viernes, 5 de agosto de 2016

Cuando los dinosaurios dominaban mi alcoba (1)

Siendo yo un niño, mis padres me regalaron un libro titulado: Animales Prehistóricos. Ese ilustrado compendio, trataba sobre animales singulares extintos e importantes en el registro paleontológico. Recuerdo que comenzaba hablando de los Trilobites del Paleozoico, pasando lista, hasta el Smilodon del Plioceno.

El capítulo que más me gustaba de ese libro, se encontraba en sus páginas centrales y nos recibía con un contundente: Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (de aquí el título escogido para este escrito). Allí se podía ver una ilustración, a toda página, donde se representaba una letal lucha entre un robusto Triceratops y un fiero Tiranosaurius Rex.

Ilustración representando la batalla entre un Triceratops y un Tiranosaurius Rex. Fuente
¡Ese libro me marcó!, y alimentó mi pasión por la paleontología... más concretamente: hacia los grandes réptiles de la Era Secundaria. Esto, entre otras motivaciones, ayudó que acabara escogiendo la profesión de geólogo.

Curiosamente, en mi carrera universitaria, la asignatura "Paleontología de Vertebrados" era optativa y el tema "dinosaurios" (que esperaba con tanta ilusión) apenas duró media hora... Y es que, dicha sea la verdad, por mucho que nos apasionen estas colosales bestias, no hemos de olvidar que no son más que un pequeño grupo dentro del abundante registro fósil.

Pues bien, fue precisamente durante mis años universitarios, cuando adquirí las dos piezas de dinosaurio que atesoro en mi colección de paleontología. Podéis ver el artículo sobre mi colección, en el siguiente enlace: Colección de fósiles: Elección y clasificación.

Estas dos piezas son: el fragmento de huevo de un Saltasaurus (al que le dedico este escrito) y un colmillo de Spinosaurus (al que también escribiré un post más adelante, a modo de segunda entrega).

Las dos muestras de dinosaurios que dispongo, dentro de sus contenedores originales de cartón


Saltasaurus

Representación de un Saltasaurus. Fuente
Clasificación

Saltasaurus se trata de un género de dinosaurio saurópodo saltasauridae (antes llamados titanosauridae), representado por una única especie: Saltasaurus loricatus.

Se clasifica siguiendo las siguientes categorías taxonómicas:

  • Reino: Animalia. Desarrollo embrionario, ausencia de clorofila, capacidad de locomoción.
  • Filo: Chordata. Presencia de cuerda dorsal.
  • Subfilo: Vertebrata. Presencia de columna vertebral.
  • Superclase: Tetrapoda. Animales con cuatro extremidades.
  • Clase: Sauropsida - Reptilia. Réptiles con presencia de escamas y reproducción ovípara (huevo amniótico).
  • Subclase: Diapsida. Dos fosas o fenestras temporales en el cráneo.
  • Superorden: Dinosauria. Dinosaurio.
  • Orden: Saurischia. Cadera de lagarto.
  • Suborden: Sauropodomorpha. Con forma de pata de réptil.
  • Infraorden: Sauropoda - Titanosauria. Dinosaurio de proporciones enormes, cuello largo, cabeza pequeña, patas gruesas y cola robusta.
  • Familia: Saltasauridae. Generalmente de "pequeño" tamaño y presencia de armadura dérmica.
  • Género: Saltasaurus.
  • Especie (tipo): Saltasaurus loricatus. Bonaparte & Powell, 1980.


Descripción

La palabra Saltasaurus significa, etimológicamente: reptil de Salta (Argentina). Vivieron a finales del Cretácico (Mastrichtiano), hace aproximadamente entre 73 y 65 millones de años, en lo que hoy es Sudamérica.

Era relativamente pequeño, comparado con los otros tipos de saurópodos... aunque seguía siendo enorme para los estándares humanos (medía aproximadamente 12 metros de largo, con un peso estimado de 7 toneladas).

Escala relativa entre un Saltasaurus y un hombre. Fuente
Tenía un cuello alargado, una cabeza pequeña, similar a la de los diplodócidos, y dientes con forma de cuchara. Disponía de piernas fuertes y gruesas, con cinco dedos en cada pie, y estaba provisto de una cola robusta que terminaba en un extremo delgado formando un látigo.

Pero lo realmente singular del Saltasaurus, es que fue el primer saurópodo que se descubrió que poseía una serie de placas y nódulos óseos a lo largo de su región dorsal. Estas placas (similares a las de los Ankylosaurus) eran de forma redondeada (con un diámetro de 10 a 12 centímetros) y tenían pronunciamientos de púas óseas. Entre estos nódulos de mayor tamaño, se formaban osteodermos más pequeños, también redondeados.

Placas óseas dérmicas fósiles de un Saltasaurus. Wikipedia

Nidificación

El descubrimiento de huevos de Saltasaurus, enmarcados en zonas de anidamiento, ha planteado un comportamiento gregario como medio de protección y estrategia de supervivencia.

Representación del comportamiento gregario de una manada de Saltasaurus. Fuente
El lugar de la puesta, tenía una conformación similar a las colonias de anidamiento que se suelen ver entre algunas aves terrestres y tortugas.

