martes, 1 de julio de 2014

Amigos, conocidos y saludados

Josep Pla, decía que hay tres clases de personas con las que tratamos en la vida cotidiana: amigos, conocidos y saludados. Me tomado la licencia de titular este post con este trío de relaciones sociales citadas por el genial escritor catalán.

Josep Pla (1917). Wikipedia

¿Pero que son las relaciones sociales? Para entenderlas de forma práctica, os recomiendo que forméis parte de un gran colectivo, con muchas personas: hombres y mujeres de diferentes edades, religiones, cultura y situación económica... Un colectivo con metas constructivas... un colectivo con fines no competitivos y, ni mucho menos, lucrativos.

Aquí en Catalunya, tenemos les colles castelleres que aglutinan todos estos valores. Con la participación de todos los miembros del grupo, se construye una torre humana: alta, estable y segura. En una colla castellera nadie es imprescindible pero todos somos necesarios.

4 de 7 de la Colla Castellera Jove de Barcelona (Badalona, 2014). Foto de Claudi Dómper

Llegar a entender (sólo un poco) el valor de las relaciones sociales me ha llevado muchos años y, cada día sigo aprendiendo cosas nuevas... y es que siempre me ha interesado este tema.

Ya en el año 1995, estando con algunos compañeros de clase, en el bar de la facultad de ciencias de la Universitat Autònoma de Barcelona, jugando a la “Butifarra” y filosofando sobre la vida. Entre baza y baza, salió el tema de la amistad y del mal uso que se le suele dar a esta palabra... Recuerdo que fue Lluís quien me pidió mi opinión, le dije que era un tema complejo y prefería ordenar mis ideas frente a un folio. Escribí unas líneas, a modo de ensayo, que titulé “Las Relaciones Humanas” y, al día siguiente, le entregué una copia manuscrita.

Bar de la Facultat de Ciències de la U.A.B.

Hoy, casi 20 años después, me ha hecho gracia volver a leer ese texto y ver la forma jerárquica como lo redacté… se nota la influencia de mis estudios y mi pasión por la sistemática… se nota que me dejé llevar por mi faceta más racional y científica. Escribiendo una verdadera clasificación para este tipo de relaciones entre personas…

Os dejo con la transcripción original del escrito:

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Las Relaciones Humanas

Las personas somos, generalmente, animales sociales que nos gusta relacionarnos entre nosotros. Es importante plantearnos alguna vez cuál es nuestro papel hacia los demás. Con este escrito intentaré dar mi particular opinión sobre como es mi relación hacia el resto de personas del mundo.

Nuestra relación hacia el resto de humanos la podemos separar en dos grandes grupos: los NO CONOCIDOS y los CONOCIDOS:

1.- Los NO CONOCIDOS los podemos subdividir en: desconocidos y no reconocidos:

  • Los desconocidos son la gran masa de personas de la Tierra que desconocemos su existencia, ya que nunca hemos visto u oído hablar de ellos.
  • Los no reconocidos son personas que desconocemos su existencia pero, sin embargo, a pesar de haberlo olvidado, en un pasado tuvimos un contacto poco o algo importante. Por ejemplo aquella monitora que tuvimos en aquellas convivencias, 30 años atrás…

2.- Los CONOCIDOS, es el grupo de humanos que, como mínimo, conocemos de vista u oída. En este caso, podemos subdividirlos en 5 tipos: simples conocidoscompañerospseudoamigosamigos y amados:

  • Los simples conocidos son personas que conocemos su existencia. Este conocimiento podrá ser más o menos importante. Distinguimos 2 subtipos: en primer lugar tenemos los idolatrados, estos son personas que podemos conocer muy bien su vida (por ejemplo la de un famoso) pero él a nosotros desconocernos completamente. Por otro lado tenemos los saludados, en este caso son esas personas las cuales el reconocimiento puede ser mutuo, pudiendo incluso coincidir en determinados lugares de forma más o menos habitual (por ejemplo, cada mañana, en la parada del autobús), pero no existir entre ambas ningún otro tipo de relación.
  • Los compañeros son el grupo de personas con las que ya mantenemos algún tipo de relación conjunta, por ejemplo: de trabajo, de estudio, deportiva, política, etc.
  • Los pseudoamigos (colegas, amiguetes, etc.) pueden ser también compañeros pero, con ellos ya compartimos los momentos de ocio y recreo (como ir al teatro, de bares, a un concierto, a bailar...).
  • El amigo es la persona con quien mantenemos una relación de amistad… la amistad es un sentimiento difícil de explicar y fácilmente confundible por otros más banales... La amistad pienso que se aproximaría a: compartirlo todo sin esperar nada a cambio, prever lo que necesita tu amigo (y avanzarse para solucionarlo) y, sobretodo, a quedarse a su lado en sus peores momentos.
  • Por último tenemos al amado. Este es el amigo que hemos aprendido a amar... Es la persona que sentimos el súmmum de todos los sentimientos humanos: ¡el amor! Si ya era difícil explicar lo que era la amistad, más difícil es definir el amor. Con la persona que nos hemos enamorado, deberíamos tener la misma relación que con un amigo: pero más estrecha, más intensa, más íntima…

Las relaciones humanas son complejas: el amado, como se ha dicho, primero que nada debería ser nuestro amigo. Un  amigo, a su vez, puede ser pseudoamigo o compañero. Obviamente mucha gente le dice amigo a personas que no pasarían de pseudoamigos, compañeros o, incluso, simples conocidos... como siempre, se puede hacer una mala interpretación de los sentimientos. Me hace mucha gracia aquellas personas que proclaman y presumen que tienen “muchos amigos”... ¿seguro que lo son?

Tener simples conocidos es normal si vivimos en sociedad; tener compañeros o pseudoamigos también es una cuestión relativamente fácil si nos relacionamos… pero tener un verdadero amigo es ya más difícil (los podemos contar con los dedos de la mano). Evidentemente, conocer realmente a la persona amada, es tarea muy difícil…

Las relaciones familiares se pueden englobar en cualquiera de los tipos de esta clasificación: los parientes pueden ser amigos, simples conocidos... o, incluso, desconocidos si son lejanos.

Esta reflexión quiere poner sobre la mesa todas las relaciones que tenemos hacia el prójimo. Si conocemos que tipo de relación podemos tener con el resto de personas, sabremos valorar, como se merecen, las verdaderas y sinceras amistades.

