el núcleo medieval de la Sénia.

3.- Mirador del carrer Major

Travesado el Portalet llegaremos al carrer Major, lo tomamos hacia la derecha y vamos hasta el final (pasaremos por varios callejones sin salida) aquí la calle hace un giro a la izquierda, desembocando a una balconada: es el Mirador del carrer Major.

 Mirador del carrer Major

La vista desde este mirador quizás nos parecerá similar a la que hemos estado oteando en el del carrer Galileu… no en vano, a pesar que hemos caminado una buena distancia entre ambos, los dos miradores están tan sólo separados por una casa.

4.- Mirador de la Costa Dreta

Deshacemos nuestros pasos y vamos paseando por el carrer Major, con sus típicas casas de piedra vista y cal. Dejaremos dos calles ciegas a nuestra derecha y, al llegar a la tercera, giramos y bajamos hasta que se nos abre de nuevo la vista, estamos en el Mirador de la Costa Dreta.

Mirador de la Costa Dreta

También disponemos de un panel de orientación que nos ayudará a situar los diferentes puentes, molinos del río y otros puntos de interés. Desde aquí, sale una cuesta escalonada que baja hasta el fondo del valle, se llama la Costa Dreta y da el nombre al mirador.

Desde este balcón, tomamos el carrer del Cardenal Cisneros hasta el número 21. Aquí encontramos el antiguo ayuntamiento y, a su lado, tras una puerta y un ventanuco enrejado, la cavernosa prisión. La antigua Casa de la Vila, actualmente, es la seu del patronat del Camp d’Aviació de la Sénia, otra atracción turística del pueblo. Poneros en contacto con ellos para concretar una interesante visita guiada a este aeródromo militar de la Guerra Civil.

Proseguimos por el carrer del Cardenal Cisneros que gira hacia la izquierda (siguiendo de frente no hay salida) llegamos, de nuevo, al carrer Major. En esta esquina, a nuestra izquierda, tenemos el Forn de Raimundo.

Carrer Major y Forn de Raimundo (haciendo esquina)

El tío Raimundo era el hermano de mi abuela Maria (Maria la del Forn). Raimundo Garcia fue el último propietario del horno, de aquí el nombre del edificio. Este fue el horno del pueblo durante generaciones… en 1846 se estableció como el forn de Propis de la Vila, tomándolo ya mi antepasado Miquel Juan Garcia. El horno y el obrador están en proyecto de restauración.

Visto este edificio de interés local, giramos hacia la derecha y bajamos por el carrer Major, encontrando otras casas emblemáticas como: la Casa del Rei Bonet, la Casa Abadia, la Casa Maria el Viu o la seu de Joventuts Unides de la SéniaLlegaremos a la plaça de l’Església: aquí se situaba la otra entrada (portalada) al núcleo medieval y aquí tenemos la acogedora Iglesia de la Sénia, dedicada a los patrones Sant Bertomeu y Sant Roc.

5.- Mirador de la plaça Major

La pequeña plaça de l’Església colinda con la plaça Major, donde tenemos la Font de la Plaça o Font Vella, construida en 1833. Si giramos a nuestra derecha, veremos una preciosa terraza con barandilla de obra, es el Mirador de la plaça Major.

 Mirador de la plaça Major

3.- Lavadero de la Plaça

Pues esta amplia azotea, donde ahora nuestros pies reposan, no es más que el tejado del tercer lavadero que visitaremos... Para acceder a él, bajamos por unas escaleras situadas a su izquierda. Una vez abajo, al lado de un abrevadero y tras una reja, tenemos el Safareig de la Plaça.

 Safareig de la Plaça

Visitado, quizás, el más conocido lavadero de la Sénia, remontamos el carrer Bailén hasta la placeta del Toril. Aquí tomamos la calle de la izquierda (el carrer Sant Joan) que seguiremos hasta llegar a la plaça del Dos de Maig.

En esta plaza, tomamos el carrer de Sant Miquel y, a medio camino, a mano izquierda, veremos la Casa "Vicent del Catxo" de bello estilo Modernista. Este edificio entre medianeras, está situado en una de las zonas de expansión de la Sénia de principios del siglo XX. Continuamos por la calle Sant Miquel hasta donde se bifurca, tomamos el ramal de la derecha, hacia la plaça de Mossèn Escoda.

4.- Lavadero del Calvari

Desde esta plaza seguimos por el carrer de València hasta la segunda calle a la derecha: el carrer del Safareig… donde (como su nombre indica) ya encontramos el cubierto donde se emplaza el último lavadero de nuestro recorrido: el Safareig del Calvari.

 Mi padre mostrándonos el Safareig del Calvari

Este es, sin duda, el lavadero mejor conservado y que ha sufrido menos transformaciones. Está asociado a un abrevadero y fuente exterior que conservan su apariencia y estructura original. El lavadero recoge, mediante un reguero, el agua sobrante de estos dos elementos hidráulicos.