Las hembras cavaban agujeros en el suelo, poniendo dentro de ellos sus huevos. Cada nido se separaba de los demás, entre dos y tres metros. La putrefacción de la materia orgánica circundante daba calor suficiente para la incubación de los huevos.

La manada de Saltasaurus adultos se quedaban cerca de los huevos para protegerlos: agrupándose y rodeando la zona de anidamiento, en caso de ataque de depredadores.

Una cria nace en un nido de Saltasaurus, mientras los adultos se organizan para repeler un ataque. Fuente

Huevos de Saltasaurus

El fósil protagonista de este post, es un fragmento de cáscara de huevo de Saltasaurius. Lo compré, a finales de los noventa, en la ExpoMiner de Barcelona. Creo recordar que costó unas 1500 pesetas (unos 9€).

Parte externa de mi fragmento de huevo de Saltasaurus

Para complementar este fragmento fósil, más adelante, adquirí una figura de PVC, de la detallista marca alemana Schleich, que recrea (a escala) un Saltasaurus. Esta pieza (de 24 centímetros de largo) viene acompañada por la figurita de una persona (a modo de referencia) y de unas fichas explicativas del dinosaurio.

Mi figura de un Saltasaurus de la marca Schleich

A parte del Saltasaurus, también dispongo de una representativa colección de figuras de PVC de otros dinosaurios. Entre ellos: de un Spinosaurus, ¡como el colmillo que dispongo en mi colección!

Pues bien, mi fragmento de huevo de Saltasaurus fue hallado en Argentina, más concretamente, en la provincia patagónica de Rio Negro. Se recolectó en la Formación Miembro Inferior Allen, ubicada al sur del Desierto General Roca.

Un grupo de llamas pasta en el desierto patagónico, como lo hicieron los Saltasaurus antaño. Fuente
Los huevos de saltasaurus tienen forma esferoidal y un diámetro de hasta 20 centímetros. Dentro de ellos se han encontrado embriones fosilizados con impresiones de la piel.

Un huevo entero de Saltasaurus, con su típica forma de esfera. Fuente
El fragmento que yo dispongo, es un cachito de estos huevos: es como la pieza de un puzle tridimensional de una bola:

Representación de de mi fragmento de cáscara, respecto la totalidad del huevo de Saltasaurus
Si nos fijamos bien, en mi pieza podemos reconocer los tres rasgos comunes que encontramos en cualquier fragmento de huevo de dinosaurio; estos son: tener un grosor más o menos uniforme, tener una ligera curvatura (pensemos que se tratan de cachitos de formas ovales) y presentar una superficie llena de pequeños poros.

Parte interna de mi fragmento de huevo fósil, donde se aprecian los tres rasgos comunes

Pues bien... este pedazo de piedra que ahora sostengo entre mis manos, la "parió" un dinosaurio y guardó en su interior el tesoro de la vida... ¡el tesoro de la evolución! Pero este pedazo de huevo, nunca vió nacer a la pequeña cría de Saltasaurus que contenía dentro de él.

La naturaleza, a veces cruel, pero lista como el mismísimo demonio, cubrió esos huevos entre barros de riada... y allí se quedaron colgados, ¡para siempre!, en aquella remota región de Argentina. ¡El barro los ahogó!, pero los preservó intactos... los preservó hasta hoy, para que un loco enamorado de los dinosaurios, pudiera ahora amarrar este fragmento y decirle, con todo cariño y admiración:

Ché "boludo"... ¡qué bueno que viniste!


miércoles, 13 de julio de 2016

Pesca Loca y Laberinto Congost


Hace dos años, publiqué un escrito dedicado al Auto-Cross, ese mítico juguete de la desaparecida casa Congost. Si os acordáis, en aquel post: mostraba, destripaba y explicaba el funcionamiento de ese sencillo e ingenioso juego de conducción.

Pues bien, en esta ocasión, voy a exponeros mis otros 2 juguetes que tuve de Congost en mi infancia y que todavía conservo: la Pesca Loca y el Laberinto.

Pesca Loca y Laberinto Congost

Ambos juguetes (como todos los que creó la empresa de Luis Congost) son pequeños prodigios de la ingeniería. Se trata de aparatos lúdicos fabricados con exquisitez y utilizando buenos y duraderos materiales que aportaban a los niños y niñas sana diversión, reflejos y pericia.

Sin más preámbulos, bajemos ya esos dos viejos juguetes del desván y disfrutemos de una "alocada pesca" perdidos en el "laberinto" de nuestros más tiernos recuerdos.


Pesca Loca (1978)

Caja de mi Pesca Loca de Congost

La Pesca Loca de Congost es un juego infantil, competitivo y de habilidad, para 2 o 3 jugadores. Recrea un apacible lago, repleto de peces de colores moviéndose con trayectorias aleatorias sobre el estanque. Los diestros "pescadores" deben capturar el mayor número de escurridizos peces mediante una caña de pescar.

Si miramos el contenido de mi Pesca Loca tenemos, en primer lugar, el juguete propiamente dicho: un redondeado y cristalino estanque azul, rodeado por un verde y primaveral contorno (donde se alzan dos arbolitos) y una barquita que reposa sobre una pequeña playa, junto a la caseta de pescadores.

