miércoles, 5 de junio de 2013

Rebelión en el Huerto

George Orwell, en 1945, publicó Animal Farm (traducida al español como “Rebelión en la Granja”). Se trata de una fábula mordaz que satiriza con la situación político-social de la URSS de aquella época… Pero, Rebelión en la Granja, también es una crítica al trato (a veces brutal) que tenemos los humanos con los animales. En honor a esa novela, me he permitido la licencia de titular este post como: Rebelión en el Huerto… ¡porqué los vegetales también claman respeto!

Fue hace unos años, debía ser el mes de abril o mayo, viajando entre Segovia y Ávila “naufragué” en medio de un inmenso mar de campos de trigo… detuve el coche en aquella carretera rural y me adentré unos metros  en el verde trigal. Allí me quedé silencioso y quieto como un espantapájaros, mi vista no abarcaba los límites de tan fantástico verdegal, me senté con cuidado en el suelo arenoso. Recuerdo que el viento soplaba suave, balanceando el trigo creando olas, como ocurre sobre las aguas de un estanque en calma… recuerdo que el trigo se balanceaba, siseando a mi alrededor, como susurrando lo feliz que era viviendo en aquellos lares.
  
Campo de trigo verde al viento (imagen de cosaswood.com)

Acariciando dulcemente una de las infinitas espigas, recordé mis clases de ciencias naturales en el colegio… recordé que estaba sosteniendo entre mis manos un ser vivo del reino plantae, un vegetal enraizado en un suelo granítico; una gramínea de largo tallo y poco ramificada, con hojas linear-lanceoladas y una característica inflorescencia donde se disponen sus granos.

Finalmente me levanté y, feliz, proseguí mi camino.

Regresé en agosto, deseando volver a sentir la vida y la alegría que recordaba de ese campo de trigo. Al llegar, con gran pena y estupor, me encontré tan sólo con los rastrojos de lo que antes fue ese verde trigal… Allí, donde unos meses antes hubo un verde mar de paz, ahora había un terreno baldío surcado por las roderas de las cosechadoras. Inspiré: todavía se olía a trigo cercenado... miré: y como si de trofeos se tratase, estaban los tallos de esas plantas asfixiados en pacas de paja... esos tallos que, unos meses antes, sujeté dulcemente entre mis manos.

Rastrojos de trigo y roderas de cosechadora (imagen de fotomilk.com)

Llegó la noche y nos hospedamos en una venta de aquellas tierras castellanas… sentados en una vieja mesa de roble, la posadera nos trajo una redonda hogaza que había amasado ese mismo día. La rebanó en generosas porciones y se fue a preparar la cena… tomé un pedazo de ese dorado pan y recordé ese campo de trigo verde, recordé a esas plantas (llenas de vida) enraizadas sobre un suelo granítico… mientras saboreaba ese tierno chusco, se me dibujo una dulce sonrisa en mi cara… Sonreí porqué, ese trigo, fue mimado por el campesino y cosechado cuando alcanzó el momento óptimo de madurez. Sonreí porqué, gracias a esa gramínea de largo tallo, pueden vivir muchas familias y se alimentarán personas y animales.

Un tiempo después, en Barcelona, quedé con un buen amigo vegetariano. Fuimos a comer a un restaurante naturista del centro de la ciudad. Mientras comíamos una hamburguesa de tofu con champiñones; debatimos sobre las razones para hacerse (o no) vegetariano o vegano… entre ellas aparecieron motivos como: la salud, religiosos o éticos. La verdad es que fue una charla muy interesante y constructiva, ya que el es un vegetariano convencido y yo, un “carnívoro” que disfruta hincando el diente a un filete de ternera poco hecho… Pues bien, después de ese amigable debate, cada uno continuó con su forma de pensar (y de comer), pero el me reconoció que veía las cosas de otra forma… os cuento:

En primer lugar quiero puntualizar que esta reflexión es para el vegetarianismo más radical o veganismo, es decir: personas que libremente deciden no comer nunca más ningún tipo de animal (ya sea carne, pescado, moluscos...), pero tampoco ningún producto indirecto del reino animalia: lácteos, huevos, miel...

Analicemos los motivos que nos pueden inducir a no querer comer ningún producto animal:

Diagrama de la Dieta Mediterránea (imagen de botanical-online.com)

Si queremos ser veganos tan sólo por motivos de salud, creo que nos equivocamos. Estaremos todos de acuerdo que la dieta más saludable y equilibrada que existe, es la Dieta Mediterránea. Si miramos el anterior diagrama, vemos que, a pesar de que los vegetales deben ser la base fundamental de nuestra dieta, necesitamos las proteínas animales para una correcta y equilibrada alimentación.