Humbert Sanz i Vaqué, marzo de 1995



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Pues bien, a día de hoy, a pesar que las definiciones que utilicé en el texto podrían ser (más o menos) correctas, la lectura general del escrito me ha parecido demasiado encorsetada y simplista… Tampoco me acaba de convencer el término “relaciones humanas”... como podéis haber visto al principio del post, actualmente, las defino (creo que de forma más acertada) como: “relaciones sociales”.
  
Torre de manos... queriendo simbolizar las relaciones sociales

Pero, ¿cómo son estas relaciones sociales? Cada persona es un mundo y, cada cual, siente sus relaciones hacia los demás como le han enseñado o como buenamente puede. Sería como intentar explicar como experimentamos cada uno de nosotros la alegría o la tristeza… Lo importante de verdad, es poder llegar a entender y respetar como las sienten los demás.

Otro error es querer etiquetar a las personas que nos rodean: “¡Esta persona es amigo, esta no!”. En la vida, quien menos te lo esperas, aparece entre la multitud (como el Cirineo) para ayudar a cargar con nuestra pesada cruz…  en cambio, personas con quien realmente confiabas, van a desaparecer cuando estés al suelo derrotado… 

Jesús y el Cirineo, de Tiziano Vecelio. Museo del Prado (Madrid)

Un ejemplo práctico que sintetiza todo esto que estoy contando, fue lo que ocurrió con la restauración de un carrito para bicicletas que hice hace 2 años. Ese inviable sueño de mi niñez lo acabé realizando con la ayuda de muchas de mis "relaciones sociales" que se volcaron de forma desinteresada para que yo tuviera el anhelado remolque:


Por eso, a pesar de lo complejo que pueden parecen las relaciones sociales, todo es mucho más sencillo: Hemos de vivir el día a día de forma positiva, disfrutando de todos los que nos rodean, intentar hacer siempre el bien al prójimo (sin ninguna distinción) y ser agradecidos hasta con el más mínimo detalle que nos hagan. De esta forma, entenderemos el gozo de eso que llamamos convivir.

¡Gracias!, ya seáis amigos, conocidos o saludados... Gracias a todos los que os habéis quedado a mi lado en estos momentos. Gracias por vuestra... ¡nuestra!, amistad.

sábado, 7 de junio de 2014

El macuto del geólogo

Ya entrados en el mes de junio, acabando este primer semestre de 2014… aún me quedaba por publicar, en este blog, el escrito sobre “Geología” (uno de los 6 apartados que componen Las Piedras de la Ágora). Y… organizando mi vida, me topé con mi viejo macuto de geólogo: ¡cuantos recuerdos! Lo abrí y vi todas mis cosas allí metidas… me quedé pensando: ¿por qué no compartirlas con todos vosotros?

Imagen divertida de un geólogo y... su repleto "macuto" Fuente

La Geología es una ciencia multidisciplinar… Pienso que, los que nos dedicamos a ella, a parte de nuestra especialidad, deberíamos formarnos (siempre) de todas las otras materias que la componen.

Por otra parte, bajo mi punto de vista, un buen geólogo no sólo debe tener la mente abierta y racional del científico… también tiene que disponer de la sensibilidad y creatividad del “artista” y de la empatía y elocuencia del “pedagogo”.

Esto lo digo porqué la Geología no es una ciencia exacta: debemos evaluar y sacar conclusiones a partir del análisis de unas rocas o sedimentos depositados, generalmente, hace millones de años... Debemos tener mucha imaginación (siempre basada con un gran conocimiento por la materia y un exquisito rigor científico), saber interpretar nuestras “pistas de campo” (a veces pocas y confusas), extrapolarlas mentalmente, diseñar gráficamente y por escrito una teoría, donde podremos sacar datos y conclusiones. Y todo esto, deberíamos ser capaces de explicarlo (y que lo entienda): no tan sólo un sabio catedrático… sino, también, un niño de 10 años.

La polifacética labor de un geólogo se puede desarrollar en diferentes ambientes de trabajo: en una oficina, en un laboratorio, en un una aula… pero nuestro emplazamiento natural es, sin duda alguna: ¡el campo!

Dando una clase en la ruta geológica del Boquerón de Estena, P. N. Cabañeros (Ciudad Real), 2012

Para el trabajo de campo, los geólogos, necesitamos algunos objetos específicos. Yo, con más de 20 años de bagaje (entre carrera y profesión), como os podéis imaginar he ido acumulando algunos cuantos en mi viejo zurrón…

La mayoría de estos instrumentos son algo “rupestres” y… muchos de ellos, fabricados por mi mismo. Actualmente, los he ido reemplazando por otros más modernos, precisos y/o basados con las nuevas tecnologías... De todas formas, quiero mostrároslos igualmente: porqué su manipulación (metódica y precisa) nos da un mayor aprendizaje sobre su función y nos hace razonar para que fin lo estamos utilizando.

Bien, sin más preámbulos, abramos ya el viejo macuto, desempolvémoslo y fijémonos con los 20 objetos que contiene su interior:


1.- Martillo de geólogo

Comencemos por el martillo…sin duda, ¡el verdadero símbolo de un geólogo!

Mi martillo monobloque Estwing (con su empuñadura forrada de cuero)

Se trata de una herramienta indispensable, ya que para recoger muestras de un afloramiento (roca o sedimento), debemos tomar siempre un ejemplar representativo de corte fresco e inalterado. Picar con otra piedra no es una manera de obrar muy profesional… prometido: ¡lo he visto!

Hay varios modelos de martillos... y también de mazas o cinceles de geólogo. Pero, el más usual, es el clásico martillo de la marca americana Estwing. Por cierto, en España, tenemos los Bellota: más económicos, pero más frágiles debido a su quebrable empuñadura de madera.

Martillo de geólogo de la marca Bellota Fuente

Los martillos geológicos se diferencian, de los otros tipos, por la aleación especial que ha sido templado su metal, con la cual podremos golpear con eficiencia, prácticamente, cualquier tipo de roca.

Para usar el martillo, deberemos ponernos los siguientes elementos de protección individual: cascos auditivos, gafas de protección y guantes de trabajo (¡ya lo sé!, casi nadie lo hace… pero esto no nos exime de que es necesario para nuestra seguridad).