Juguete eléctrico de la Pesca Loca

El set también dispone: de 3 cañas de pescar, 9 pececitos (3 rojos, 3 amarillos y 3 blancos) y documentación varia (folleto de instrucciones, catálogo de juguetes Congost y una nota manuscrita por el propio Luis Congost).

Complementos de juego y documentación de mi Pesca Loca

El juguete funciona por un mecanismo electrónico alimentado por 2 pilas de tipo D o LR20. Estas 2 pilas "grandes" de 1,5V, se colocan dentro de la "caseta de pescadores": levantando su rojo tejado (a modo de tapa), donde también vemos el interruptor "On-Off".

Compartimento de las pilas e interruptor On-Off

Por cierto, como nos decía Luis Congost en su nota manuscrita. El juguete funciona igual si sólo ponemos una pila en cualquiera de los compartimentos... aunque, como es lógico, los peces se desplazarán más lentamente.

El motor de este juguete hace mover (en diferentes sentidos de la marcha) un sistema de varillaje oculto bajo la superficie del estanque.

Para saber si están funcionando estas varillas, frente a la caseta, tenemos un pequeño "chivato" que comenzará a dar vueltas cuando demos "On" en el interruptor. A parte, oiremos el característico zumbido del rotor.

"Chivato" que se pone en movimiento cuando encendemos el motor del juguete

Por otra parte, los peces tienen en su base un imán que se "engancha" a estas piezas metálicas ocultas bajo el estanque, dando la sensación de que tienen un movimiento autónomo y azaroso sobre del lago.

Imán ubicado en la parte ventral de los peces de colores

Para poder jugar a la Pesca Loca, cada uno de los participantes tomarán una caña de pescar y se situarán alrededor del lago. Se colocan los peces, donde se quiera sobre el estanque (con su imán mirando hacia abajo) y damos "On" al interruptor de detrás la caseta.

¡Pesca Loca dispuesta para comenzar a jugar!

Con la caña debemos pescar a los peces en movimiento: si nos fijamos la caña tiene un "anzuelo" acabado en anilla que tenemos que hacer pasar por el "gancho" situado frente la boca del pez. Una vez atrapado, levantamos la caña, retiramos el pescado del "anzuelo" y seguimos con la pesca.

La anilla del anzuelo ensarta el gancho de la boca del pez

A pesar de que Congost no los describió, pienso que hay 4 modos de juego:

1. A cada jugador se le asigna un color de pececillo (rojo, amarillo o blanco). Ganando quien saca sus tres presas primero del estanque.

2. Cada color de pez tiene su puntuación (por ejemplo: el rojo 5 puntos, el amarillo 3 y el blanco 1). Los jugadores han de pescar teniendo en cuenta el valor de cada animalito. Cuando no quede ninguno sobre el "agua", se hace un recuento ganando quien más puntuación haya "capturado".

3. El tercero es el modo de juego más básico. En este caso, no hacemos distinción en los colores de los peces, es decir: cada jugador ha de intentar pescar todos los que pueda. Al terminar gana quien más número de peces haya logrado apresar.

4. El último modo sería una adaptación para un solo jugador, propongo tres variantes:
  1. Pescar todos los peces del lago a contrarreloj, intentando superar las propias marcas.
  2. Pescar el mayor numero de peces (o puntos) dentro de un tiempo prefijado.
  3. Jugar sin tiempo... relajados, pescando sin prisas... concentrándonos, tan solo, con el movimiento caprichoso de los peces sobre el estanque... ¡a modo Zen!

Laberinto Congost (1979)

Caja de mi Laberinto Congost

Un año después de la salida al mercado de la Pesca Loca, apareció el Laberinto Congost. Uno de los tres juegos, de esta marca catalana, que dispuse de niño.

Mi Laberinto Congost

Los juguetes de tipo "laberinto" ya existían a finales de los 70. Se trataba de juguetes, generalmente de madera, con pasillos y agujeros por donde debíamos conducir una bolita hasta la meta (sin caer en ninguna de las trampas del recorrido). El manejo era mediante el uso de 2 empuñaduras que basculaban la plataforma de juego horizontal o verticalmente. Algunos laberintos más sencillos (y pequeños) el movimiento de la bolita se realizaba decantando todo el juguete hacia la dirección deseada.

Laberinto de madera clásico, con dos empuñaduras de juego. Fuente

El Laberinto Congost es un juego de tipo solitario, aunque también pueden participar varios jugadores por turnos. La gracia de este laberinto, respecto los clásicos de madera, es que el movimiento de toda la plataforma de juego lo hacemos a partir de una única palanca multidireccional.

Palanca multidireccional del Laberinto Congost

Mi unidad está completa, pero no conservo las instrucciones (si las tenéis, os agradeceré mucho si me las podéis pasar).

Si nos fijamos con el juguete, vemos que se compone por una plataforma amarilla, de base circular, dividida por 8 segmentos (donde se sitúa el entramado de paredes laberínticas) y 37 hoyos.