Si somos veganos porqué nuestra cultura o religión así nos los dicta, en este caso: ¡poco puedo decir!, ¡cada uno es libre de creer y comer lo que quiera! Pero, que yo sepa, no hay ninguna religión mayoritaria en la Tierra que nos prohíba este comportamiento de forma tan estricta...

Otros motivos para hacerse vegano (quizás los más habituales y con los que más de acuerdo pudiera estar) son los éticos. Estos son debidos, en gran parte, a una gran conciencia y respeto hacia el reino animal; luchando, de esta manera, contra el trato inapropiado que (muchas veces) sufren de los humanos... malos tratos como son: la sobreexplotación, el abandono e, incluso, la tortura.

Así pues, ¿deberíamos dejar de comer animales para solucionar estos lamentables hechos? Voy a intentar dar mi opinión, a esta controvertida pregunta, como gran defensor de los derechos animales que me considero y... como "carnívoro" reconocido que soy:

En primer lugar, quisiera recordar que los humanos somos también seres del reino animal… de hecho, somos unos animales que habitamos en la Tierra desde hace unos 2 millones de años. Una de las razones de nuestro éxito evolutivo es nuestra gran adaptabilidad a los cambios, esta adaptabilidad se traduce también con nuestra alimentación… ya que, dependiendo de las circunstancias ambientales, podemos variar radicalmente nuestra dieta, pudiendo comer de todo: carne, pescado, verduras, huevos, frutas, semillas, raíces, insectos, etc.

Recreación de un grupo de australopitecos recopilando alimento (imagen de web.educastur.princast.com)

Así pues: somos animales omnívoros… nuestro sistema digestivo se ha acostumbrado y necesita comer diferentes tipos de alimentos para nutrirse de forma idónea y equilibrada. Como me dijo un día mi buen amigo Robert Guinovart: "no sólo podemos comer plantas, ya que, por algo, no tenemos un estomago dividido en 4 partes como una vaca".

Ironías a parte, todos los seres vivos del reino animal (sean carnívoros, sean herbívoros...) tenemos, entre otras características comunes: una nutrición heterótrofa por ingestión, es decir, tenemos que comernos a otro ser vivo (o parte de él) para subsistir y, generalmente, comérnoslo representará su muerte. Parece duro, pero es ley de vida… Pero de la misma forma que muere un animal al ser cazado, se muere una planta o un hongo cuando nos lo comemos: también a ellos les hemos privado de su legítima vida.

Leonas cazando a un agonizante hipopótamo (imagen de naturalezaviva.org)

Podemos pensar: hombre... ¡no es lo mismo!, un animal sufre al morir...

¿Cómo que no es lo mismo?, ¿es qué los humanos disponemos de un poder "divino" para decidir que ser vivo debe vivir y cual debe morir?, ¿es que sabemos realmente si no sufre una planta al ser arrancada del suelo para dejarla morir lentamente en la nevera?

Hace diez mil años, en el Neolítico: los humanos inventamos la agricultura y la ganadería para no tener que depender de la caza y la recolección, sujeta a los cambios climáticos. Esto supuso un gran avance para la humanidad. De hecho, en el Paleolítico, se estima que habían entre 6 y 10 millones de individuos, hoy en día en la Tierra, somos 7000 millones de personas (¡1000 veces más!) y, alimentar 7000 millones de personas, no es tarea fácil.

Lo que está claro es que la agricultura y la ganadería de subsistencia que se inventó durante la revolución neolítica ha quedado pequeña y tenemos que generar mucho más alimento para todos… Esto, desgraciadamente, nos ha llevado a tener que crear grandes granjas industriales, pero también crear grandes extensiones de cultivo, arrancando la flora autóctona... Esta masificación ha supuesto una sobreexplotación animal (pero también vegetal) y, muy habitualmente, un abuso de sus condiciones de vida. Pero, ¿qué tenemos que hacer?, ¿dejar de comer animales y que los vegetales sufran todos los daños colaterales? o quizás... ¿debemos diezmar la población mundial?
  
Granja de pollos industrial (imagen de hoyagro.es)

En conclusión, creo que ha quedado clara mi postura que deberíamos comer de todo y de forma equilibrada, ya que pienso que es lo necesario y natural para nuestro organismo. Por otra parte, tenemos que velar que todos los animales tengan unos cuidados correctos durante su vida y que su sacrificio sea con todas las garantías. También hemos de luchar para que la caza y la pesca se haga dentro de la legalidad, para poder preservar el equilibrio medioambiental del planeta.

Pero de la misma manera, hemos de esperar el mismo respeto para todos los vegetales (y hongos)... el mismo que tuvo aquel agricultor castellano que cuidó con esmero ese mar de trigo verde... ese trigo que creció feliz en aquel campo avilés, viendo salir el sol cada mañana… ese trigo que, una mañana de verano, se le "segó la vida" para podernos dar, a todos, "ese pan de cada día".