El resto de objetos que os mostraré de mi viejo zurrón, no precisarán de ningún EPI en concreto. Pero recordad de usar, ¡siempre!, la protección que corresponda según el lugar donde estéis trabajando, por ejemplo: Si andáis cerca de una carretera, vestiros con chalecos reflectantes… o, si vais a una obra, preguntad al técnico en prevención de riesgos laborales (o al encargado) que protecciones tenéis que poneros… tened siempre a mano: un casco de obra, un chaleco reflectante y unas botas de seguridad.

El martillo de geólogo se puede considerar un arma blanca. Recomiendo llevarlo discretamente (siempre protegiendo su puntiagudo extremo) escondido dentro de nuestra mochila o maleta y, junto a él, llevar nuestro carnet de estudiante o el de geólogo profesional.


2.- Brújula

La brújula es otro objeto indispensable para cualquier persona que se dedique a nuestro oficio.

La mía es una Silva 15TD-CL:  un modelo bastante sencillo (ideal para estudiantes) pero que ofrece una buena precisión.

Mi brújula de geólogo, comprada a principios de carrera

Para un geólogo no nos sirve cualquier tipo de brújula, esta debe tener, al menos, unas determinadas características:

  • Tener la roseta de graduación móvil, para fijar cómodamente la orientación tomada.
  • Estar montada sobre una base rectangular, para poder apoyar uno de sus lados sobre la línea horizontal de la capa a analizar (perpendicular a la línea de máxima pendiente del estrato).
  • Debe incluir un clinómetro, para poder tomar el buzamiento o inclinación máxima de esta capa.

A parte, si miramos mi modelo, tiene otras interesantes peculiaridades, como son:

  • Tiene la base transparente e incluye un espejo (a modo de retrovisor), para tomar medidas en capas cara abajo y por encima de nuestras cabezas.
  • Presenta los elementos necesarios para realizar una precisa triangulación.
  • Lleva marcadas unas regletas numeradas a sus lados, para tomar medidas cartográficas.
  • Incluye un nivel, para poder tomar (con mayor precisión) la orientación: manteniendo la brújula completamente plana.
  • Es fluorescente, para poder hacer mediciones en la oscuridad.
  
3- Lupa

La lupa, junto el martillo y la brújula, fue uno de los tres instrumentos que me “obligaron” a comprarme cuando comencé la carrera.

Ha de ser una lupa de precisión, como me dijeron: “Nada de coger la lupa de Sherlock Holmes que tiene nuestro abuelo para su colección de sellos”. La mía, de la marca Ruper, es de doble mirilla: de 8 y 15 aumentos.

Mi doble lupa, con su funda y un cordón que le puse para poder colgarla del cuello

Se utiliza poniéndola delante mismo del ojo y acercando/alejando la muestra que queremos analizar hasta centrar la imagen… ¡no al revés!

Recordemos que, para observar una muestra de roca, hemos de mirar el corte fresco que hemos obtenido golpeando con el martillo en el afloramiento. Este corte inalterado debe estar húmedo para poder apreciar mejor sus cristales, gránulos, fósiles…


4.- Chirucas

La Geología, como antes se ha dicho, es trabajo de campo... y esto significa tener que caminar mucho sobre terrenos baldíos e irregulares. Por eso, es fundamental ir bien calzado y con la ropa acorde al lugar y la época del año que estemos.

Mis primeras botas de campo fueron las clásicas “Chirucas”: un objeto completamente vintage, hoy en día:

La clásica “Chiruca”… una bota todoterreno para ir al campo hace unas décadas Fuente

Realmente, para nuestra campestre labor (a no ser que vayamos a zonas extremas) no precisaremos más que unas simples deportivas para realizar su cometido... ¡No seamos ridículos!, de verdad: he llegado a ver colegas, disfrazados con “pijo-botas” de trekking y con bastones de travesía nórdica para hacer una ruta geológica llana y sencilla… por cierto: eran las mismas personas que no traían martillo y golpeaban el afloramiento con un pedrusco…


5.- Libreta de campo

Hoy en día, los geólogos, vamos al campo con soporte informático; pero considero que todavía sigue siendo muy útil utilizar una libreta de campo… sobretodo para tareas más interpretativas y de diseño: dibujo de bloques diagrama, trazado de cortes geológicos “in situ”, alzado de columnas, representación de un croquis, etc. Toda esta información, posteriormente, podrá ser claramente extrapolada y digitalizada en la oficina.

La libreta de campo debería ser, bajo mi experiencia: de tapas duras, hojas con líneas o cuadrícula, encuadernada en espiral y de tamaño cuartilla.

Una de mis libretas de campo

Con la libreta usaremos siempre un lápiz. Hemos de evitar el bolígrafo por 2 razones: si nos equivocamos no podemos rectificar tan limpiamente y, si llovizna, la tinta del bolígrafo se nos podrá correr sobre la hoja, arruinando nuestro trabajo.

Por último, en nuestro estuche de campo, necesitaremos una buena goma de borrar y un sacapuntas. Y yo, a parte, siempre llevo diferentes lápices de colores (con 5 o 6 bastarán) para evitar tener que hacer tramas confusas a nuestras ilustraciones, una regla graduada (en centímetros y pulgadas) y un semicírculo para medir ángulos de clivaje.

Mi estuche de campo con mi set de trabajo


6.- Mapas geológicos

Hagamos el trabajo que hagamos, ¡siempre!, antes de ir al campo, hemos de estudiar el mapa geológico de la zona a visitar, leernos su memoria y profundizar con los cortes geológicos adjuntos (o nosotros diseñar de nuevos, según nuestras necesidades).

Mapa geológico y memoria de Flix (444 // 32-17)


7.- Fotos aéreas

Junto los mapas geológicos, deberemos apoyar nuestro trabajo con fotos aéreas. Actualmente se hace mediante imágenes de alta resolución desde el ordenador.

Pero no hace tanto, para poder apreciar imágenes del relieve en tres dimensiones, lo teníamos que hacer (mediante un estereoscopio) utilizando la pareja de fotos aéreas correspondientes del lugar que deseábamos observar.

Estudiante mirando fotos aéreas en 3D con un estereoscopio de mesa (en frente uno de portátil) Fuente

Para ir trazando nuestro trabajo sobre una imagen estereoscópica, como: niveles estratigráficos, coladas volcánicas, lechos fluviales... sin rayar el valioso documento; tenemos que fijar, sobre una de las dos fotos aéreas, un papel de acetato, donde iremos haciendo nuestras marcas de forma pulida.