Plataforma circular amarilla. Con sus 8 segmentos laberínticos y 37 hoyos

Esta plataforma, como hemos dicho, bascula de forma solidaria con el movimiento de la palanca de juego. Por ejemplo, si nosotros movemos el joystick al "norte", todo el laberinto se abocará hacia el norte.

Si la bolita metálica cae por uno de los 37 agujeros, rodará radialmente por el interior, hasta uno de los 32 compartimentos ubicados, concéntricamente, en la base azul del juego.

Vista aérea de la plataforma laberíntica situada sobre la base azul de juego

En esta base azul de juego, encontramos también el "tablero de mandos", con la palanca de juego y un espacio donde guardar la bolita sin que se nos pierda cuando no jugamos.

Tablero de mandos con la palanca de juego y el compartimiento de la bolita (abierto)

La empuñadura de la palanca de juego no es la original... actualmente, lleva un mango que yo mismo restauré a partir de un taco de silla nuevo.

Este juguete funciona con un mecanismo totalmente mecánico y sin pilas, a partir de alambres, tensores y muelles que conectan la palanca con la plataforma de juego.

En reposo, la palanca queda decantada hacia el "suroeste" y, por tanto, toda la plataforma está abocada a esa dirección. De esta forma, podemos colocar la pelotita en la zona de salida sin que caiga por el laberinto.

Palanca en posición de reposo (decantada al SW), al igual que la inclinación de toda la plataforma

Pues bien, el objetivo de este juego es completar toda una vuelta por el laberinto (sin caerse por ningún agujero) hasta lograr escaparse por el último compartimento.

Para jugar, colocamos el Laberinto Congost sobre una superficie plana y horizontal. Con nuestra mano diestra agarramos la palanca de juego y, con la otra, podemos sujetar la base azul del juguete, pero nunca la plataforma amarilla o la bola.

Yo propongo el siguiente desarrollo de juego:

Una partida se compone de diez rondas (ya sea participando solo o acompañado). En cada ronda, empezaremos colocando la bolita en la casilla central "Salida - Exit".

Zona central del laberinto (Salida - Exit) donde comenzamos el juego

Intentaremos desplazar la pelotita por todo el circuito laberíntico hasta la casilla final. Si se cae en algún hoyo numerado, anotaremos el valor del compartimento en una lista y pasaremos a la siguiente ronda (o cedemos el juego a nuestro contrincante, si jugamos acompañados).

La bola cae en el agujero y se desplaza, internamente, hacia la compartimento número 20

Si nos fijamos, existen algunas casillas no numeradas:

En primer lugar vemos 3 compartimentos llamados "Repita - Repeat". El primero está ubicado a lo que correspondería la casilla 60, el segundo a la 200 y el último a la 600. Si caemos en una de estas casillas: anotamos este resultado provisional y volvemos a comenzar la ronda desde la zona de salida.

Primera casilla "Repita - Repeat" del recorrido, con un valor de 60 puntos

En segundo lugar tenemos casilla de la Calavera. Si caemos aquí, pasamos a la siguiente ronda (o cedemos el juego a nuestro contrincante), pero ponemos a cero todos los puntos que hubiéramos obtenido hasta entonces. Así qué... ¡ojo con la muerte!

La casilla maldita de la calavera

Por último, si logramos llegar al final del laberinto, saldremos por compartimento llamado: "LEADER". En este caso, anotamos 1000 puntos y volvemos a empezar esa ronda.

Compartimento final del laberinto "LEADER". ¡Felicidades! ¡Has llegado!

Al final de la partida, sumamos todos los puntos obtenidos en las diez rondas. Si hemos jugado varios contrincantes, gana el que logré mayor puntuación; si hemos jugado solos, intentaremos superar nuestras propias marcas.

¡Y ahora un regalo para todos! Si queréis jugar al Laberinto Congost, el amigo de este blog Dani, creó una excelente aplicación gratuita para dispositivos Android, llamada Labyrinth Vintage, que lo emula a la perfección y ofrece diversas alternativas de tipo arcade. Os dejó el enlace de Google Play para que os la bajéis:


Y aquí nos quedamos, felices de haber encontrado la salida del laberinto... de compartir peces y alegrías con todos vosotros...

¡Comentad, compartid y haceros seguidores de este blog!

¡Muchas gracias por vuestra atención!

martes, 14 de junio de 2016

La superación se alcanza alzando pequeños pilares


"Abrí los ojos, vi como toda la gente nos aplaudía y gritaba... ¡lo había logrado! Una emoción indescriptible me embargó... ¡una emoción infinita!"


Cristian Dasi conduce los dos pilares a la gloria, el día del bautizo dels Castellers de Tortosa. Foto de Isaac Ferrer

Domingo, 3 de mayo de 2015

Fue a principios de mayo del 2015, durante la ExpoEbre de Tortosa, cuando conocí a los recién constituidos Castellers de Tortosa.

Escut dels Castellers de Tortosa


Viernes, 15 de mayo de 2015

Dos semanas después, durante el ensayo del viernes, me dijeron que hiciera una prueba de pilar en el suelo.

Nunca había hecho esa prueba... me puse en el punto donde hacemos los pilares y me rodearon mis compañeros. Subiría encima de mis hombros Judit.

