sábado, 8 de noviembre de 2014

La Sénia. El "Reine" als peus... Catalunya a l'esquena


Este mes, en las Piedras de la Ágora, ¡toca caminar! Y… en esta ocasión, lo voy hacer solo. Solo con mis pensamientos… Solo con mis sentimientos repletos de gratos recuerdos y agradecimiento. Este mes regresan mis pasos a la Sénia: mi pueblo paterno.

Hace algo más de dos años publicaba, en este mismo blog, una ruta que titulé: La Sénia. Entre Lavaderos y Miradores. El escrito tuvo una gran repercusión, sobrepasando mis expectativas... Unos meses después, la alcaldesa de la Sénia, la Ilustrísima Marutxi Ballester, y el entonces regidor de cultura, el señor Eduard Robert, me citaban en el mismo Ayuntamiento, para pedirme que les cediera el escrito. Lo hice con gran satisfacción. Lo acabaron publicando (en dos partes) a la revista “Lo Senienc”, así como en la propia Web institucional... de hecho se trata de la única ruta urbana que nos invita a hacer el ayuntamiento: si la queréis ver, podéis visitar el siguiente enlace del Ajuntament de la Sénia.

Ajuntament de la Sénia
Y este mismo mes de noviembre, la revista de les Terres de l'Ebre: Tot parc, ha querido comenzar su publicación, precisamente, con el escrito de los lavaderos y miradores públicos de la Sénia. Sin duda, otra muestra de afecto que a suscitado esa humilde ruta. Aquí os dejo el enlace de Tot parc de noviembre de 2014.

Pues bien, en esta ocasión, os quiero presentar otra sencilla excursión por la Sénia. La presente ruta la realicé el pasado 30 de octubre y, aun siendo una vuelta cortita, caminaremos por dos comunidades autónomas diferentes… me explico: la Sénia, da su nombre al río que, en su tramo final, es frontera natural entre Catalunya y la Comunitat Valenciana (o el “Reine”, como la llamaban antiguamente la gente del lugar).

Esta ruta tiene para mí una gran importancia sentimental: la parte catalana, la he hecho paseando muchas veces con mi padre para ir al pequeño campo de frutales que tiene en la ribera del río… De la misma manera, mi padre ya lo hacía de pequeño con su madre, la yaya Maria.

Mi padre recolectando palosantos en su huerto (octubre de 2009)


Ruta de la Sénia. El "Reine" als peus... Catalunya a l'esquena
  • Tiempo: 2 horas. 
  • Distancia: 7 kilómetros y medio. 
  • Desnivel: 80 metros. 
  • Dificultad: Baja. 
  • Agua: Tenemos en las zonas urbanas del recorrido. 
  • Equipamiento: Calzado cómodo. 

Itinerario propuesto (clicad sobre la imagen para augmentarla)

Comenzamos esta ruta des del Ayuntamiento de la Sénia. Desde su puerta principal bajamos hasta el carrer de Barcelona (la ancha calle que sube hasta aquí). Frente nosotros vemos que la calle Barcelona se trifurca convirtiéndose en la plaça de Cristòfol Colom (hay una pequeña rotonda, recientemente construida, con una palmera en su centro). Pues bien, de las tres calles juntas que salen de esta plaza, tomamos la del centro: el carrer del Parc.

Plaça Cristòfol Colom. Al centro el carrer del Parc (foto tomada desde el eje de la nueva rotonda)

Pronto pasaremos por la sombreada plaça de Pius XII. Seguimos recto hasta la plaça de Sant Josep. Aquí la calle se bifurca, seguimos por la de la izquierda: el carrer Primer de Maig.

Plaça de Sant Josep. A la izquierda calle Primer de Maig

A pocos metros, a mano izquierda, veremos un edificio de interés histórico: se trata del Centre Obrer.

Centre Obrer. Edificio de interés local

Hecha la parada de rigor para leer el interesante plafón informativo, proseguimos por la misma calle. Cuando nos crucemos el carrer Reis Catòlics, si miramos a la izquierda, avistaremos la ruinosa entrada del Cine Club Moderno.