8.- Mapas topográficos

Para cualquier salida de campo, un geólogo, necesitará un mapa topográfico donde ir referenciando todo su estudio o trabajo.

Mapa Militar de España. Valverde del Majano (17-18 // 482)

Actualmente, en España, tenemos una excelente base cartográfica informatizada, pero hasta hace unos años sólo era posible trabajar con mapas del ejército (como el de la anterior imagen). Os cuento una anécdota:

Un doctor de mi universidad, me explicó que, siendo él estudiante (durante la dictadura franquista), haciendo un trabajo de campo por el Pirineo, fue sorprendido (junto sus compañeros de estudio) por la guardia civil… Imaginaros: cuatro jóvenes, con barba, perdidos campo a través, vestidos con ropa de montaña, con unas anotaciones y cálculos muy “sospechosos” en una libreta y, lo peor: ¡con mapas del ejercito!, mapas que ni los propios agentes de la benemérita había visto en su vida. Pues sí… lo habéis acertado: fueron reducidos y detenidos como terroristas, les fue requisado todo su material y fueron encerrados e incomunicados… Tubo que ir el mismísimo rector de la universidad a Tremp para liberarlos: eran otros tiempos… esto, afortunadamente, ya no pasa… ¿verdad?


9.- GPS

Que os he de decir de los GPS… hoy en día se han popularizado y masificado en nuestra sociedad.

GPS y material cartográfico para poder realizar (de forma segura) una ruta de ski nórdico Fuente

Yo, el primer GPS, lo vi durante la carrera… lo recuerdo como un aparato sofisticado, pero muy atrayente… Lo llevaba un profesor de cartografía que nos enseñó a tomar, en el campo, el punto exacto de nuestra posición (por coordenadas UTM) y trasladar ese valor sobre el mapa topográfico. Con el GPS ya no teníamos que ir triangulando para saber nuestra ubicación exacta.

Actualmente, gracias a los “smartphone” dotados con una antena GPS y descargándonos una simple aplicación, podemos convertir nuestro móvil con ese deseado gadget de mi juventud y tomar la coordenada UTM con precisión y sencillez…


10.- Paleta tipo cuchara

Si tenemos que tomar muestras de suelos o sedimentos, picaremos (con la parte puntiaguda de nuestro martillo) sobre el afloramiento para disgregarlo. Con la ayuda de una paleta, tipo cuchara, apartaremos la capa superficial (alterada) y podremos cargar cómodamente la muestra de sedimento o suelo que deseemos.

Paleta tipo cuchara, utilizada para tomar muestras de sedimentos o suelos Fuente


11.- Recipientes para muestras

Las muestras que recojamos (ya sean cohesivas como disgregadas) deberán ser convenientemente guardadas, clasificadas y referenciadas en el mismo momento de su recolección. Para recolectarlas usaremos (depende del material o la cantidad): bolsas zip, potes herméticos de plástico, sacos, cajas, etc. Para marcarlas usaremos: rotuladores indelebles, etiquetas autoadhesivas…

Algunos ejemplos (botes, bolsas zip, etiquetas…) de material utilizado para la recolección de muestras


12.- Máquina fotográfica

Realizar un buen informe fotográfico es indispensable para cualquier trabajo de campo… Hoy en día, con las cámaras digitales, podemos hacer una infinidad de fotos, de alta resolución, y escoger las más representativas para nuestro estudio.

Mi actual máquina de fotografiar (esta foto la he hecho con el móvil J)


13.- Prismáticos

Ante todo decir que yo no soy mucho de prismáticos… En cualquier caso, su uso creo que debería ser: “el reposo del sabio y no las alas del perezoso”… me explico: nos pueden ser útiles para reseguir un nivel estratigráfico continuo desde un privilegiado mirador… ¡pero nunca!, para intentar definirlo sin ir a comprobarlo “in situ”.

Mis prismáticos de la marca Pentax


14.- Vara de Jacob’s

La vara de Jacob’s es un instrumento de medición. En geología se usa para medir el espesor real de los estratos de gran potencia.

Se trata de un tubo metálico de 1'50 metros, con marcas regulares a lo largo de toda su longitud y que lleva fijado un porta ángulos, con un nivel, que permite dar la inclinación a la vara con los mismos grados que tiene la capa o estrato que estamos midiendo. En su extremo superior se dispone un disco, en posición horizontal, con el que podemos proyectar la visual a un plano que corresponderá a la altura de la vara (un metro y medio) y que nos permitirá calcular el espesor real de la capa: el total será la suma de todas las proyecciones visuales tomadas.

Para la asignatura “Trabajos de Campo Exógena II”,  hicimos pequeños grupos (de 4 o 5 personas). A la hora de repartir las varas de la facultad, vimos que no había suficientes para todos y las tendríamos que compartir: esto retrasaría mucho nuestro trabajo y los plazos de entrega eran innegociables (y los días a campo no son gratis). Así que, teniendo en cuenta la sencillez del aparato y poniendo un poco de ingenio, fabriqué una vara usando un tubo rígido de PVC:

Mi vara de Jacob de fabricación casera

Para el disco superior, utilicé la típica “seta” que se coloca en los ejes de la rueda de una bici, como protector de embalaje. Las marcas las hice, cada 50 centímetros, con cinta adhesiva negra. En su base, como apoyo, le puse un taco de silla. Y, como porta ángulos, fijé en el tubo de PVC un semicírculo graduado con un nivel.

Gracias a su versatilidad y fácil manejo en el campo, la vara de Jacob's, ofrece la ventaja de poder obtener, con buena precisión, las dimensiones de capas inclinadas o muy inclinadas sobre un perfil topográfico irregular (por ejemplo, resiguiendo una carretera con altos y bajos).


15.- Cinta métrica

Llevar una cinta métrica al campo es siempre una excelente idea: nunca sabes cuando tendrás que medir algo… Yo recomiendo disponer de una retráctil (de 3 metros nos bastará).

Si hemos de medir grandes unidades, como parcelas en estudios geotécnicos… es imprescindible llevar una de larga (la mía es de 30 metros).