Apabullado le dije a Àlex, que estaba en frente mío, que me fuera apuntando todos los movimientos que debía ejecutar. Así lo hizo y... de forma poco ortodoxa, ¡logré completar mi primer pilar de 2 "limpio"!

Ejecutando mi primer Pd2 con Judit (15/5/15). Foto de Marta Humet

Martes, 22 de mayo de 2015

El viernes siguiente, en Barcelona, asistí al entreno de la Colla Castellera Jove de Barcelona. Esas primeras semanas iba combinando los ensayos con mis dos "familias". :-)

Al terminar el entreno le pedí a mis compañeros más veteranos si me podían explicar (paso a paso) todos los movimientos que se deben realizar en un pilar, así como todos los consejos que me pudieran dar. Escuché ávidamente sus palabras, guardándolas para siempre en mi memoria y aplicándolas, a partir de entonces, en todos los pilares que ido realizando.

Aplicando mi aprendizaje en un Pd2 con David, en el "ArtXiBarri" de Tortosa (13/6/15). Foto de Marta Humet

Martes, 2 de junio de 2015

Once días más tarde, ya de nuevo en Tortosa, pude practicar todos los pasos que había aprendido en Barcelona, cuando me llamaron para hacer una prueba de pilar de 2 en el suelo.

Al llegar al final de ese ensayo y montarse la pinya de pilar, cuál fue mi soberbia sorpresa cuando, Isaac me anunció que era yo el que subiría.

Me acerqué a la pinya, le pedí a Lluïsa que me hiciera la escaleta y me encaramé sobre mis compañeros. Allí estaba Àlex de bajo... puse mis pies sobre sus hombros, me recoloqué, y noté dieciséis manos sujetándome.

Judit se acercó a mi espalda y seguí todos los pasos aprendidos, para que se colocase encima mío. Aquel primer día ya no subió nadie más... aquel día fue la primera vez que me encaramaba encima de una pinya... ¡qué pasada!

Primera prueba de Pd3 con Judit... ¡primera vez que subo a una piña! (2/6/15). Foto de Isaac Ferrer

Llegó el verano, cogí un trabajo que me salió a Barcelona que no me permitiría ir a ensayar todos los días. Esto hizo que quedaran suspendidas, temporalmente, "mis" pruebas de pilar.

Llegaron las fiestas mayores de Tortosa y, el 6 de setiembre, descargamos nuestro primer castell: un 3d6. Pasó nuestra primera diada completa en l'Ametlla de Mar: el 11 de octubre.

Después volví a ensayar pilares: los hacía en el suelo, pero ya me subían 2 personas encima (pilares de 3 "límpios"), los técnicos comentaban que estaban muy parados... ¡cogí confianza!


Viernes, 22 de octubre de 2015

Esa tarde, la prueba que hice en el suelo de un pilar de 3 me salió muy bien. Michel me dijo que, al final del ensayo, en las pruebas de pinya: ¡yo subiría y haría mi primer pilar de 4! También me anunció que, según como me viera, debutaría a la siguiente diada: en Vilaseca, el día 30.

Para hacer esa prueba vinieron a tocar las gralleras (Núria y Núria). Subí sobre pinya preso de emoción y... temor. Me coloqué encima del bajo, me agarraron... Se acercó Kevin a mis espaldas, empezó el toc de castells, y el tercio subió encima mío.

Subiendo a piña para intentar mi primer Pd4 (22/10/15). Foto de Marta Humet

Era el turno de Rosa, empezó a encaramarse por el pilar, noté la "mochila" y... cuando ya empezaba a colocarse encima de Kevin, tuve la sensación que se me iban hacia atrás, me aboqué y... ya sin tiempo de reacción, noté... ¡con profundo pavor!, como los pies de Kevin resbalaban de mis hombros.

Impotente vi cómo se desplomaban, delante mío, mis dos compañeros sobre la pinya... Antes de caer, oí un grito corto y ahogado de Rosa que heló mi corazón... ¡se callaron de golpe les gralles!

Bajé rápidamente buscando a Rosa y Kevin... ¡No les había pasado nada! Quedé aliviado... ¡pero paralizado!, el pecho lleno de ansiedad y con las lagrimas queriendo salir... ¡quemándome los ojos!

Afortunadamente, la gente no le dio más importancia al suceso (¡son cosas que pasan!), solo unos pocos advirtieron mi estado... Recuerdo que Conchita me consoló:

-No te preocupes hijo, es tu primer pilar... ¡el siguiente te irá mejor!

Vino Michel, con semblante tranquilo, recuerdo sus palabras:

-Humbert, te has abocado. Todavía no te veo preparado... Dejaremos tu debut para más adelante. ¡Seguiremos trabajando!

Me aliviaron sus palabras... En aquel momento no me veía capaz de hacer un pilar ni para Vilaseca, ¡ni para nunca más!

Me sentía triste... ¡miserable!, no aguanté más... fui a los aseos del Pavelló y lloré en silencio.


Viernes 29 de octubre de 2015

Michel cumplió su palabra y continuamos trabajando los pilares de 3 en el suelo en los ensayos siguientes.