Con este escrito he querido expresar mi cariño y respeto a todos los animales de la Tierra: ya sean salvajes o domésticos, ya sean de compañía o ganado... Quien me conoce sabe que cuido y protejo desde la más pequeña hormiga, a la arisca salamanquesa, al cariñoso perro abandonado, al asustadizo cordero…

Pero también, con este escrito, he querido expresar mi cariño y respeto hacia los representantes de los reinos plantae y fungi…Que no tengan ojos para pedirte clemencia, que no tengan patas para escapar de ti, no significa que no sufran y mueran cuando los arrancas de ese suelo que escogieron para vivir.
  
Abrazando un olivo milenario a la rambla de los Viruegas, en Agua Amarga (Almería)

Espero que os haya parecido interesante mi punto de vista. ¡Espero vuestras opiniones!

lunes, 6 de mayo de 2013

Colección de rocas. Tipologías y clasificación

En esta ocasión hablaremos de las rocas… pero, ¿sabemos realmente qué es una roca?

Supongo que muchos de vosotros, cuando pensáis en una roca, os vienen imágenes como la de: una piedra muy grande... un material sólido y duro... un peñasco... un monolito... en definitiva, de alguno de esos seres inorgánicos que encontramos por la superficie terrestre... Pues bien, a pesar de que estas ideas no son del todo incorrectas... desde un punto de vista geológico, no son rigurosamente ciertas.
  
Para algunos, la imagen de unas rocas, podría evocarles los Callanish Stones de Escocia (foto de Wikipedia)

Para los que nos dedicamos a las Ciencias de la Tierra, definimos una roca como: un cuerpo formado por la acumulación de un tipo concreto de mineral o por la agrupación de varios minerales diferentes. Son entes naturales (no manipulados) y universales. Generalmente son sólidas y de origen inorgánico. Algunas pueden ser, efectivamente, muy grandes pero también tenemos fragmentos microscópicos.

Durante mis estudios universitarios, recopilé diferentes muestras geológicas (de minerales, rocas y fósiles) para poder profundizar el estudio a "visu" de los ejemplares más comunes de cada disciplina. Para la colección de rocas compilé 63 fragmentos que guardé (dentro un estuche verde) en cajitas de cartulina satinada de 4x4 cm.

Estuche con toda mi colección original de rocas (realizada durante los años 90)

Actualmente, tan sólo colecciono nuevos ejemplares, si pueden mejorar (o ampliar) mi fondo geológico original. Todas mis muestras están clasificadas en una base de datos informatizada.

Como hemos dicho: "una roca es un cuerpo formado por la acumulación de un tipo concreto de mineral o por la agrupación de varios minerales diferentes" ... Por este motivo, mi colección de rocas, está estrechamente ligada y se complementa, de forma recíproca, con otra que tengo de mineralogía. De hecho tengo minerales que podrían ser considerados como rocas monominerálicas (como la halita)... y muestras de mi colección de rocas que están formadas por un único mineral (como la serpentinita).

Por cierto, si queréis ver mi colección de minerales, podéis hacerlo consultando el artículo: Colección de Minerales. Reconocimiento y clasificación, que escribí en este mismo blog.

  
Clasificación de las Rocas

En la Tierra tenemos tres tipos de rocas: las ígneas, las sedimentarias y las metamórficas. Estos tres grandes grupos se relacionan entre si de forma cíclica. Si queréis conocer esta interesante interrelación de la naturaleza, ahora os recomiendo mi publicación: El Ciclo de las Rocas. Una biografía inerte, donde se explica en detalle y con ejemplos.

Así pues, el primer paso para clasificar una roca será separarla en uno de estos tres grandes grupos. Después, dentro de cada tipo, utilizaremos la jerarquía de la disciplina geológica correspondiente.

Pues bien… sin más “enroques”, ¡comencemos la exposición!

1. Rocas Ígneas

Las rocas ígneas o magmáticas son las que se han originado a partir del enfriamiento y solidificación de un magma (siendo un magma cualquier roca en estado fundido).

Para las rocas ígneas, existen diferentes criterios de clasificación: a partir de su textura, de su composición geoquímica, de su velocidad de enfriamiento... Fue este último criterio, el que yo utilicé para catalogar mi colección:

1.1.  Rocas ígneas plutónicas

Cuando un magma que emerge se queda en el interior de la corteza (por ejemplo, dentro de una cámara magmática) este tendrá un enfriamiento lento, permitiendo una consolidación muy tranquila de este fluido magmático, con la diferenciación y cristalización óptima de sus minerales disueltos.