Frente la puerta del lavadero tenemos un ancho paseo, es el passeig del País Valencià, lo tomamos hacia nuestra izquierda y, a pocos metros, llegaremos a la placeta de les Forques. Desde esta plaza (convertida en rotonda) veremos que baja una calle peatonal, donde volvemos a ver el Ajuntament de la Sénia. Tras el edificio consistorial se extiende una gran zona arbolada a la que podemos bajar por unas escaleras que descienden desde la misma placeta de les Forques.

Si travesamos este plácido parque, conocido como la Pista, saldremos de nuevo al carrer de Barcelona y ya podríamos dar por terminada esta ruta circular, pero todavía no lo hagamos… permitidme descansar un poco de este paseo con ustedes...

Aquí, resguardados por los eternos plátanos de sombra y acompañados por la recreación de una sénia (máquina para elevar el agua que da nombre al municipio) me gustaría contaros lo que sucedió una noche  de Agosto de 1993: Fue aquí, donde mi padre, investido Pregoner de Festes, subió al escenario (el estrado de obra que podéis ver a una esquina de la Pista) y habló a todo un pueblo expectante con orgullo y admiración... Fue aquí donde, con el mismo orgullo y admiración, todo un pueblo lo escuchó con intangible emoción y silencio. Y ese día... yo estuve aquí.

Quisiera terminar este escrito de la misma forma que ha comenzado. Ahora lo haré con la última estrofa del primer poema de Instantànies d’un Sentiment… ahora lo haré con la “instantánea” de esa noche de verano del 93... cuando en la Pista, mi padre, nos brindó a todos su momento para la eternidad.

 “El cor de la emoció impregnat
veient mon pare pregoner.
A la Pista... declamant... alt!
Amb orgull, al poble natal,
amb l’orgull de senienc absent.

jueves, 2 de agosto de 2012

Historia Universal de la Música Moderna


Prólogo

Como sabéis soy un enamorado del arte. Concretamente, pienso que la música es la forma artística más directa de llegarnos al alma… Pues bien, hace ya un tiempo que rondaba por mi cabeza escribir un post que explicara de forma sintética y breve, pero a la vez global y representativa, los diferentes tipos de música, digamos moderna, que se han hecho y deshecho desde aquellos primeros compases del rock & roll.

Mirando como podría enfocar el artículo, acerté en pensar con mi buen amigo David Monserrat. David es, posiblemente, la persona con la cultura musical actual más prominente que he conocido... no en vano, ha sido referencia en mi aprendizaje y, desde siempre, hemos mantenido buenas charlas sobre temas musicales.

David y un servidor, mayo 2012

A David lo conocí el setiembre de 1990, en las fiestas mayores de su Tortosa natal. Surgió, entre los dos, una buena amistad… amistad duradera en el tiempo… amistad cimentada por el buen rollo y, como no, también por la música.

Y, entre ambos, casi por generación espontánea, se formó un grupo de cinco “elegidos”, cinco almas jóvenes (y algo alocadas) con las mismas inquietudes, gustos y sueños… A este grupo lo llamamos “Los Cinco Magníficos” y, pese a una prematura deserción (y mejorada restitución), se ha mantenido unido hasta la actualidad. La última reunión del quinteto al completo, fue para mi despedida de soltero… ¡que peligro!

Los Cinco Magníficos (Sergi, Humbert, Michel, Vicent y David), Carnaval de 1992

Mirando esta desgastada instantánea, de hace ya más de 20 años, no sin cierta nostalgia volvemos al presente una vez más... Querido David, quedamos ya en tus manos… ¡cuéntanos que paso!


Historia Universal de la Música Moderna (por David Monserrat)

Ya sé que el título del artículo de entrada puede parecer pretencioso, y lo es, pero es que las palabras son de las pocas preciadas posesiones que nos quedan en la actualidad. ¿Por qué vamos a conformarnos con nuestra modestia innata si podemos soñar al menos con escribir hitos de nivel estratosférico?

Después de esta disertación con aires quijotescos entraremos en materia. Me gustaría, a base de sutiles pinceladas, pasar de puntillas por las etapas de la historia musical más reciente, concentrándome en las tres últimas décadas.



Los 80, 90 y 2000 han sido años vividos intensamente por un servidor junto a mi amigo Humbert, genio creador de esta fantástica web. Esta era musical que nos ha tocado vivir y en la que hemos sido, en mayor o menor medida, espectador y participe, ha constituido un periodo emocionante lleno de experimentación sonora, rebeldía estética y evolución tecnológica.

Hemos visto el progreso constante de la industria de la producción discográfica, de hecho los formatos en la edición musical y las técnicas de grabación han evolucionado durante estos últimos treinta años mucho más que la misma música que contiene. Pasamos del vinilo y la cinta de casete al CD y a los archivos digitales en múltiples formatos, siendo testigos presenciales de la transformación del formato analógico al digital.