Una semana después de que hiciera "lenya" mi pilar, me hicieron subir de nuevo a pinya, pero esa vez sin anxaneta. Receloso y lleno de miedos logré hacerlo bien y ganar algo de confianza... Al bajar agradecí el aplauso cerrado de mis compañeros.

Prueba de pilar de 3 sobre piña con Xènia (29/10/16). Foto de Marta Humet

Al día siguiente, en la diada vespertina de Vilaseca, miré con cierta pena (pero mucho alivio) el pilar de despedida que hicimos: la verdad... ¡era mejor así!


Viernes 19 de enero de 2016

¡Empezó el 2016!, al principio hice alguna prueba de pilar de 3 limpio, pero dejé de practicarlas... supongo que la técnica prefirió centrar el trabajo más hacia mi faceta de bajo.

Prueba de pilar de 3 limpia con Kevin y Rosa (19/1/16). Foto de Marta Humet

A finales de marzo, hablando amigablemente con Michel, salió el tema pilares y le comenté (con todo el respeto que le debo a su cargo) que qué le parecía si volvía a ensayarlos...


Viernes 8 de abril de 2016

Parece ser que los técnicos y el Cap de Colla confiaron en mí y volví a trabajar los pilares de 3 "limpios" en los ensayos.

El viernes 8 de abril, volví a subir a pinya para hacer un pilar de 3 con Sílvia... ¡salió bien!

Pilar de 3 sobre piña con Sílvia (8/4/16). Foto de Marta Humet

Viernes 15 de abril de 2016

Una semana después, a mitat del ensayo, Michel me dijo que volvería a subir a pinya para hacer un pilar de 4. ¡Habían pasado más de 5 meses desde aquel intento "fallido"! Afrontaba este segundo Pd4 con cierta intranquilidad.

El Cap de Troncs, también me comentó que, dependiendo de cómo me viera, igual lo llevaría a plaza el siguiente domingo, que teníamos diada en el Perelló.

Esta vez no me acompañaron les gralles. Subí a pinya, me coloqué sobre el bajo. Se me acercó Sílvia y subió sobre mí. Otra vez, Rosa haría de anxaneta: empezó a subirnos, noté su "mochila" y la misma sensación de que se me iba para atrás el pilar...

Volví a cometer en el mismo error: me aboqué y desestabilicé a Sílvia. Lleno de pánico, pensé que se me caían otra vez... instintivamente, solté sus piernas y extendí mis brazos hacia adelante (unas décimas de segundo) para poder cogerlas al vuelo. ¡No cayeron!, rápidamente volví a agarrarle sus pantorrillas y recuperé posición. Pero, con buen criterio, Cristian desmontó el pilar sin que Rosa lo coronara.

Mi cara desencajada instantes antes de abocarme en la prueba de Pd4 (15/4/16). Foto de Marta Humet

Bajé por el contrafort... esta vez me sentía enfadado conmigo mismo, me avergonzaba de que el cap de colla y los técnicos hubieran confiado conmigo de nuevo... Una vez más: ¡les había vuelto a fallar!

Pensé: "¡Soy un completo inútil!, ¡como he osado creer que sería capaz, algún día, hacer un pilar de 4!".

Mientras me atormentaba con estos destructivos pensamientos, se me acercó Michel, con el semblante tranquilo, y me preguntó:

-¿Qué ha pasado? - alicaído le respondí:

-Ya lo has visto... ¡no sirvo para hacer pilares!, ¡mejor no lo intentemos más!. - Me miró muy serio y lo que dijo logró sacar mi orgullo abatido:

-Mira Humbert, ¡si no te sale es porque tú no quieres! - Toco mi hombro izquierdo y continuó. - Tan sólo es un pilar de 4 y tú tienes físico y potencial para hacer pilares de 5, pero... ¡TE LO HAS DE CREER! -y, concluyó - El domingo no harás el pilar al Perelló, pero... ¡seguiremos trabajando!

Se fue... me quedé solo de pie, silencioso... ¡De repente me di cuenta que ahora sí lo iba a lograr!

Me prometí: "¡Seguiré trabajando duro, labraré mi técnica... quizás tarden tiempo a darme otra oportunidad pero, cuando lo hagan: ¡no les defraudaré! ¡Lograré levantar el dichoso pilar de 4!".

Y acabé mi entusiasmada declaración de intenciones diciéndome: "Lo voy hacer por todas las personas que han confiado ciegamente en mí... ¡lo haré por mi mismo!".

Otra vez tenía ganas de llorar... pero entonces, ¡era de emoción!


Viernes 3 de junio de 2016

A partir de ese día, en los ensayos siguientes que pude asistir, me fueron llamando (en muchas ocasiones) para hacer pruebas de pilar de 3 en el suelo. Mi concentración era absoluta: dientes apretados, mirada fija al frente, coordinación de movimientos, pies quietos durante toda la prueba, aguantar las "mochilas" y zarandeos lo más parado posible...

El primer viernes de junio me tocó hacer la prueba de pilar de 3 al suelo con Azahara. Al terminar, los dos coincidimos que habíamos estado muy a gusto trabajando juntos. Quizás fuese porque ambos nacimos un 25 de mayo (aunque ella unos años después...), en cualquier caso, los técnicos también lo vieron y repitieron el tándem los días siguientes.