En mi colección dispongo de 8 ejemplares de roca plutónica:

  • Diorita
  • Gabro
  • Granito
  • Granodiorita
  • Kimberlita
  • Peridotita
  • Sienita
  • Sienita Nefelínica

Rocas ígneas plutónicas (clicad para ampliar)

1.2.  Rocas ígneas filonianas

Las rocas filonianas, como su nombre indica, se forman por la consolidación de un magma en filones o grietas de la corteza. En este caso, debido a las características morfológicas del enclave, el flujo magmático sufrirá una velocidad de enfriamiento variable, que acabará generando un tipo de roca con cristales de tamaños y morfologías  muy diferentes en un mismo ejemplar.

En mi recopilación tengo 6 muestras diferentes:

  • Aplita  
  • Diabasa          
  • Lamprófido     
  • Pegmatita        
  • Pórfido diorítico
  • Pórfido granítico

Rocas ígneas filonianas (clicad para ampliar)

1.3.  Rocas ígneas volcánicas

Por su parte, una roca volcánica, es aquella que se forma cuando un magma emerge repentinamente a la superficie del planeta. El contacto con la atmósfera le produce un enfriamiento rápido que hace solidificar el magma de forma veloz, evitando un crecimiento regular de sus cristales. Los pocos minerales que logran formarse, lo hacen de forma dispersa y desordenada, dentro de una matriz vítrea.

Mi compilación consta de 11 rocas volcánicas:

  • Andesita         
  • Basalto           
  • Lapilli
  • Lava basáltica 
  • Obsidiana (vídrio volcánico)
  • Obsidiana caoba
  • Obsidiana nevada
  • Ofita   
  • Pumita o piedra pómez
  • Riolita 
  • Traquita

Rocas ígneas volcánicas (clicad para ampliar)

2.        Rocas Sedimentarias

Son rocas formadas por la litificación de un sedimento. Se trata de un grupo muy controvertido sujeto a variados y polémicos criterios de clasificación. Para catalogar las muestras de mi colección, yo utilicé la Clasificación de Pettijohn et al. Como podemos ver en la siguiente tabla, existen dos grandes grupos de rocas sedimentarias: las detríticas y las no detríticas.
  

2.1.  Rocas sedimentarias detríticas

Las rocas sedimentarias detríticas o clásticas, son las formadas por fragmentos de otras rocas que han sufrido una erosión (meteorización + transporte + sedimentación) y posterior diagénesis (compactación y cimentación).

Este tipo de roca conserva las partículas del detrito que provienen. De hecho, como podemos ver en la anterior tabla, es a partir del tamaño textural de este sedimento cementado, con el que clasificamos y nombramos los diferentes tipos de rocas sedimentarias detríticas.

Para las rocas sedimentarias detríticas, dispongo de 6 ejemplos:

  • Conglomerado
  • Brecha
  • Arenisca
  • Arenisca roja
  • Arcillita           
  • Marga  (arcillita con alto porcentaje en calcita)

Rocas sedimentarias detríticas (clicad para ampliar)

2.2.  Rocas sedimentarias no detríticas

Las rocas sedimentarias no detríticas, son aquellas que se forman mediante procesos químicos. Pueden ser  sencillos, como la precipitación que forma la caliza o el yeso... o procesos más complejos, donde intervienen la descomposición y transformación de restos de seres vivos, como le ocurre al carbón.

Según Francis J. Pettijohn, para este amplio cajón de sastre, existen seis grupos diferentes de rocas no detríticas:

2.2.1. Rocas carbonatadas

Las rocas carbonatadas son rocas formadas (mayoritariamente) por carbonatos. Las más corrientes son: las calizas o calcáreas, formadas por el mineral calcita (carbonato cálcico) y las dolomías, compuestas por dolomita (carbonato cálcico-magnésico).

Como rocas carbonatadas, cuento con 8 tipos de calizas (y variedades) y una dolomía:

  • Caliza concrecionada
  • Caliza litográfica
  • Caliza masiva
  • Caliza nummolítica
  • Caliza oolítica
  • Creta             
  • Lumaquela      
  • Travertino
  • Dolomía

Rocas carbonatadas (clicad para ampliar)

2.2.2. Evaporitas

Las evaporitas son rocas sedimentarias que se forman por cristalización de sales disueltas en lagos y mares costeros. La mayoría de los depósitos explotables de yeso y sal marina se han originado de esta manera.

En esta colección, dispongo de un único ejemplar de roca evaporítica:

  • Yeso

Evaporita (clicad para ampliar)

2.2.3. Rocas silíceas de origen orgánico y químico

Las rocas silíceas, son rocas con un alto contenido en sílice (óxido de silicio). Pueden tener un origen orgánico (por acumulación de exoesqueletos) o químico.

Como rocas silíceas de origen orgánico, tengo 2 ejemplares:

  • Radiolarita (Lidita)      
  • Trípoli (Diatomita)      

De origen químico, dispongo de una única muestra:

  • Geyserita

Rocas silíceas de origen orgánico y... químico (clicad para ampliar)

2.2.4. Rocas alumino-ferruginosas de origen químico

Este tipo de rocas sedimentarias, presentan un alto contenido en aluminio y hierro, y tienen un origen exclusívamente químico.