Han aparecido también gran número de estilos musicales, unos con mayor o peor fortuna a la hora ser catalogados, pero todos con el común denominador de ser herencia de géneros propios de tiempos anteriores.

Queda claro que conceptos como el rock, pop (híbrido surgido del anterior), folk, reagee, jazz, soul, blues, y el funk, son los padres de todos los tipos de música aparecida con posterioridad, estando presentes durante toda la evolución de la misma. Ya ven que no incluyo por ejemplo el flamenco, la salsa, la samba etc., por diferenciarlos con la etiqueta de música popular o de raíces.

Pero antes de ofrecer esa visión global del pasado musical más reciente, me gustaría contarles un cuento, si, como suena, un cuento. Este pequeño relato tiene la particularidad de que, como si se tratara de un telefilm de domingo por la tarde, está basado en hechos reales:

“Había una vez en una comarca muy, muy lejana, una aldea en la que vivían unos jóvenes apartados del orden establecido. Mientras en el mundo exterior reinaban otras tendencias, los integrantes de esa especie de tribu continuaban en sus treces escuchando estilos musicales de antaño como el Rock Sinfónico, el Folk o incluso la Psicodelia. Vivían como en una burbuja, devorando películas en formato Beta, petándose la paga en los recreativos y jugando al Spectrum o al Commodore en la habitación de su casa. Sus héroes más mediáticos eran Freddy Kruegger, Frank Zappa, a cual más feo por cierto, y el insigne creador del Vodka Smirnoff.

Casi no tenían contacto con el sexo femenino, al menos en el sentido festivo del concepto. Todo lo más, dejaban emerger algún amor platónico que otro, pero sin llegar ni siquiera a cruzar media palabra con la elegida.

Así pasaba el tiempo cuando paulatinamente empezaron a  tener contacto con unos seres venidos de otro planeta. Si, esos O.R.N.I.S. (objetos raros no identificados) se dedicaban a hacer incursiones en la aldea, sembrando placentero desconcierto y haciendo tambalear el estatus quo que reinaba por esos lares.

Uno de los habitantes de la tribu, empezó a tener gran curiosidad sobre la idiosincrasia de aquellos seres. Siempre había sido uno de los más abiertos del grupo a la hora de experimentar con nuevos sonidos. Por lo que el desenlace era inevitable, teniendo como consecuencia la formación de un clan, la banda de los Cinco Magníficos, formada por cuatro extraterrestres más el terráqueo desertor.

Lo mejor del asunto es que al final este grupo acabó fusionándose con el anterior y con más gente venida de otros rincones de esta y otras galaxias. Se generó una fiesta continua en la aldea, siendo todos felices y comiendo perdices, o bebiendo gin-tonics, según como se mire”.



Esta historia aunque no lo parezca contiene una moraleja, lo que pasa es que aún no la he encontrado. Pido disculpas por ello y espero poder hallarla y desvelarla antes de acabar de escribir estas líneas.

Para centrarnos en la época musical que nos tocó vivir y así de paso reconducir el verdadero sentido del artículo, no deberíamos olvidar de dónde venimos. Hay que recordar que en los Estados Unidos a mediados de los 50 se inventó una cosa llamada rock. Un tal Elvis Presley con su canción That’s All Right tuvo algo que ver en ello, logrando la fusión del sonido country de los blancos con el rhythm & blues de los negros. Aquí, en el suelo patrio, la copla y el bolero dieron paso progresivamente a la llamada canción ligera.

Video 1Elvis Presley, como ejemplo de los años 50

Luego de la decadencia de los primeros ídolos del rock and roll a finales de los años 50, el protagonismo lo tomaron los artistas de color, quienes a principios de los 60 pusieron a bailar a todo mundo con su sonido Motown; un vendaval sonoro a ritmo de R&B, soul y funk. El renacimiento del folk también tuvo su lugar destacado en esta década que culminó con la creación del movimiento hippie y el Festival de Woodstock.


Bandera pacifista desplegada en el Festival de Woodstock, 1969

Mientras tanto, algo se estaba gestando al otro lado del océano. El pop surgió en las Islas Británicas con una fuerza tan descomunal que hizo que a partir de ese momento imperara su hegemonía musical. En España, los guateques fomentaban tanto el roce entre sus asistentes como la apertura hacía los nuevos sonidos (Los Bravos sería un buen ejemplo con su exitoso Black Is Black), además Massiel gana Eurovisión.

Video 2: The Beatles, como ejemplo de los años 60

Como logro tecnológico destacamos el nacimiento de la cinta de casete aunque su desarrollo comercial no culminó hasta la siguiente década.