Las 2 cintas métricas que utilizo en mis trabajos de campo


16.- Granulímetro

Para trabajos con sedimentos o suelos, es muy importante disponer de un granulímetro. Se utiliza colocándolo sobre la arena que queremos clasificar y, por comparación, miramos a que medida corresponden el tamaño de sus gránulos.

Mi viejo granulímetro de la facultad

El mío lo fabriqué en unas prácticas de la asignatura “Estratigrafía”, tamizando un sedimento mal clasificado (compuesto de diferentes tamaños de arena) y depositando las medidas obtenidas en un guarda monedas de 5 compartimentos:

  • Arena muy gruesa (1 mm de diametro)
  • Arena gruesa (0,5 mm de diametro)
  • Arena media (0,25 mm de diametro)
  • Arena fina (0,125 mm de diametro)
  • Arena muy fina (0,063 mm de diametro)

Si llevamos un granulímetro a campo, podremos catalogar y definir el tamaño textural de cualquier material detrítico (no sólo las arenas): Si el sedimento se compone por partículas más grandes que una arena muy gruesa (granos mayores de 1 mm) serán gravillas, gravas y cantos… si el canto es mayor de 256 mm (lo sabremos usando la cinta métrica) se le denominará bloque. Por otra parte, si los granos son menores que los de una arena muy fina (inferiores a 0,063 mm), se tratará de un limo o una arcilla: si queremos diferenciarlos, comprobaremos “in situ” el límite plástico de Atterberg (haciendo el típico “churrito”).


17.- Caja de reconocimiento a “visu”

Dependiendo de que tipo de estudio hagamos puede ser útil trasladar a campo nuestro set de reconocimiento a “visu”.

Mi vieja cajita de puros con parte del material para reconocimiento a “visu”

Dispongo de una moneda de cobre, una navaja y un trozo de vidrio (para comprobar las durezas de los minerales), un trozo de porcelana (para obtener su raya), un imán (para verificar si tienen magnetismo), una regleta (para poner como referencia en las fotos),  un cuenta gotas con ácido clorhídrico (para discernir si son calizas o dolomías), pinzas y un pincel de tamaño 00 para trabajar delicadamente con muestras pequeñas... entre otros más objetos.


18.- Pizarrín y regletas para sondaje

Si tenemos que hacer fotos y queremos dejar constancia por escrito de lo que estamos fotografiando, es muy útil llevar un pizarrín (puede ser de tiza o tipo "Vileda").

Pizarrín y rotulador tipo "Vileda"

Por otra parte, cuando trabajaba como geotécnico en pleno bum inmobiliario, el exceso de obras llegó a ser desbordante: elaborar presupuestos, visitas previas, trabajo de campo, cálculo y redacción de los estudios, reuniones con clientes, funciones comerciales… terminó todo de golpe y… ¡crisis!

En mis visitas de campo o cuando los sondistas me traían las cajas de testigos a la oficina, tenía que levantar las columnas geotécnicas y hacer las fotos de las cajas. Para aligerar trabajo y para que quedara la instantánea estandarizada, ideé distintos pares de regletas para poder acotar las cajas de sondaje de forma pulida.

Caja de sondaje con mi par de regletas de 3 a 6 metros y mi pizarrín (el tubo de PVC es una muestra inalterada)

Dispongo de 4 pares de regletas de aluminio: para cajas de 0 a 3, de 3 a 6, de 6 a 9 y de 9 a 12 metros. Para sondeos de mayor profundidad (raros en el tipo de estudios que yo realizaba) hacia el marcaje a mano, usando cinta de precinto blanca, y escribiendo las cotas con rotulador indeleble.


19.- Pintura en spray / cinta de balizar

Cuando se va a campo y dependen de ti otras personas (sondistas, maquinistas, etc.), es muy útil llevar encima pintura en spray, tiza o cinta de baliza para marcar y acotarles perfectamente los puntos o zonas donde se quiere realizar el trabajo.

Spray y cinta de balizar para marcar los puntos de trabajo


20.- Bota de vino

Hemos comenzado hablando del martillo… como he dicho: ¡uno de los iconos del geólogo! La bota de vino también debería serlo... ¡eso sí!, debidamente rellenada del tintorro más peleón y de mayor graduación que encontremos por la zona donde tenemos que realizar nuestro trabajo. :-)

Una bota de vino de medio litro Fuente

Utilidades de este objeto “typical spanish”:

  • Ayuda a sociabilizar con los compañeros más ariscos del grupo de trabajo: la convivencia puede ser muy dura, sobretodo tras de varios días perdidos por el campo...
  • Después de llevarse a la lengua tanto corte fresco de roca (para poder ver sus cristales con la lupa) que mejor que sacarse el gusto de caliza cretácica de la boca, con un buen trago del elixir de Baco.
  • Es indispensable usarlo (y siempre en cuantía generosa) cuando después de varias horas frente un afloramiento seguimos sin observar nada: Ver la falla inversa no se si la acabarás viendo pero, al menos, no nos “fallarán” las risas…

Bromas a parte, el alcohol: ¡Siempre con moderación! ¡Y ni una gota mientras se trabaja o estudia!

Bueno, ya es hora de ir guardando mis cosas al viejo zurrón: y lo hago con una sonrisa en los labios, con mi cabeza llena de gratos recuerdos, feliz… Lo hago con mi corazón anhelando un único deseo para todos mis colegas de profesión… anhelando que pronto regresen tiempos mejores… ¡para todos!

Gracias por vuestra atención… ¡¡Hasta la próxima!!

jueves, 1 de mayo de 2014

Comenzar de cero… Barcelona Ruta 0-564

¡Ocurrió!

A todos nos parecía imposible que pudiera suceder... ¡pero ocurrió!

Esa nave invencible, ese buque insignia, ese lujoso barco indestructible… ¡Se quebró en mil pedazos!

Se quebró súbitamente, sin previo aviso… Se quebró por donde nadie podía preverlo ni protegerlo: ¡desde su propio interior!

Se quebró esa noche de Navidad: mientras las luces rutilaban, cálidamente… mientras la orquesta sonaba, alegremente... hasta el fin...

¡De repente!

Una negra y gélida agua empezó a colarse por doquier: ahogando mis encandilados sueños, amarando mi mar de lágrimas, apagando mi faro vital.

El agua entraba ya a borbotones… sin freno ni achique… ¡sin compasión! El agua lo inundaba todo, inundaba hasta los inquebrantables cimientos de mi quebrado corazón.