En mi colección tenemos 1 muestra:

  • Bauxita

Roca alumino-ferruginosa (clicad para ampliar)

2.2.5. Rocas organógenas

El siguiente grupo de rocas, han sido formadas por la evolución de las partes orgánicas de determinados seres vivos. Tenemos 2 tipos de rocas organógenas: los carbones y el petróleo (una de las pocas rocas, en estado líquido, que existen en la naturaleza).

Como carbones tengo 5 tipologías diferentes:

  • Antracita         
  • Azabache (Lignito)     
  • Hulla   
  • Lignito
  • Turba  

También dispongo de una muestra de petróleo:

  • Petróleo nativo

Rocas organógenas (clicad para ampliar)

2.2.6. Rocas fosfatadas

Las rocas fosfatadas son aquellas que están constituidas por altos contenidos de fosfatos. Este tipo de sales se suelen formar a partir de depósitos de huesos y excrementos de animales vertebrados.

Como roca fosfatada, en mi colección, conservo 1 muestra:

  • Fosforita

Roca fosfatada (clicad para ampliar)

3.        Rocas Metamórficas

Cuando una roca es sometida a grandes presiones y/o temperaturas, esta puede llegar a variar completamente sus características físicas originales: recristalizando sus minerales y cambiando su estructura interna original. Este proceso, llamado metamorfismo, la acabará convirtiendo en una “nueva” roca. Si esta presión y/o temperatura fueran tan elevadas que sobrepasaran el límite de fusión de la roca, esta se "derritiría" convirtiéndose, de nuevo, en un magma.

Las rocas metamórficas también tienen distintos criterios de clasificación: según su temperatura y presión de formación, según su posición geológica formacional, según su textura... Este último criterio fue el que yo escogí para clasificar mis muestras.

3.1 Rocas metamórficas foliadas

Una roca metamórfica tendrá una textura foliada, siempre que sus minerales y características estructurales presenten un alineamiento visible en capas o franjas paralelas. Los diferentes grados de foliación dependen del tipo de metamorfismo y de la mineralogía de la roca inicial.

En mi colección tengo 4 rocas metamórficas foliadas:

  • Esquisto moteado
  • Gneis
  • Micacita
  • Pizarra

Rocas metamórficas foliadas (clicad para ampliar)

3.2 Rocas metamórficas no foliadas

Este otro tipo de rocas metamórficas no presentan ningún alineamiento "aparente" de sus minerales o textura. Digo aparente, porque si observamos en detalle su estructura interna (con la ayuda de un microscopio petrográfico), podríamos llegar a ver que sus cristales presentan un aplastamiento o bandeado regular.

Dispongo de 7 muestras no foliadas:

  • Anfibolita
  • Cornubianita
  • Cuarcita
  • Eclogita
  • Mármol
  • Serpentinita
  • Tectita meteorítica

Rocas metamórficas no foliadas (clicad para ampliar)

Y esto es todo… espero que hayáis encontrado útil este escrito sobre clasificación de rocas.

Quedo a vuestra disposición para contestar vuestros comentarios, dudas o sugerencias… Os agradeceré mucho que os hagáis seguidores de este blog y lo compartáis por todas partes. ;-)

¡Muchas gracias y hasta pronto!

martes, 9 de abril de 2013

Caro. Tocando el cielo del Port

Antes de comenzar, quisiera agradecer al Ayuntamiento de la Sénia la publicación íntegra, en su revista municipal Lo Senienc, del artículo que le dediqué a esa localidad y a mi padre: La Sénia. Entre lavaderos y miradores. Ya podéis leer la primera parte del escrito en el mensual de marzo. La segunda entrega, se publicará a mediados de este mes. ¡Muchas gracias por este reconocimiento a mi trabajo!

En esta ocasión volveremos a hablar de excursiones por el sur de Catalunya, aunque esta será un poquito más larga que la senienca… Bien, si  les preguntásemos a los habitantes de les Terres de l’Ebre cuáles son sus estandartes, seguramente nos dirán: el Delta y els Ports de Tortosa i Beseit (también denominados, simplemente, como els Ports o el Port).

Río Ebro a su paso por Tortosa, con el macizo dels Ports al fondo de la imagen
El Port, geográficamente, es el extremo nordeste del Sistema Ibérico español. Su superficie abarca terrenos del sur de Catalunya, de la Franja de Ponent y del norte de Castelló. Geológicamente, se trata de una cordillera de plegamiento tectónico menor, formada a consecuencia de la orogénesis alpina. Petrológicamente, els Ports se componen (prácticamente) por calcáreas y dolomías del mesozoico: estas rocas son los sedimentos de un antiguo mar del Jurásico (con abundante registro fósil). Su cima es el Caro o Mont Caro (1447 m) que también es el punto más elevado de la provincia de Tarragona.