Los 70 empiezan de la peor manera con muertes por sobredosis de mitos como Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison. Si a todo esto sumamos la separación de los The Beatles pues nos quedamos con una entrada de década poco esperanzadora, la verdad. Aún así se vivieron emociones fuertes en forma del despliegue de estilos tan dispares como el heavy metal, el glam, el rock sinfónico y la música disco. Y no sólo eso, también hubo lugar para que a mediados de la década surgiera como un cataclismo el movimiento punk con todo lo que conllevó dicha contracultura.

Video 3Bee Gees, como ejemplo de los años 70

En España lo más reseñable sería la consolidación del género pop junto con la popularización de los cantautores, la mayoría de los cuales bajo el escudo de la canción protesta. Los intérpretes en lengua catalana alcanzan gran protagonismo en esos momentos mostrando con su arte el descontento popular ante el régimen dictatorial.

Con este caldo en ebullición lo que viniera prometía emociones fuertes y no defraudó en absoluto. La década de los 80 en su conjunto atesora el título de ser una de las más vitalistas y entusiastas de toda la historia de la música.


Ejemplos de cantantes y grupos de la década de los 80

El descubrimiento del CD junto a la aparición de la cadena musical MTV y consigo la popularización de los videoclips, materializaron una nueva manera de disfrutar de la música. Consagración de estilos como el hip hop, el nacimiento del synth-pop, el techno, el hair metal, la implantación del indie, el new wave… cimentaron los ejes principales sobre los que se alzó una cultura musical rica en diversidad, experimentación y en laca, si, así como suena, mucha laca. Y eso que veníamos del glam, que en la década anterior ya nos mostró las virtudes de tal producto capilar. Con esto y la ropa más in (de inimaginable) se diseñaron unos looks de lo más variopinto rozando lo friki –te acuerdas de cómo íbamos por la calle, Humbert? En España no hace falta decir que la movida madrileña y todo lo que se derivó de ella fue, con diferencia, lo más destacable.

Video 4Dire Straits, como ejemplo de los años 80

Entramos en los 90, la era de Internet y las nuevas tecnologías. Se reactiva el fenómeno fan alimentado por grupos prefabricados formados por jovencitos o jovencitas, la mayoría sin demasiado talento, pero eso sí, guapísimos.


Ejemplos de cantantes y grupos de la década de los 90

Estilos tan influyentes como el grunge, el brit-pop, el chill out o la explosión de la música electrónica enriquecen y de que forma el panorama global.  La figura del Dj alcanza ya en algunos casos la consideración de superestrella.

Video 5Nirvana, como ejemplo de los años 90

Por nuestros lares la popularización del indie-pop y todo lo que rodea a la escena independiente, junto con la explosión masiva de la Ruta del Bakalao y el fenómeno After, ocupan los puestos más destacados a la hora de repasar dicha década.

A razón de esto último, un día que iba de invitado a una boda, debían de ser las dos del mediodía, cuando me puse en marcha hacia el convite en la vecina localidad de Sant Carles de la Ràpita. Pasé por delante de uno de estos establecimientos que carecían de hora de cierre y fui testigo de cómo su zona de aparcamiento estaba repleta de jóvenes/zombis brindando al sol. Esa imagen me hizo reflexionar, sin al final llegar a ninguna conclusión lapidaria, pero si sacudiendo los cimientos del concepto de la lógica que tenía por sentado hasta ese preciso momento.

Al final que nos queda, pues la reinvención de todo lo anterior en el principio del nuevo siglo. En los 2000 todo vuelve a su concepto más básico, con un enfoque alternativo.


Ejemplos de cantantes y grupos de la década del 2000

Vuelven sonidos como el synth-pop, el folk, el indie (nunca acabó de marcharse del todo) y hasta el rock gótico (hijo del new wave).


En el estado español se consolida el circuito festivalero provocando el flujo incansable de espectadores y incluso, en según qué caso, la multitudinaria presencia de gentes venidas del extranjero.

Video 6Depeche Mode, como ejemplo de los años 2000

A nivel local, Cataluña se convierte en un nido de grandes bandas emergentes con propuestas musicales de gran calidad y estilos diversos aunque focalizados en el pop y el folk rock. Una vez superada la etiqueta de rock català que apareció entre finales de los 80 y principios de los 90, el nivel y la cantidad de las bandas de este país resultan superlativos. Esto hace que, independientemente de la lengua, se expanda nuestro arte por allá donde haya gente con hambre de buen gusto, perdurando esa tendencia hasta nuestros días.


Las figuras del "caganer" son un icono de la cultura catalana

Con el concepto de la vuelta a los orígenes musicales seguimos en estos primeros compases del siglo 21. Los grupos ya casi no cuentan con los ingresos por venta de su obra, los cuales han disminuido de manera progresiva al aumento del número de ordenadores por cápita. La venta de entradas por las actuaciones en directo constituyen su mayor fuente de ingresos. El mercado cambia, pero lo que sí que afortunadamente no ha dejado de ocurrir desde la prehistoria del rock, es que constantemente se siguen creando buenos discos y naciendo propuestas musicales interesantes.
   