Continuamos por la calle Primer de Maig y nuestros pasos nos llevaran a la plaça Catalunya (a la derecha comienza el ancho passeig de la Clotada). Frente nosotros tenemos una nueva bifurcación: a la izquierda llegaríamos al Núcleo medieval de la Sénia, pero nosotros seguimos por la de la derecha: el carrer Carles I.
  
Plaça Catalunya. A la derecha carrer Carles I

Al llegar a la primera calle a la izquierda, el carrer Sant Antoni, veremos el Casino: otro local con mucha solera y obligada parada. Seguimos por la calle Carlos I hasta llegar a un gran descampado de tierra con una farola al centro y una gran grada metálica. Estamos en la plaça del Clot de Pedrenya.

Plaça del Clot de la Pedrenya

En el Clot de Pedrenya, desde hace unos cuantos años y durante las Fiestas Mayores de la Sénia (dedicadas a Sant Bertomeu y Sant Roc), hacen el correbous por las tardes. La grada metálica es el palco institucional y los barrotes de abajo son para que los quebradores se escapen de las embestidas de las bestias.

Cruzamos en línea recta la arenosa plaza (pasando por el lado de la grada) llegando al carrer Aragó, lo tomamos hacia la izquierda.

La calle Aragó termina al carrer Jaume I (donde encontramos la residencia y centro de día para la gente mayor). Giramos a nuestra derecha (a la izquierda, a pocos metros, tenemos el lavadero de la Noria).

La calle Jaume I se bifurca frente un edificio de sencilla arquitectura modernista. Continuamos por el paso inferior (el de la izquierda) hasta el mirador de la plaça del Bruc.

Bifurcación del carrer Jaume I frente un humilde edificio modernista

Desde este privilegiado mirador podremos ver el valle del riu Sénia. Las cercanas tierras que oteamos a la otra parte del río ya son la Comunitat Valenciana. Como podemos observar, la Sénia se construyó al lado de un precipicio como medida defensiva natural, esto hace que algunas de sus casas queden literalmente colgadas. Esto le confiere a la localidad un bellísimo perfil, no exento de riesgos geodinámicos externos. Veremos este “skyline” cuando regresemos de nuestra ruta por la otra ribera.

Dejamos el mirador de la plaça del Bruc y continuamos por la Costa del Molí Samarro que desciende decididamente a los campos de cultivo. A media bajada, a mano derecha, veremos el Molí Samarro… estaremos saliendo así del núcleo urbano de la Sénia.

La Sénia desde bajo la Costa del Molí Samarro

Continuamos por el camí del Molí Samarro hasta llegar a una bifurcación (hay un poste indicativo), tomamos el ramal de la izquierda, es el camí de la timba de Marraixa.
  
Cruce del camí de la timba de Marraixa (izquierda) con el camí del Molí Samarro 

Seguimos por el camino asfaltado, caminando entre huertos. Al fondo, frente nuestro, se levanta el macizo del Port. Des de aquí, vemos como el riu Sénia lo corta en dos y abre una colosal “puerta” a este bello Parque Natural: a la derecha tenemos las cimas dels Castells, a la izquierda la castellonense Lloma de la Tossa (atalaya natural que tanto le gusta a mi padre y... prometo, algún día, subir a su cima en su honor).

Pasaremos al lado de una construcción hidráulica, es lo Batanet. Proseguimos otro trecho hasta que el camino baja de golpe. Poco después se le acabará el alquitrán, convirtiéndose en un estrecho camino de tierra. A nuestra izquierda, cerca del lecho del río, se esconde la Font dels Capellans. Nosotros continuamos caminando al lado de una acequia: es la boquera Granyana, un ramal de la principal, llamada Sèquia Mare.

Estamos en les Hortes de la Fàbrica... aquí esta, para mí, el trocito de tierra más bonito… el lugar donde reposan felices los árboles frutales del huerto de mi padre.