Junto a Azahara, el día de nuestro bautizo. Foto de Marta Humet

Martes 7 de junio de 2016

El martes siguiente, al final del ensayo, me anunciaron que: ¡volvía a subir a pinya! Haría de segundo en una prueba de pilar... en esa ocasión, sólo subiría sobre mí, Azahara.

Por primera vez sobre la pinya me sentí cómodo y confiado. Subió la tercia sobre mí y nos quedamos un rato quietos... ¡disfrutando de aquel instante!

Reconozco que al llegar a casa, después del ensayo, se me pasó por la cabeza la peregrina idea de que podría ser yo uno de los segundos en los pilares de despedida que haríamos, en nuestro bautizo, el siguiente sábado... ¡Pero qué osadía si quiera pensarlo!

Reflexioné: "A ver Humbert: ¡nunca te ha salido bien el pilar de 4!, seria un riesgo estrenarte un día tan importante para toda la colla y jamás te perdonarías si te cayera delante de todo el mundo... ¡qué bochorno! Sigue trabajando duro y, quizás más adelante (cuando estés más preparado), te den la alternativa.". Ese jarro de agua fría que me tiré a mi mismo no apagó mis sueños y, aquella noche, me fui a dormir feliz...


Viernes 10 de junio de 2016

Mis pantalones blancos, mi faja y mi camisa dels Castellers de Tortosa preparados el día antes del bautizo

El "ensayo general" del bautizo lo hicimos, el día antes, en el Centre Civic de Ferreries, acompañándonos los Xiqüelos i Xiqüeles del Delta.

Me llamaron para hacer un pilar al suelo con Azahara y Noa... ¡nos salió una prueba perfecta!

Fue entonces cuando Michel se me acercó y me dio una de las mayores alegrías de mi vida: me anuncio que, el día del bautizo, ¡yo debutaría como segundo en uno de los dos pilares de 4 de despedida!

Reprimí mi inmenso gozo respondiéndole, simplemente: "¡Muchas gracias!". Buff... ¡qué gran honor y responsabilidad me acababan de dar!, ¡qué inconmensurable ilusión!, ¡cuántos nervios!, ¡cuanta gratitud!

Llegó el final del ensayo, y probamos los 2 pilares de 4 simultáneos. Esta vez, como en mi primera ocasión, volvieron a acompañarnos les gralles (y els tabals). Me sentí tranquilo y confiado en toda la prueba y... ¡por fin logré descargarlo!

Mi primer Pd4 descargado, con Azahara y Noa, al Mercat de Ferreries (10/6/16). Foto de Marta Humet

No lo celebré ostentosamente... era tan sólo una prueba: en la plaza las cosas son diferentes y temía que el miedo escénico me hiciera una mala pasada delante de todos.


Sábado 11 de junio de 2016

Por fin llegó el gran día: ¡el bautizo dels Castellers de Tortosa!

Foto dels Castellers de Tortosa el día de nuestro bautizo. Foto d'Isaac Ferrer

Vinieron a ayudarnos castellers de toda Catalunya. De Barcelona se desplazaron 8 castellers de mi querida Jove de Barcelona y los dos hijos de mi amiga Mònica, que no pudo asistir por "fuerza mayor".

Junto mis compañeros de la Jove: Pere, Pep, Jojo, Litus, Josep, Meritxell, Miki y Tolo. Foto d'Isaac Ferrer

La diada fue todo un éxito: los tres Castells llevados a plaza: un 3d6a, un 4d6a y un 4d6; fueron descargados felizmente y con gran júbilo, bajo el amparo de nuestros padrinos: la Colla Jove Xiquets de Tarragona y los Xics Caleros.

Yo tuve la suerte de ser el bajo de los tres... ¡de ser el único bajo que ha estado en "todos" los castells que hemos llevado a plaza!

Colocado de "bajo" en la piña del 3d6a... ¡nuestro primer Castell con camisa grana! Foto de Xènia Boxerlaplana
¡Y ahora tocaba despedir nuestro bautizo levantando los 2 pilares de 4 simultáneos! ¡Ahora tocaba estrenarme subiendo por primera vez a pinya en una diada!

Me acerqué un momento a mis amigos Jojo y Pep de la Jove de Barcelona y les reconocí que estaba un poco nervioso y que tenía miedo de que se me cayera el pilar... me tranquilizaron, cada cual a su manera.

Feliz junto a Pep y Jojo en la cena de celebración del bautizo, en el Pavelló de Tortosa. Foto de Marta Humet

Pep me dijo:

-Humbert eres un casteller fuerte y sensato, ¡todo saldrá bien!

Por su parte Jojo, añadió:

-Mira, tú eres un buen bajo, ¿no?, pues hacer de segundo es como hacer de bajo pero con chulería. Cuando estés sobre pinya: cabeza bien alta y saca "pollazo". - Literal y sin censura...

Ya estaban montando las dos pinyas. Me abracé a Azahara y nos dijimos unas palabras para alentarnos. Ella también se estrenaba subiendo a un pilar en una diada.