Resumiendo y poniendo énfasis en las tres últimas décadas, podríamos decir que los 80 fueron innovadores y excesivos, vaya, una barra libre abierta las 24 horas. Los 90 contienen los síntomas inequívocos de un buen resacón post-party a unos niveles inimaginables hasta la fecha. Para terminar, los 2000 resultan los abanderados de la era del reciclaje. Quien sobrevivió a la juerga pudo coger los restos de la bacanal y con ellos dar rienda suelta a su impulso creativo.

¿Se acuerdan de la posible moraleja del cuento que relaté unas líneas más arriba?, pues parece ser que ya la encontré. Lo realmente importante en la música, igual que en la vida, es que nos sirva para pasar un buen rato, sin más, esto debería ser suficiente.

Tenemos que buscar siempre, sin cejar en el empeño, ese rincón exquisito en el que podamos sentir, solos o con la mejor compañía, la felicidad infinita de poder saborear una preciosa melodía.

Y, si en algún momento fuera el silencio lo que nos apetece oír... pues eso:



Escrito por David Monserrat

miércoles, 4 de julio de 2012

Magnavox Odyssey, 1972: ¡Comienza la odisea!


Una de mis variadas aficiones son los ordenadores y videoconsolas antiguas... Me gusta, sobretodo, estudiar su historia y evolución. Para ello, dispongo de una pequeña colección de consolas de todos los tiempos: si queréis ver la exposición online de todos mis aparatos, os invito que os paséis por mi Web especializada:


Pues bien, este pasado mayo de 2012, se cumplieron 40 años del lanzamiento de la primera videoconsola doméstica de la historia: la Magnavox Odyssey. La importancia de esta efeméride (que, por cierto, coincide con el mes y año de mi nacimiento), el cariño que le tengo a esta máquina y el mayor respeto a su inventor, han sido motivos suficientes para que me haya decidido a dedicarle un artículo.
  
Mi Magnavox Odyssey (imagen de la Web Videoconsolas)

Pero antes de comenzar esta particular “odisea”, quisiera citar todos los juegos electrónicos que se hicieron previos a la Magnavox. Se trata de videojuegos no comerciales, creados bajo criterios y razonamientos matemáticos y de investigación.


La prehistoria de los videojuegos

El 25 de enero de 1947, Thomas T. Goldsmith Jr. y Estle Ray Mann, crearon el primer juego electrónico interactivo que se conoce. Se trataba de un dispositivo de entretenimiento de tubos de rayos catódicos que creaba la simulación de un radar de misiles como los usados en la Segunda Guerra Mundial. Este aparato utilizaba circuitos analógicos (no digitales) para controlar el haz del tubo y la posición del punto en la pantalla.

Esquema simplificado de un tubo de rayos catódicos

Jugar al Ajedrez contra un ordenador siempre ha sido un reto para los humanos, des de los comienzos de la computación. En 1949, Alan Turing y Claude Shannon diseñaron un programa para jugar al ajedrez que apareció en el artículo "Programming a Computer for Playing Chess" en el “Philosophical Magazine”, pero todavía no existía ningún ordenador suficientemente potente para poder ejecutarlo. En noviembre de 1951, el Dr. Dietrich Prinz, a partir del programa original, lo reescribió para la computadora Ferranti Mark I.
  
Dietrich Prinz, jugando a ajedrez con la Ferranti Mark I (1951)

El 5 de mayo de 1951 fue presentada, en el Festival Británico, la computadora NIMROD, también de Ferranti. Fue diseñada, exclusivamente, para jugar al NIM (el típico juego de palillos, objeto de profundos análisis en el campo de la teoría de juegos y la matemática combinatoria). Utilizaba un panel de luces como pantalla de juego.
  
Computadora NIMROD de Ferranti (1951)

En 1952, Alexander S. Douglas creó el primer juego de computadora que usaba una pantalla gráfica digital. Se trataba del juego OXO (Tres en Raya), diseñado para la computadora EDSAC de la Universidad de Cambridge. EDSAC, por cierto, se considera la primera computadora con almacenado de programas. Para el control de la partida del Tres en Raya, se utilizaba el típico marcador de teléfono giratorio.

 Operarios frente al “gigantesco” computador EDSAC (1952)

Otro tipo de videojuego creado en todas las generaciones de videoconsolas, son los que simulan un partido de tenis (os recomiendo el artículo de este blog llamado: La Evolución del Videotenis). En 1958, William Higinbotham creó un juego de computadora interactivo, llamado Tennis for Two. Lo programó, tan sólo, para entretener a los visitantes que, anualmente, se citaban en el “Brookhaven National Laboratory”. A diferencia de sus predecesores, a este tenis se juega con visión lateral, en vez de tener la visión aérea de los “Light Tennis” o la perspectiva trasera de los videojuegos más actuales.
  