Bregué con todas mis fuerzas, intentando en vano enderezar el rumbo... busqué desesperadamente un fondeadero, una ensenada donde poder atracarlo... pero el naufragio iba tomando forma, como la peor de mis pesadillas...

¡Os lo juro!, mi vida hubiese dado por salvar a ese bello navío... pero la brecha era demasiado grande para un solo marinero…

¡Derrotado!, caí rendido en la cubierta... ¡Impotente!, me abracé a su mástil... ¡Horrorizado!, vi como se iba hundiendo mi bello navío... hasta al fondo de los avernos… y, junto a él, también me iba hundiendo yo...

¡Infinito dolor! Frío, frío… y aún más frío... Y al final:

Silencio...

No se cuanto tiempo transcurrió. Mis restos fueron arrastrados a la deriva, hasta las playas de mi ciudad natal, y allí quedaron inertes en la orilla.

¡Desperté!

Malherido recogí, con dignidad, los despojos de mi alma anegada. Ya nada quedaba de esa preciosa embarcación… estaba solo, sobre la arena.

Mi mirada se perdió en el horizonte, ahora en calma... a pesar de todo...

¡Estaba vivo!

Mirando hacia el horizonte, desde la orilla de la platja de la Barceloneta

Con gran pena le di la espalda al mar y contemplé Barcelona desde la orilla.

Allí, como telón de fondo de mí mirada, vislumbré la Serra de Collserola… allí, altiva, estaba su cima: ¡el Tibidabo!

Quedé absorto mirándola, con mis pies aun en la orilla. Entre mis silencios, me pareció oír gralles y tabals en la cumbre… me pareció atisbar a un aguerrido grupo de castellers que querían tocar el cielo... querían subir, todavía más alto que la propia montaña...
  
Colla Castellera Jove de Barcelona en el Tibidabo, bajo la "Avioneta" (13/04/2014)

Su fuerza, su ilusión, su coraje… ¡me cautivó! ¡Tenía que ir con ellos!

A pesar de mis profundas heridas, tenía que empezar a caminar hacia arriba… tenía que llegar, de nuevo, a la cima.

Era consciente que sería un largo camino… que sería una inacabable cuesta... Era consciente de lo duro que es siempre...

¡Comenzar de cero!


Ruta 0-564 de Barcelona

La presente ruta se realizó el 16 de abril de 2014. Me acompañó Robert Guinovart: mi buen amigo, compañero de andanzas y habitual de la sección “Excursiones” de Las Piedras de la Ágora.

La cima topográfica del Tibidabo son 512 metros, pero existen construcciones humanas que sobrepasan esta cota.

Esta excursión sube hasta la parte “visitable” más alta de la ciudad de Barcelona (a 564,63 m): el mirador, construido bajo la imagen del Sagrado Corazón, del Templo Expiatorio del Tibidabo.

Vista del Sagrado Corazón del Tibidabo desde su mirador a 564,63 metros

Nota.- La Torre de Collserola es el edificio más alto, sobre el nivel del mar, de la ciudad de Barcelona; pero la zona de visitas de esta gran torre de telecomunicaciones, está 4 metros por debajo del mirador del Santo Cristo del Tibidabo (dato facilitado por el ascensorista de la basílica).

Así pues, esta ruta, va desde la cota más baja de la ciudad (la orilla de la playa de la Barceloneta) hasta el punto más elevado donde pueden llegar nuestros pies (el pequeño balcón del Sagrado Corazón). Transcurre siguiendo una trayectoria bastante recta, por algunos de los lugares más emblemáticos de Barcelona.

Este escrito lo quiero dedicar a todos mis compañeros de la Colla Castellera Jove de Barcelona. Gran grupo humano que, desde el primer instante, me acogieron y me dieron afecto e hicieron más llevadera la navegación, en estos momentos de marejada...

Los textos, mapas y fotos que aparecen son propiedad de “Las Piedras de la Ágora”. Las dos imágenes de “castellers”, han sido cedidas por Claudi Dómper (fotógrafo de de la colla). Poneros en contacto si necesitáis compartir alguna de esta información.

Ruta 0-564 de Barcelona
Plano general de la excursión (clickad encima para ampliarlo)

  • Tiempo: 3 horas
  • Distancia: 11 kilómetros
  • Desnivel: +564,63 metros (30 metros se hacen con ascensor).

Perfil topográfico de la ruta
Altura (en metros) - Distancia (150 puntos de control, para 11 km)

  • Dificultad: Baja-media. La mayor parte de la excursión es un paseo urbano (donde encontraremos paradas de transporte público constantemente, por lo que se puede abandonar la travesía en cualquier momento o hacerla por etapas). El último tramo es senderista pero bien marcado.
  • Agua: Tenemos fuentes, bares, tiendas de alimentación en todo el recorrido.
  • Equipamiento: Hay que ir bien calzado y con ropa cómoda. Es recomendable disponer de un mapa o guía de calles de Barcelona.
  • Aproximación: Para llegar a la platja de la Barceloneta, podemos hacerlo con la Línea 4 del Metro, bajando a la parada de la “Barceloneta”. Tomamos todo el Passeig de Joan de Borbó que nos llevará a la playa, cerca del Edifici Vela.

Cronología, altimetría y descripción del itinerario:

0 min. (0 m) Orilla de la platja de la Barceloneta

Comenzamos desde la misma orilla de la platja de la Barceloneta (dejemos que el agua roce nuestros pies), ¡estamos a cota cero!

Sal y arena en mis zapatos: en la orilla de la playa de la Barceloneta

Ante nosotros, el mar Mediterráneo… nos giramos y contemplamos el barrio marinero de la Barceloneta, comenzamos a caminar sobre la arena, travesando transversalmente toda la playa.

Llegaremos a la plaça del Mar. Si miramos al frente (un poco hacia la derecha) veremos el Port Vell de Barcelona, vamos hacia él.

De camino al puerto pasaremos por la plaça de Miquel Tarradell donde ya avistaremos el Tibidabo, alejadísimo tras la gran ciudad… ¡hacia allí nos dirigimos!


En Robert a la plaça de Miquel Tarradell, detrás el Port Vell y, al fondo, ¡el Tibidabo!

Seguimos paralelos por el Moll de la Barceloneta hasta llegar al Palau de Mar, donde encontramos el Museu d’Història de Catalunya.