Cima de la Lloma de la Tossa sobresaliendo entre los frutales del huerto de mi padre 

Continuamos por el camino de tierra hasta un cruce de 4 caminos hormigonado. Seguimos el de la derecha (hay una pequeña placa direccional que indica camí de la boquera Granyana).

Cruce hormigonado. Con el camí de la boquera Granyana a la derecha

Lo subimos todo, hasta sobrepasar la Séquia Mare y llegar a un camino asfaltado que lo cruza, lo seguimos hacia la derecha (hay un poste indicativo) dirección a la Ermita dels Sants Metges.

Trazando una gran curva a la izquierda, ascendemos hasta la carretera CV-105 (que va de la Sénia a Fredes... a la Tinença de Benifassà... als Ports…). La cruzamos con sumo cuidado y subimos unos metros. Tomamos la primera entrada a la izquierda viendo ya la plazoleta donde se encuentra la Ermita dels Sants Metges (dedicada a San Cosme y San Damian).

Ermita dels Sants Metges

Si continuaramos por el camino que nos ha traído hasta aquí, arribaríamos al hialino y encantador Toll dels Arenals... pero nosotros (hecha la visita a la capilla) regresamos hasta la carretera y, desde aquí, podemos ver a la izquierda, los terrenos donde estaba el antiguo hipòdrom de l’Ermiteta.

Y es que las carreras de caballos (y también las de burros) son una tradición muy antigua de la Sénia. Este circuito de carreras ecuestres, se utilizó durante muchos años. Actualmente, se compite en el hipòdrom del Pla de Roquillo (que encontramos cerca de la carretera del Mas de Barberans) mejor preparado y adaptado para este tipo de competiciones.

Visto el abandonado hipódromo, tomamos de nuevo la carretera CV-105 hacia la derecha y comenzamos a bajar (circulando por la izquierda y con precaución). A media bajada, cuando crucemos la Séquia Mare, a nuestra derecha podremos ver la Cova del Fesol y unas bonitas formaciones de travertino (localmente mal denominadas como piedra tosca).

Cova del Fesol des de la carretera CV-105

Finalmente llegaremos al pont de Malany sobre el río Sénia. Aquí abandonamos Catalunya y entramos a la Comunitat Valenciana. Si miramos hacia abajo, la vista es de vértigo y gozaremos del panorama de un angosto paso fluvial.
  
Pont de Malany des de la ribera catalana

Una vez rebasado el puente, a pocos metros a la izquierda, veremos una clara entrada de tierra, la tomamos y vamos caminando por una ancha pista, dejando dos cruces menores a nuestra derecha. Finalmente llegaremos a un tercer cruce, con una cantera de gravas frente nuestro: tomamos el camino de la izquierda.


Cruce de caminos. El de la izquierda baja hacia la cantera

Comenzamos a descender hacia la explotación de áridos (prestad atención porqué todavía está en activo). Bajamos sin perdida (dejando los cruces que entran dentro de la cantera) y proseguimos por el camino que la rodea (cruzaremos el barranc de l’Ullastre) hasta que, finalmente, dejemos la cantera atrás.

Dejando atrás la cantera... seguimos por la misma pista

Seguimos la clara pista que avanza cerca del río Sénia. Cuando comience el asfalto, empezaremos a tener las mejores vistas del “skyline” de la Sénia desde el valle.

"Skyline" de la Sénia des de la ribera castellonense

Nuestros pasos nos llevaran a un pequeño núcleo urbano, son les Cases del Riu. A pesar de estar pegado a la Sénia, es una población dependiente administrativamente de Rossell (curiosamente distanciada a unos cuantos kilómetros de les Cases del Riu).

El camino asfaltado por donde hemos venido, se ha convertido ahora en una calle que seguimos hasta que termina en un cruce: es el carrer Cerc. Tomamos esta calle hacia la izquierda (al fondo veremos muy cerca el campanario de la Sénia).
  