Tennis for Two (1958) de William Higinbotham

Entre los años 1959 y 1961, se crearon una colección de programas gráficos interactivos para la computadora experimental TX-0 del “Massachusetts Institute of Technology” (MIT). Entre ellos, se incluían 2 juegos: el Mouse in the Maze y, de nuevo, el Tic-Tac-Toe (Tres en Raya). Para jugar con estos juegos, los usuarios interactuaban con la computadora mediante un lápiz óptico.

Computadora TX-0, en la Lincoln Lab Room del MIT (1959)

El último videojuego no comercial, previo a la Odyssey, es del año 1961. Lo crearon los estudiantes del MIT: Martin Graetz, Steve Russell, y Wayne Wiitanen. Se trata de un juego “de marcianitos” llamado Spacewar! Fue programado, como un proyecto a sus estudios, en la “minicomputadora” DEC PDP-1 (que, al igual que el Tennis for Two, usaba un sistema de gráficos vectoriales).
  
Videojuego SpaceWar!, para la DEC PDP-1 (1961)
 

Ralph Baer, el “Padre de los Videojuegos”

Hablar de la Magnavox Odyssey, es hablar de su creador: el genio Ralph Baer (que, de forma muy acertada, es apodado como el “Padre de los Videojuegos”). A la mayoría, quizás no os suene el nombre de este gentleman, pero todos, seguro, conocéis al archiconocido juego de memoria SIMON de MB Electronics... pues bien, el también fue su inventor.

Ralph Baer nació en Alemania el 1922, en el seno de una familia judía. Cuando los nazis ascendieron al poder, tuvieron que emigrar a los Estados Unidos. Ya en América, el joven Ralph, muestra un gran talento con los aparatos electrónicos. En 1940 se gradúa como técnico de radios y en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, ayuda a la alianza a combatir a los de Hitler en Londres, interceptando la radio de los alemanes, entre otras funciones de inteligencia militar.

En 1949 obtiene el título de técnico en televisores, trabajando para diversas firmas. En 1958, finalmente, se establece en la empresa Sanders Associattes hasta que se retira en 1987.
  
Ralph Baer (en la actualidad) mostrando a SIMON, su famoso juego de memoria

Pues bien, a mediados de los años 60, Baer comienza a darle vueltas la idea de incorporar juegos de serie, a los televisores que vendía Sanders Associattes. La propuesta fue rechazada por su empresa, al considerarla de poco interés...

En 1968 se le ocurre otra idea: crear un dispositivo externo de juego que se pudiera conectarse a un televisor. Baer la pone en práctica y fabrica, de forma totalmente casera, la primera consola de videojuegos. Para cubrir las “tripas” de la máquina, utiliza unas maderas de color marrón, que acabarán dándole el nombre al prototipo: la “Brown Box”.

A continuación, podéis ver un video, del año 1969, donde Ralph Baer (junto a Bill Harrison) nos hace una demostración de cómo funciona su “Brown Box”, probando el juego de “Tenis de Mesa:


A principios de 1971, Ralph presenta la “Caja Marrón” a su empresa. Ningún directivo muestra hacia ella demasiado entusiasmo… excepto Gerry Martin, un pez gordo de Sanders Associattes, que apoya su proyecto y consigue que le compre la licencia una empresa filial, llamada Magnavox, en marzo del mismo año.

Comenzaba así el desarrollo de la primera consola comercial que, a pesar que cambiaría completamente su exterior, la maquinaria interna sería prácticamente la misma que la del prototipo de Baer. Finalmente, a la “criatura” la llamaron Odyssey... El 27 de enero de 1972 comenzó su fabricación y, el 26 de mayo de 1972, se puso a la venta.

Consola Magnavox Odyssey firmada por Ralph Baer


Magnavox Odissey, la belleza de la simplicidad

La Odyssey es una videoconsola con una arquitectura interior increíblemente simple. Si analizamos sus características técnicas, observamos que no se alimentaba conectada a la red eléctrica: usaba 6 pilas del tipo C o LR14, algo que hoy día sería impensable en una consola de sobremesa... Este detalle da una idea de los escasos requerimientos del sistema.

Casi todos sus componentes son analógicos. No emite ningún tipo de sonido. Las tarjetas para cargar los juegos no tienen componentes internos (como, por ejemplo, los posteriores cartuchos), presentan unas marcas, en su superficie de contacto, que producen las conexiones entre los diferentes pines en la ranura de la Odyssey, trasladando así su información en forma de señal analógica al televisor. La Odyssey, también carece de capacidades de almacenamiento, por lo que no se pueden guardar partidas ni retener información (los jugadores tienen que recordar la puntuación).
   