Si queremos subir a pié a Caro tenemos diferentes opciones: quizás la más espectacular (bajo mi punto de vista) es la que lo hace desde el barranc de la Caramella, Moleta Castellona, l’Escaleta y Coll del Vicari… para luego bajar, deshaciendo nuestros pasos, hasta Moleta Castellona y seguir hasta la horadada Roca del Migdia y el Coll de la Garrofera. Esta es una ascensión bellísima, pero algo difícil. En cambio, la que proponemos en el presente escrito, es la subida a la cima más fácil que podemos hacer desde su base. Se trata de un itinerario bastante típico y conocido pels ebrencs, bien marcado y cómodo.

Al no existir ninguna guía que lo explique en detalle (al menos yo no la he encontrado), he creído que sería útil explicar mi experiencia. La ruta sigue los antiguos caminos carreteros (abandonados desde hace décadas) que conducían hasta la cima de Caro. Actualmente, para acceder a la cumbre desde la llanura, existe una buena carretera asfaltada construida paralelamente (o coincidentemente) a estos viejos caminos de tierra.

Foto aérea, cedida por Aerispixel, con parte del trazado de la ruta (clicad encima para ampliarla)
Para mí, esta excursión, tiene un especial encanto. La hice por primera vez (con 7 años) con: mis padres, mi hermana, el abogado (y amigo de mi padre) Lluís Pegueroles y sus hijos Titina y Josep Rafel. Han pasado muchos años desde entonces… Posteriormente, la he recorrido otras veces, pero siempre recordando ese gran día de montañismo familiar. Este pasado sábado 23 de marzo, ¡he vuelto de nuevo a caminarla!

En esta ocasión la he realizado junto a mi amigo Àngel Mulet: natural de Tortosa, ingeniero de obras públicas y terminando la carrera de puertos, caminos y canales. Àngel es hijo del propietario (de igual nombre) de la empresa de fotografía aérea Aerispixel (aerispixel.com). Quisiera agradecerles la cesión de la espectacular imagen anterior, donde podemos ver parte del trazado de la ruta (que va subiendo paralelo a la actual Carretera dels Ports). De abajo a arriba observamos:  el barranco del Farrúbio, la Fortalesa, las curvas del Cargol y el Portell (collado situado entre la Tossa de la Reina, a su derecha, y la Barcina, que nos oculta Caro). Sin más preámbulos: ¡”despeguemos” hacia la cima! 

Carreretes – Caro - Carreretes

Plano general de la ruta (clicad encima para ampliarlo)
  • Tipo de ruta: Ida y vuelta
  • Tiempo: 6 horas 30 minutos (en total)
  • Distancia: 23 kilómetros (en total)
  • Desnivel: +1175 metros, -1175 metros
  • Dificultad: Media. A pesar del desnivel y la distancia, el itinerario está bien marcado y va siempre paralelo (o coincidente) con las actuales carreteras del Port y Caro. Podemos disponer de un coche como vehículo de apoyo.
  • Meteorología: Evitar los días calurosos.
  • Agua: En la font dels Bassis (no siempre emana).
  • Equipamiento: Calzado y ropa cómoda (acorde con la época del año), protección solar, cantimplora con agua, brújula, mapa, móvil, prismáticos...
Muy importante: Al caminar buena parte del recorrido por carreteras de uso compartido con vehículos a motor, debemos extremar todas las precauciones (sobretodo si vamos con niños). En carretera es obligatorio caminar con ropa visible (preferentemente con chalecos reflectantes), siempre pegados al borde izquierdo de la calzada y en fila india. El Port es un parque natural, recordad que hay unas normas y recomendaciones que se deben cumplir y que podéis consultar en la Web Parc Natural dels Ports.

Aproximación:

Para llegar al barranc de Carreretes (origen de nuestra excursión), desde Tortosa y Roquetes tomaremos la carretera TV-3422. Una vez pasado el kilómetro 3 veremos un cruce: tomamos el ramal de la izquierda (dirección Caro). La carretera sigue una trayectoria bastante recta y con constante subida (pasaremos el canal Xerta–Sénia), rápidamente nos acercará a la base del macizo del Port. Cuando la carretera baje un poco para cruzar un puente, ya habremos llegado al barranco de Carreretes. Podemos dejar nuestro vehículo en una zona habilitada al lado del puente. 

Cronología, altimetría y descripción del itinerario:

0 min. (272 m) Barranc de Carreretes

Desde la zona de aparcamiento, bajamos unos pocos metros por la carretera. Enseguida veremos a nuestra izquierda un sendero marcado que sube (tras una señal de "Prohibido hacer fuego").