Bordeamos por la derecha este bello edificio de obra vista y continuamos siempre en línea recta hacia Pla del Palau, pasando por el lado de la Facultat de Nàutica y cruzando el passeig d’Isabel II.

Arribaremos al Barri Gòtic de Barcelona. Allí tomaremos el carrer dels Canvis Vells hasta el cruce con el carrer de l’Anisadeta, donde ya podremos admirar la impresionante iglesia gòtica de Santa Maria del Mar.

Fachada principal de Santa Maria del Mar desde el carrer de l’Anisadeta

Desde la plaça de Santa Maria, frente la misma iglesia, tomamos el carrer de l’Argenteria hasta la Via Laietana.

30 min. (13 m) Plaça Sant Jaume

Cruzamos Via Laietana y continuamos por el carrer de Jaume I hasta la plaça de Sant Jaume donde se encuentran los edificios de la Generalitat de Catalunya y del Ajuntament de Barcelona.

En Robert posando frente la fachada de la Generalitat de Catalunya

Desde la plaza Sant Jaume seguimos por el carrer del Bisbe (a la derecha de la Generalitat) veremos que la calle sube ligeramente: estamos ascendiendo al Mont Tàber (un horst miocénico de la llanura cuaternaria de Barcelona). En la cima de esta pequeña elevación (de 16,9 metros) se asienta la Catedral de Barcelona. En nuestro recorrido (en el punto más alto del carrer del Bisbe) tenemos la entrada de Santa Eulàlia al claustro de la catedral.

Hecha una respetuosa parada frente la imagen de la copatrona de Barcelona, (representada en la mandorla o tímpano de la entrada) seguimos ahora bajando por el carrer del Bisbe hasta la plaça Nova.

Seguimos recto, por el carrer dels Arcs, no sin antes girar nuestra mirada hacia la derecha para contemplar la fachada principal de la Catedral de Barcelona. El carrer dels Arcs hace una L y desemboca al Portal de l’Àngel que seguimos hacia nuestra derecha.

45 min. (19 m) Plaça de Catalunya

Nuestros pasos por este bullicioso paseo comercial nos llevarán hasta la Plaça de Catalunya (en el centro de la ciudad). La travesamos diagonalmente, pasando por su centro, donde hay trazada una enorme Rosa de los Vientos.

En el mismo centro de la Plaça de Catalunya, rodeado de sus sociales palomas

Cruzada esta importantísima plaza, llegaremos a la Rambla de Catalunya. Recorreremos este plácido paseo, de punta a punta, travesando todo el Eixample de Barcelona, desde Ciutat Vella fins la Vila de Gràcia.

Paseo central de la Rambla de Catalunya (con el Tibidabo al fondo)

1 hora 10 min. (45 m) Cruce Rambla de Catalunya - Diagonal

Finalmente, la Rambla de Catalunya nos llevará a la avinguda Diagonal. La cruzamos y la bajamos unos metros hacia la derecha, hasta el cruce con el carrer de la Riera de Sant Miquel. Subimos por esta calle hasta llegar al carrer de Sant Gabriel.

Reposando junto a una fuente municipal en la Riera de Sant Miquel (Vila de Gràcia)

La calle de Sant Gabriel (pasado el Mercat de la Llibertat) pasa a llamarse carrer de Benet Mercader… Continuamos por él hasta la Rambla de Prat, donde giraremos a la izquierda, hasta la avinguda del Princep d’Asturies: allí encontramos un bonito ejemplar de algarrobo (Ceratonia siliqua), en el mismo chaflán, al lado de los “Cines Bosque”.

A la sombra de un algarrobo, entre el barri de Gràcia y el de Sant Gervasi

1 hora 25 min. (65 m) Cruce Rambla de Prat – Príncep d’Astúries

Travesamos la avinguda del Príncep d’Astúries y la bajamos unos metros hasta encontrarnos con el carrer de Saragossa. Subimos toda esta larga calle hasta el final... estamos ya en el barri de Sant Gervasi.

La calle Zaragoza nos llevará a la Ronda General Mitre, la cruzamos, y seguimos por ella hacia la izquierda (pasando por els Jardins de Josep Amat) hasta la confluencia con el carrer de Balmes.

Cruce de la Ronda General Mitre con el carrer de Balmes

1 hora 35 min. (95 m) Cruce Ronda General Mitre - Balmes

En la calle Balmes, comenzamos a subir (por su acera izquierda) hasta llegar a la plaça de John F. Kennedy, donde podremos ver el mítico Tranvia Blau. Cruzamos el passeig de Sant Gervasi y caminamos por él unos metros hacia la izquierda, pasando por delante de la entrada dels Jardins de la Tamarita.

Fuente a la entrada dels Jardins de la Tamarita, en el passeig de Sant Gervasi

Proseguimos unos metros más por el paseo de Sant Gervasi hasta llegar al carrer del Cister. Lo tomamos caminándolo hasta el final (a media subida veremos que la calle hace un quiebro). Llegaremos a una explanada con el Museu de la Ciència a nuestra derecha.

1 hora 50 min. (180 m) Museu de la Ciència (fachada noroeste)

Contemplando la fachada noroeste del Museu de la Ciència  (Cosmocaixa)

En este punto abandonamos definitivamente nuestro paseo urbano y comienza la excursión montañera propiamente dicha, hasta la cima de la Serra de Collserola.

A continuación tenemos una ortofoto con el detalle de la ascensión senderista y los puntos de mayor interés de la subida:

Detalle del tramo senderista (clickad encima para ampliarlo)

Pues bien, nos giramos (dejando el Museo de la Ciencia a nuestras espaldas) y nos fijamos con la explanada que tenemos ante nosotros (donde suelen aparcar autocares). Veremos que al fondo hacia la derecha, hay unas escaleras de madera que suben el terraplén de césped… vamos, las superamos y llegaremos al carrer de Manuel Ramón.

Tomamos esta calle hacia la izquierda y (a unos ciento cincuenta metros) veremos, a nuestra derecha, un sendero muy marcado que sube la vertiente… Lo cogemos y rápidamente llegaremos a una antigua cantera, convertida en un circuito de enduro de dudosa legalidad. A la izquierda de la cantera vemos como el sendero comienza a enfilarse haciendo zig-zag: hacia allí hemos de ir… no nos perdamos por las trialeras más marcadas.