Gráficamente, la simplicidad es absoluta: cuadraditos blancos sobre un fondo negro. Esta carencia fue suplida con la inclusión de unas superposiciones (“overlays”) de plástico translucidas que se pegaban a la pantalla del televisor y le daban color y viveza a los juegos. A continuación vemos el ejemplo del juego "Tennis", bajo la imagen fija del vinilo translucido del campo de tenis, se observan los verdaderos gráficos de la Odyssey: 2 puntos grandes para los jugadores y un punto pequeño para la pelota.


Gráficos simples de la Odyssey, bajo la superposición de plástico del juego "Tennis"

A parte de estos vinilos translucidos, la Magnavox Odyssey también incluía otros complementos que ayudaban a la inmersión de los juegos. Se trataba de objetos como: tableros, tarjetas, billetes, fichas, etc. que convertían a la primitiva consola, en unos verdaderos "juegos reunidos".
  
Caja original de mi Magnavox Odyssey

Si tenemos la suerte de disponer de una Magnavox Odyssey completa, al abrir su vistosa tapa ilustrada (como la de la anterior imagen), veremos dos bandejas de corcho blanco, apiladas una encima de la otra. En este par de contenedores de porexpán encontraremos guardada: la propia consola, sus accesorios, todos los complementos de los juegos y la documentación.
  
Contenedor superior (tarjetas, documentación, vinilos y complementos)

Contenedor inferior (Odyssey y accesorios para el funcionamiento de la consola)

Si hacemos inventario de esta amplia lista de componentes, en primer lugar, deberíamos tener: la propia consola y los accesorios para que pueda funcionar:
  • 1 consola Magnavox Odyssey
  • 2 mandos de juego (del tipo joywheels)
  • 1 cable para el televisor
  • 1 Interruptor de antena-juego
  • 2 Ganchos para colgar el interruptor de antena-juego
  • 6 pilas de tipo C (las originales eran de la marca: “Red-Lavel Eveready”)

Como soporte para la carga de los juegos, la consola usaba las primitivas tarjetas (sin componentes internos) que antes hemos comentado. Con el set original de la Odyssey, se entregaban media docena (numeradas del 1 al 6). Si nos fijamos con la siguiente lista, vemos los 13 juegos para que eran compatibles cada una de estas 6 tarjetas (los 12 juegos disponibles de serie, más el bonus game: “Percepts”):
  • 1 Tarjeta 1: “Table Tennis”
  • 1 Tarjeta 2: “Ski” / “Simon Says”/ “Percepts”
  • 1 Tarjeta 3: “Tennis” / “Football” (jugadas Pass y Kick off) / “Hockey” / “Analogic”
  • 1 Tarjeta 4: “Football”  (jugadas Play)  / “Cat and Mouse” / “Haunted House”
  • 1 Tarjeta 5: “Submarine”
  • 1 Tarjeta 6: “Roulette” / “Affairs of  States” 

Consola Magnavox Odyssey con sus accesorios y las 6 tarjetas de serie

Como anteriormente también se ha dicho, para dar mayor viveza a los juegos, se ajustaban a la pantalla del televisor unos vinilos translucidos. Con la Magnavox Odyssey, se entregaban 11 láminas (en 2 tamaños diferentes), más la pareja del bonus game: “Percepts”. Tan sólo el "Table Tennis", no utilizaba ninguna superposición para poder jugarlo.
  • 2 Superposiciones para el juego “Affairs of States”
  • 2 Superposiciones para el juego “Analogic”
  • 2 Superposiciones para el juego “Cat and Mouse”
  • 2 Superposiciones para el juego “Football”
  • 2 Superposiciones para el juego “Haunted House”
  • 2 Superposiciones para el juego “Hockey”
  • 2 Superposiciones para el juego “Roulette”
  • 2 Superposiciones para el juego “Simon Says”
  • 2 Superposiciones para el juego “Ski”
  • 2 Superposiciones para el juego “Submarine”
  • 2 Superposiciones para el juego “Tennis”
  • 2 Superposiciones para el juego “Percepts”

12 Superposiciones (en 2 tamaños) para ajustar a la pantalla del televisor

La sencillez de la maquinaria de la consola, obligaba a utilizar diferentes complementos para los juegos para hacerlos más atractivos. Los juegos de la Magnavox Odyssey, se convertían en un híbrido entre un videojuego y un juego de mesa. A continuación podemos ver todos los ítems que se entregaban con el pack original:
  • 1 Mapa de estudio para el juego “Affairs of States”
  • 1 Folleto de respuestas para el juego “Affairs of States”
  • 50 Tarjetas para el juego “Affairs of States” 

Accesorios para el juego “Affairs of States”