Sendero que sube desde la zona de aparcamiento del barranc de Carreretes (cota 280 m)
Subimos por la senda que rápidamente nos llevará de nuevo hasta la Carretera del Port (unos metros más arriba). Continuamos subiendo sobre el asfalto, dejaremos atrás una curva cerrada y seguimos hasta la siguiente curva. Aquí, a mano derecha, veremos que sale un sendero (suele haber un montoncito de piedras a modo de hito), para acceder a él tendremos que hacer una pequeña y fácil trepada.

Sendero que sale de la Carretera del Port (cota 360 m)
15 min. (482 m) Barranc del Farrúbio

Veremos que este sendero, rápidamente, se convierte en un camino de carro (es el Camí Vell del Port), vamos subiendo por él de forma relajada, paralelos al barranco del Farrúbio (nombre que toma la cuenca alta del barranco de Carreretes). Finalmente, tras un par de lazadas del camino, llegaremos de nuevo a la Carretera del Port.

L'Àngel al Camí Vell del Port (cota 450 m). A la derecha el barranc del Farrúbio
Una vez sobre asfalto, seguiremos por la carretera un buen trecho (siempre por la izquierda). Iremos ganando altura mientras el camino va haciendo anchas lazadas.

50 min. (600 m) Camí Vell del Port

Después de unos 2 kilómetros, caminando entre pinos blancos y cantos de jilgueros, veremos un camino que sale a nuestra izquierda (tras una cadena con pivotes verdes). Estamos, de nuevo al Camí Vell del Port... ¡lo tomamos!

Camí Vell del Port tras una cadena (cota 640 m). Al fondo el collado del Portell
Subiendo por esta pista, si miramos a nuestra derecha, veremos que la Carretera del Port comienza ha zigzaguear fuertemente: son las llamadas curvas del Cargol. Frente a la primera curva (y sobre un risco) veremos una pequeña estatua blanca: es el Monument a la Cabra Salvatge.

Monumento a la Cabra Salvaje (al centro) desde el Camí Vell del Port (cota 740 m)
Y es que en todo el Port encontramos un excelente ejemplar de cabra salvaje: la cabra hispánica (Capra pyrenaica). Actualmente, si vamos de visita al parque, seguro que acabaremos viendo alguna observándonos tímidamente a una distancia prudencial. Pero esto hace 30 años no era así ya que, este venado, estuvo al borde de la extinción... Los niños que queríamos ver alguna cabra cuando íbamos al Port, teníamos que conformarnos en mirar esta pequeña estatua (que representa un cabrito joven).

Vista la estatua seguimos por el camino carretero y, tras un par de lazadas, nos recibirá el gorgoteo de una alegre fuente…

1 hora 20 min. (750 m) Font dels Bassis

Llegados a este oasis, encontramos la fuente, abrevaderos (bassis), una mesa y bancos de piedra que invitan al viajero a saciar la sed, sentarse, meditar...

Tocando la fría agua nival de la Font dels Bassis (cota 750 m)
Una vez hecho el pertinente desayuno, continuamos por el Camí Vell, que ahora comienza a ganar altura haciendo zigzags. Veremos que esta antigua carretera, en algunos puntos, se ha convertido en un ancho sendero.

Subiendo por el Camí Vell del Port (cota 850 m)
Finalmente, nuestras botas nos llevarán, de nuevo, a la Carretera del Port (ya en plenas curvas del Cargol).

1 hora 45 min. (885 m) El Cargol

Desde este cruce, si miramos hacia el suroeste, vemos cercano el Portell... Para llegar a él, lo más cómodo y recomendable, será seguir por la carretera asfaltada que serpentea hasta el collado, gozando de las vistas que se abren a cada paso. El Camí Vell que hemos subido, a partir de aquí, está impracticable: se entrecruza, medio borrado, con las actuales curvas del Cargol.

Para los más intrépidos se puede subir al Portell (de forma más directa y cansada) trepando por la torrentera que baja vertical desde el collado.

Cruce del Camí Vell con las curvas del Cargol (cota 885 m). Al fondo torrentera del Portell
2 horas 10 min. (1030 m) El Portell

Llegados al Portell encontramos un mirador, con aparcamiento para vehículos, y unos interesantes plafones indicativos.

El Portell, como su catalán nombre indica, se trata de un gran portillo hecho a la muralla rocosa que nos separa la vertiente de solana del Port (por la cual hemos subido) de la de umbría. Es una apertura natural que nos invita a entrar al interior dels Ports.

Àngel y un servidor en el Portell (cota 1030 m)
A la izquierda del Portell tenemos las altivas paredes de la serra del Roquer... desde aquí mismo sale un sendero muy perdido que sube verticalmente y nos llevaría hasta la Barcina (1354 m). En esta cumbre, encontraríamos otro sendero más marcado que nos conduciría ya, sin problemas y llaneando, hasta Caro. Descartamos esta opción y optamos por seguir caminando, cómodamente, por la carretera del Port que ahora llanea rodeada de fresca y verde vegetación.