Vamos subiendo haciendo cómodas lazadas, rodeados de campos de cultivo abandonados, con testigos vivientes como: almendros (Prunus dulcis), olivos (Olea europaea), algarrobos (Ceratonia siliqua), higueras (Ficus caricia), chumberas (Opuntia ficus-indica), etc.

Subiendo los primeros metros de sendero, entre almendros descuidados y maleza

Si nos fijamos con la geología de este primer tramo senderista, tenemos también aspectos muy interesantes a destacar:

  • Estamos cruzando un batolito granítico: observaremos muchos afloramientos de sauló o granito alterado.
  • Podremos “tocar” algún contacto de esta antigua cámara magmática granítica con la roca encajante original (esquistos paleozoicos, básicamente) dándonos el típico moteado de recristalización por metamorfismo de contacto.
  • También veremos buenos afloramientos de esquistos y pizarras, con la presencia de intercalaciones de vetas de cuarzo lechoso.

Estudiando el plegamiento de las vetas de cuarzo en los esquistos paleozoicos

2 horas 20 min. (275 m) Carretera de les Aigües

Continuamos nuestro serpenteante camino hasta llegar a la Carretera de les Aigües. La cruzamos y continuamos por sendero que sigue por el otro lado de la pista.

A partir de ahora la vegetación cambia: dejamos los antiguos campos de cultivo y comenzamos a transitar por un bosque de pino blanco (Pinus halepensis).

Barcelona entre los pinos… Robert descansando cerca de la Carretera de les Aigües

Caminando sin pérdida, por este andurrial, pronto llegaremos a otra pista forestal: se trata del Camí de Barcelona a Vallvidrera.

La tomamos hacia la izquierda, dejando atrás el cruce con el camí a Can Borni. Enseguida veremos, a la derecha, justo en una curva cerrada, como sale un empinado sendero al Observatori Fabra (esta señalado)… lo cogemos y comenzamos la fuerte subida.

Sendero al Observatori Fabra, entre espesa vegetación

2 horas 40 min. (420 m) Camí a l’Observatori Fabra

Un rato más tarde, llegaremos a una carretera asfaltada: es el camí a l’Observatori Fabra… lo cruzamos y seguimos por la sendera que vemos al otro lado.

Tomando la sendera, una vez cruzado el camino asfaltado al Observatori Fabra

No tardaremos en llegar a otra carretera asfaltada al lado de un puente: es la carretera a Vallvidrera, la BV-1418, en su cruce con la vía del funicular del Tibidabo. También la travesamos y, justo al otro lado, tomamos otro ascendente sendero.

Robert, una vez cruzada la BV-1418 (a la derecha: el puente del funicular)

Este sendero nos trasladará a un tercer camino asfaltado: es el acceso a una de las entradas secundarias del Parc d’Atraccions del Tibidabo… nosotros lo tomamos hacia la izquierda, llegando pronto al parking del parque de atracciones. Una vez allí, giramos a la derecha, tomando el camí de Vallvidrera al Tibidabo (por su acera).

Parc d’Atraccions del Tibidabo desde el camí de Vallvidrera al Tibidabo

2 horas 55 min. (501 m) Plaça del Tibidabo

Ya sin pérdida, vamos subiendo por este camino asfaltado (¡ojo con los coches!) y, en pocos minutos, llegaremos a la plaça del Tibidabo: donde se encuentra la entrada principal al parque de atracciones y donde se asienta el neogótico Templo Expiatorio del Tibidabo.

Templo Expiatorio del Tibidabo, construido en la cima de la Serra de Collserola

Subimos la escalinata principal y entramos por la puerta inferior de esta iglesia modernista. Dentro la basílica, avanzamos en silencio y respeto por la izquierda, hasta la sala del ascensor. El ticket vale 2 euros por persona (año 2014) y nos elevará unos 30 metros hasta una amplia terraza ubicada sobre el rosetón central del templo.

¡Todavía no hemos llegado a la cúspide!, para subir al pequeño mirador situado a la base del “Cristo Redentor” de Barcelona, tendremos que ascender por 140 escalones en diferentes tramos de escalinatas.

3 horas (564,63 m) Mirador del Sagrat Cor del Tibidabo

¡Al final llegaremos!, ¡al final estaremos al punto más elevado de la ciudad de Barcelona!, ¡estaremos a 564,63 metros de altitud sobre el nivel del mar! ¡Lo habremos conseguido!

¡A disfrutar de las vistas!

Junto a Robert en el mirador, al fondo la Barceloneta y todo el trecho recorrido

Para regresar a la ciudad, podemos coger el Funicular del Tibidabo o los diferentes autobuses que hasta la cima suben.

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Y yo… todavía con arena de la playa en los pies, busco con anhelo als castellers que avisté desde la Barceloneta.

¡Allí están!, en lo más alto de la ciudad... la ciudad que, con honor, llevan su nombre bordado. ¡Allí están!, con su valiente aixeneta levantando el brazo hasta el firmamento…

Tímidamente me acerco a ellos… Entre gestos de afecto y sinceras sonrisas me siento incondicionalmente acogido… Con orgullo me visto su camisa y me ajusto la faja: ya soy uno más... ¡ya soy de la Jove de Barcelona!

"Fuerza, equilibrio, sensatez y valentía", esta es la esencia que debe tener un buen casteller... esta es la esencia que debemos aplicarnos -¡siempre!- a nuestras vidas.

Todos juntos haremos pinya... todos juntos haremos alto, firme y seguro nuestro "castell"...

Hoy vuelvo a estar en la cumbre, feliz entre esta extensa marea grana de fraternidad y compañerismo.

Celebrando con júbilo (en el centro) el final de diada al Tibidabo (13/04/2014)
¡Hoy volveré al mar! A ese mar... antaño de dolor y tristeza. Hoy volveré al mar, pero no lo haré solo: volveré acompañado por este grupo de curtidos "piratas" de los cielos.

Hoy, como un grumete más... Hoy, con mi corazón ya en calma... subiré ufano a su hercúleo navío y cantaré dichoso su radiante himno...

Todos juntos... ¡Marineros!

"Mariners", himno de la Colla Castellera Jove de Barcelona (clickad encima para ampliarlo)
Espero que os haya gustado la excursión. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. ;-)

¡Gracias a todos!