Calle Cerc de les Cases del Riu. Al fondo el campanario de la Sénia

La calle Cerc hace un giro en L hacia la derecha, que seguimos hasta llegar a una carretera: es la CV-100 (que va de la Sénia a Rossell). Tomamos la caretera hacia la izquierda e (inmediatamente) antes de llegar al pont Nou sobre el río Sénia, veremos (a nuestra izquierda) un camino que baja hasta el pont Vell, lo tomamos hacia allí.

Carretera CV-100. Nosotros bajamos por la calle de la izquierda, hacia el pont Vell

Cruzamos el puente viejo, disfrutando de las vistas del bosque de ribera.

Vista del Pont Nou de la Sénia (y del bosque de ribera) des del pont Vell

Ya de nuevo en terreno catalán, nos recibirán dos molinos harineros: el molí de la Vila y el molí de Dalt o de Virgili. Los rebasamos y seguimos por el camino asfaltado que sube haciendo un giro a la derecha: es la Partida Porta del Pont.

Estamos a los pies del casco antiguo de la Sénia, veremos dos caminos escalonados que nos suben rápidamente hacia él: el primero (en la misma curva) asciende hasta el mirador de la Costa Dreta. El segundo (unos metros más adelante, a media subida) nos llevaría hasta el safareig de la Plaça y el mirador de la Plaça Major. Nosotros seguimos subiendo, plácidamente, por la Partida Porta del Pont, hasta que esta hace un giro a la izquierda, pasando a llamarse carrer de Méndez Núñez.

Continuamos por esta calle hasta el primer cruce: es el carrer de Pompeu Fabra, giramos a la derecha y proseguimos. Vamos paseando por esta arbolada calle, a nuestra derecha, veremos les escoles noves: el CEIP Jaume I.

CEIP Jaume I de la Sénia

Continuamos hasta el final de la calle, donde se cruza el passeig del País Valencià. Giramos a la izquierda y subimos por el paseo hasta arriba del todo (dejando el lavadero del Calvari a nuestra izquierda). Llegaremos a la placeta de les Forques, la travesamos y ya veremos de nuevo el ayuntamiento.

Bajando por el carrer Tortosa, llegaremos a la entrada de la Casa de la Vila, donde podremos dar por terminada esta excursión circular.

Ahora, si bajamos hasta la plaza de Cristòfol Colom (la de la rotonda de la palmera) y miramos en frente nuestro, veremos el restaurante Casa Manolo. Es un buen momento para ir a comer sus caseros y exquisitos platos o descansar en sus cómodas habitaciones... Desde este blog, quiero agradecer profundamente a su propietario: el señor Manuel Blesa, toda la promoción que hizo del escrito de los lavaderos y miradores y por creer incondicionalmente con mi trabajo.

Junto a Manuel Blesa en el restaurante Casa Manolo, celebrando el final de la excursión

Espero que os haya gustado esta ruta... ¡Gracias a todos por vuestras muestras de apoyo!

¡Hasta pronto!

martes, 7 de octubre de 2014

Arte de estar por casa: Josep Maria Subirachs


“El hecho decisivo que nos muestra la razón profunda del porqué existe el arte es la conciencia que los humanos tenemos de la muerte. El arte, por el carácter intemporal de la obra y por su valor metafísico, es el que verdaderamente se opone a la muerte. El ser humano, ante la trágica información de que la vida tiene un límite, se rebela e inventa el arte para defenderse de la desesperación, en un supremo esfuerzo por luchar con honor en una batalla perdida de antemano.”
Josep Maria Subirachs


Con esta profunda frase del artista Josep Maria Subirachs, quiero comenzar una serie de escritos que iré redactando, dentro de la sección “Arte” de Las Piedras de la Ágora, y que he titulado: Arte de estar por casa. Estos posts pretenderán ser pequeños homenajes a artistas que tengo el honor de atesorar alguna de sus obras.