Me quedé solo, me descalcé frente la fuente de la plaza Mayor. Mi amiga Lluïsa se acercó, notando mis mal disimulados nervios y... sin decir nada, comenzó con sus manos hacer unos pausados movimientos de reiki delante mi rostro. Todo pareció quedar en silencio a mi alrededor, noté como un escalofrío recorría todo mi cuerpo dejándome en un estado de paz interna inexplicable. Terminó, volví de mi trance... abracé a Lluïsa y miré con valentía la pinya.

Sonriendo miro la piña cerrada del Pd4 antes de subir. Foto de Xènia Boxerlaplana

Cristian gritó:

-Segons amunt!

Josep, de la Jove de Barcelona, me hizo la escaleta y me dio ánimos mientras me encaramaba a la pinya. Caminé sobre la rengla, tropezando con la cabeza de Edgar que me haría de primeras manos por detrás... allí estaba Jordi, de bajo, esperando la carga.

Puse mis pies sobre sus hombros y los recoloqué. Una vez los dos cómodos, pedí que me cogieran mientras, orgulloso, miré a mi alrededor...

Ivan y yo acomodándonos sobre nuestras respectivas piñas. Foto de Marta Humet

La pinya estava plagada de amigos que quisieron, de esta forma, darme todo su apoyo: entre ellos estaban "todos" los integrantes de la Jove de Barcelona. Delante mío, como primeres mans, tenía al bueno de Joseret y detrás de él el mismo alcalde de Tortosa: Ferran Bel (que haría de segones mans). A mi izquierda se estrenaba de vent en Litus y a mi derecha estaba el incombustible Leo. Y, frente la pinya, a la derecha del Cap de Colla... estaba mi querida Marta.

Las amigas Sílvia y Azahara suben sobre las piñas. Foto de Xènia Boxerlaplana

Ya no pude ver más... noté Azahara detrás mío: ¡me concentré! Empezó a sonar el Toc de Castells... hice los pasos que tanto habíamos ensayado en el suelo y ya la tenía sobre mis hombros.

Azahara subiendo sobre mis hombros. Foto de Marta Humet

Noté a la pequeña Georgina que comenzaba a subirnos, empecé a sentir la "mochila"... cerré los ojos un instante... ¡concentradísimo!, ¡ese era el momento clave!

Àlex y Georgina comienzan a subir a los dos pilares. Foto de David Monserrat

Pasaron lentos esos segundos... hasta que, ¡con gran alegría!, oí a les gralles anunciando que Georgina y Àlex ya estaban arriba de los dos pilares... ¡ya estaban haciendo la aleta!

Los dos pilares de 4 tocando el cielo... ¡lo había conseguido! Foto de Marta Humet

Abrí los ojos, vi como toda la gente nos aplaudía y gritaba... ¡lo había logrado! Una emoción indescriptible me embargó... ¡una emoción infinita!

Georgina comenzó a descender ya en cerrada ovación...

Georgina pone sus pies sobre piña... ¡respiro más tranquilo! Foto de Xènia Boxerlaplana

Una vez l'aixaneta sobre pinya, comenzó a bajarme Azahara, al llegar a mi altura me abrazó con complicidad, diciéndome algo al oído emocionada...

Azahara me abraza y me susurra algo al oído. Foto de Xènia Boxerlaplana

Quedé al fin solo sobre pinya y con fuerza blandí mi puño al aire en señal de extrema felicidad.

Blandeando mi punyo al aire, ante la mirada contenta de Txell, Sole y Lolita. Foto de Xènia Boxerlaplana

Jordi, sabedor de mis miedos, comenzó a botar todavía conmigo encima... toda la pinya empezó a hacerlo con las manos arriba y vociferando:

-¡Ue! ¡Ue! ¡Ue! ¡Ue!

Jordi botando, conmigo todavía sobre sus espaldas Foto de Marta Humet 

Bajé... y las lágrimas me salieron de la emoción contenida... las dos pinyas nos unimos saltando locos de alegría, mientras cantábamos nuestra tonadilla:

-Ben amunt!, ben amunt!, Castellers de Tortosa!!

Una marea grana celebrando el final de nuestro bautizo. Foto de Xènia Boxerlaplana

Me abracé con todos.... y no es un decir: ¡con todos!, ¡hasta con el alcalde!

Y allí, entre "todos" estaba Michel, con su semblante tranquilo... esta vez fui yo quien me acerqué y le dije:

-¡Lo hemos logrado! ¡Muchas gracias por confiar en mí! Tú, mejor que nadie, sabes que: aquí... ¡se tenía de levantar algo más que un simple pilar de 4!

Ahora... ¡también lo sabéis vosotros!

A continuación, podéis ver un vídeo grabado por Carme Valldaura, des del balcón del ayuntamiento de Tortosa, donde se ve toda la evolución de los 2 pilares de 4 y su consiguiente alegría al descargarlos y terminar una diada histórica:


Ese simple pilar de 4 fue toda una lección de "valors castellers"... ¡fue toda una lección de: resiliencia, confianza, trabajo en equipo, disciplina, compañerismo y, sobretodo: ¡superación!

Momento de máxima concentración del Pd4. Foto de Xènia Boxerlaplana

Ben amunt!, ben amunt!, Castellers de Tortosa!!