2 horas 30 min. (1085 m) Pous de la Neu

Después de andar unos 2 kilómetros desde el Portell, llegaremos a una zona conocida como els Pous de la Neu, donde veremos que la carretera se bifurca. Hacia la derecha llegaríamos a la zona del Mascar, pero si tomamos el ramal de la izquierda, conocido como el Camí a Caro, nuestros pies nos conducirán hasta la misma cima.

Bifurcación de la carretera als Pous de la Neu (cota 1085 m)
El Camí a Caro también está asfaltado y a pesar que nos quedan casi 400 metros de desnivel hasta la cima, el paseo será muy agradable, ya que iremos avanzando haciendo cómodas lazadas.

A media subida encontraremos, a nuestra izquierda, un plafón informativo que nos explica como hacer una pequeña excursión hasta la Barcina (se trata de la parte fácil de la alternativa que os he comentado en el Portell, para subir a Caro desde allí).

3 horas 10 min. (1085 m) Coll del Vicari

Unos metros más allá de este cartel, llegaremos al Coll del Vicari. En este collado veremos otro plafón que nos informa, en esta ocasión, de como hacer un itinerario hasta los Bassis de Caro.

Àngel al Coll del Vicari (cota 1285 m)
Dejamos el ancho collado y pronto, tras una curva, veremos un curioso agujero al lado izquierdo del camino: es la Cova de la Carretera (hay un pequeño cartel indicativo). Se trata de una sima (o cueva vertical) de 13 metros de profundidad. Si queremos mirarla de cerca, extrememos todas las precauciones (sobretodo si vamos con niños pequeños).

Posando frente la Cova de la Carretera (cota 1300 m)
Continuamos subiendo por la carretera. A partir de ahora hemos de estar atentos a los lados del camino, ya que encontraremos marcas de pintura roja que nos indican “atajos” para cortar algunas de las largas curvas que hace el Camí a Caro.

Marcas rojas que nos indican los atajos para subir rápidamente hasta la cima (cota 1338 m)
Encontraremos bien marcados, hasta 3 útiles vericuetos y... en pocos minutos, aparecerán frente a nosotros dos grandes antenas y un cartel informativo indicándonos que hemos llegado al "cim".

3 horas 30 min. (1447 m) Caro

Siempre produce una especial emoción hacer una cumbre a pié y más si tiene la carga emocional que tiene Caro para los ebrencs y… para mí.

En la cima de Caro, como se ha dicho, encontramos un importante centro de telecomunicaciones, coronado por grandes antenas: visibles desde casi todos los rincones del Port.

También tenemos una pequeña zona de aparcamiento y un mirador de piedra donde se extienden las  vistas infinitas... Pero quizás, lo más representativo de Caro, es una sencilla capillita dedicada a la Mare de Déu de la Cinta, patrona de toda la diócesis de Tortosa. Bajo de la imagen, encontraremos un libro de visitas donde podemos dejar nuestro testimonio de la subida.

Caro (cota 1447 m), a los pies de la Virgen de la Cinta
En la cima de Caro, si tenemos paciencia, suelen acercarse cabras "montaraces"… estas no son tan “salvajes” como su nombre indica, ya que aceptarán que las fotografiemos con cierta docilidad. Seamos muy respetuosos con ellas y no les demos nada de comer (aunque nos parezca que están poniendo ojitos de pena). De todos depende que nuestros hijos puedan seguir viendo este animal en libertad y no tengan que conformarse con la imagen de una fría estatua, como nos pasó a nosotros de pequeños...

Hembra de cabra salvaje (Capra pyrenaica) a la cima de Caro
6 horas 30 min. (272 m) Barranc de Carreretes

Una vez tocado el cielo con nuestras manos, llega el momento del regreso a casa. Tocará deshacer todo el camino de subida y… en poco menos de 3 horas, estaremos ya de regreso al aparcamiento del barranc de Carreretes.

Bajad tranquilamente... caminad en calma… gozad de la excursión, del viento, del regalo que nos ofrece la naturaleza a cada paso… Durante la bajada, seguro que vamos a disfrutar más de las vistas y los detalles... ¡respirad!

Definitivamente nos alejamos de Caro, del Port… De esa atalaya que me hablaban mis abuelos, de ese coloso que me enseñaron mis padres… Y mientras se hace pequeño en el horizonte de mis pensamientos, me viene un juego de palabras que nos ofrece la bella lengua italiana: Girando la cabeza, por última vez, vuelvo a mirar su silueta vespertina… levanto el brazo y grito alto al cielo:
 
Caro Port… arrivederci!!