  • 1 Tablero para el juego “Football”
  • 1 Marcador de resultados para los juegos: “Football” y “Hockey”
  • 2 Balones para el juego “Football” (se entregan unidos al marcador)
  • 2 Medidores de Yardas para el juego “Football” (se entregan unidos al marcador)
  • 6 Tarjetas “Play” para el juego “Football”
  • 10 Tarjetas “Kick off” para el juego “Football”
  • 10 Tarjetas “Punt” para el juego “Football”
  • 20 Tarjetas “Pass” para el juego “Football”
  • 20 Tarjetas “Run” para el juego “Football”

Accesorios para los juegos “Football” y "Hockey"

  • 1 Tablero para el juego “Ruleta” (detrás del tablero del juego “Football”)
  • 16 Fichas azules para el juego “Ruleta”
  • 16 Fichas rojas para los juegos: “Ruleta” y “Analogic”
  • 18 Fichas blancas para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 5$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 10$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 50$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 100$ para el juego “Ruleta”

Accesorios para los juegos “Ruleta” y “Analogic”

  • 1 Cinta adhesiva (para enganchar las superposiciones al televisor)
  • 1 Lámina de pegatinas para los juegos: “Affairs of States”, “Cat and Mouse” y “Ski”
  • 2 Dados
  • 15 Tarjetas (color lila) para el juego “Percepts”
  • 15 Tarjetas (color verde) para el juego “Percepts”
  • 28 Tarjetas para el juego “Simon Says”
  • 13 Tarjetas “Secret Message” para el juego “Haunted House”
  • 30 Tarjetas “Clue” para el juego “Haunted House”

Accesorios para el resto de los juegos

Por último tenemos la documentación original entregada con la Magnavox Odyssey: 
  • 1 Manual de usuario (IB 2622)
  • 1 Tarjeta "Registration"
  • 1 Tarjeta "Thank You"
  • 1 Tarjeta "Notice"
  • 1 Hoja "How to get service"
  • 1 Hoja "Receive a free Odyssey Game!"
  • 1 Hoja de instrucciones del bonus game: “Percepts”

Documentación completa de la Magnavox Odyssey

Por último, tenemos las 2 tarjetas de inspección de la consola (una de ellas pegada en la parte inferior del aparato). Estos documentos son el verdadero certificado de autenticidad de nuestra Odyssey, en ambos casos ha de coincidir la información y encontraremos el número de serie y todos los datos técnicos y de control de fabricación de la máquina.

Tarjetas de inspección de la consola (deben coincidir todos los valores de ambas)


Odyssey… el “Dorado” de cualquier coleccionista

La Magnavox Odissey, a pesar de ser la primera consola comercial de la historia y no tener competencia (hasta 1975, con la aparición de Atari Pong) no tuvo el éxito esperado: se vendieron relativamente muy pocas unidades. Los motivos de esta poca aceptación fueron varios: en primer lugar, su elevado precio de comercialización (unos 100$ de la época); otro motivo fue que sólo fue vendida en almacenes Magnavox y, por si fuera poco, hicieron correr el rumor que sólo funcionaba en televisiones de su marca.

A continuación, podemos ver los 2 anuncios televisivos de la Odyssey (emitidos en 1972 y 1973 respectivamente) y, al final del vídeo, la presentación de la consola al conocido programa estadounidense “What’s My Line?” de la CBS:


Pues bien, de estos pocos ejemplares que se vendieron a principios de los 70, actualmente quedan muy pocos en buen estado. Por tanto, tener hoy una Magnavox Odyssey completa y funcionando representa un verdadero tesoro para cualquier coleccionista.

Mi unidad, si miráis en mis tarjetas de inspección de la consola, es de las primeras que se fabricó (modelo 1TL200 BLAK), salió de fábrica en agosto de 1972, su número de serie es el 7451921. Está impecable, funcionando y con todos los accesorios.

La gané en una subasta por Internet (yo puse el precio de cierre en el último segundo, cogiendo por sorpresa al resto de pujadores). Fue sobre las 4 de la madrugada (hora española) del 24 de junio de 2008. El anhelado aparato me salió por sólo 124$... ¡increíble!, no os podéis imaginar, a esas horas intempestivas, los botes de alegría que di con mi mujer, al saber que había ganado: ¡pero que ilusión!, ¡que gran suerte! A día de hoy, es difícil conseguir una Odyssey… las pocas completas que he visto a la venta llegan a pedir verdaderas barbaridades (¡hasta 3000 dólares!). El subastador, un cordial vendedor profesional de North Olmsted (Ohio), me asesoro en todo lo relativo a la histórica consola que acababa de ganar y la protegió, con exagerada delicadeza, para que pudiera recibirla en mi casa como nueva.



Y aquí finaliza esta odisea… pero no acaba la gran epopeya que provocó el nacimiento de esta máquina, hoy ya cuarentona… no termina esta fructífera saga que nos ha llevado al umbral de las puertas de la octava generación de consolas de sobremesa.

¡Felicidades Mr. Ralph Baer! ¡Felicidades Magnavox Odyssey!