Y precisamente hoy, hace medio año que nos dejó el polifacético Subirachs, en su memoria quiero brindarle, a modo de homenaje, este humilde escrito… y lo haré abriéndoos la puerta de mi “casa” para mostraros el “arte” de este admirado autor.
  
Firma de Josep Maria Subirachs, de la litografía expuesta en mi salón 

Los que me conocéis, sabéis que soy un gran amante del arte y de la cultura. Intento, dentro de mis posibilidades, ilustrarme y mantenerme al día. Y siempre que mis posibilidades económicas lo permiten, adquirir una obra de arte. Y es que, como pensaba Subirachs: el arte es belleza, ¡es vida!, el arte nos hace eternos… ¡inmortales!


Un poco sobre Subirachs

Como podemos leer en Wikipedia, Josep Maria Subirachs i Sitjar nació en Barcelona el 11 de marzo de 1927. Fue escultor, pintor, grabador, escenógrafo y crítico de arte español. Se le considera uno de los escultores españoles contemporáneos con más prestigio internacional, como puede verse en sus múltiples galardones y reconocimientos recibidos, así como en la presencia de su obra en numerosos museos y lugares públicos de ciudades de todo el mundo, principalmente Barcelona.

Josep María Subirachs (2001). Fuente

Destacó especialmente en la escultura, pero también en otras técnicas como la pintura, el dibujo, el grabado, el cartel, el tapiz, la ilustración de libros, el diseño de joyas y la acuñación de medallas.

Monumento a Francesc Macià (1991). Plaça Catalunya de Barcelona. Wikipedia

También realizó numerosas escenografías para prestigiosos montajes de obras de teatro y ballet. Igualmente, ejerció de profesor de arte y, en el terreno teórico, como escritor y colaborador en revistas y periódicos, crítico de arte y conferenciante en universidades y academias de todo el mundo.

La Pareja (1949). Dibujo: gouache sobre papel. Fuente

En su larga trayectoria pasó por diversas fases: mediterránea, expresionista, abstracta, nueva figuración… períodos casi siempre caracterizados por las formas geométricas, las líneas rectas y angulosas, y las texturas rugosas.

Monumento a Ramón Llull (1976). Montserrat (Barcelona). Wikipedia

En su obra, Subirachs sintetizó la maestría técnica y la pureza de materiales y texturas con el afán por comunicar y expresar un lenguaje simbólico y trascendental, a través de la creación de un universo propio de referentes iconográficos que hacen de su producción un corpus personal y particular ampliamente reconocido en todo el mundo.

Fachada del Santuario de la Virgen del Camino (1961). León. Wikipedia

Para profundizar sobre la figura de Subirachs y su legado, os recomiendo que visitéis, de forma online, el Espai Subirachs:


Si miramos la obra que se expone en la Web de este artista, vemos que la dividen en 7 décadas: de 1941 hasta 2010. Durante este largo periodo, su trabajo artístico se compone de diferentes facetas. Si observamos las que se muestran dentro del Espai Subirachs, distinguimos: dibujo, pintura, obra gráfica, carteles, acuñación de medallas o tapices.
  
Moneda conmemorativa del 500 aniversario del nacimoento de Miguel Ángel (1971). Fuente

Pero en lo que más destacó Subirachs fue con la escultura. Su obra maestra es, sin duda alguna, el conjunto escultórico que se representa en la fachada de la Pasión del Templo de la Sagrada Familia, en Barcelona:

Fachada de la Pasión (1987-2009). Templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Wikipedia


Homenaje a Gaudí

Subirachs supo integrar su propio estilo dentro del esplendoroso Modernismo de la Sagrada Familia, dejando para la prosperidad su huella en tan distinguido y famoso monumento. Y es que no hay ninguna duda de que era un enamorado de la obra de Gaudí y su admiración por el universal arquitecto queda latente en infinidad de sus obras.

Gaudir Gaudí (1988). Pintura: óleo sobre tabla. Fuente

Pues bien, después de este largo preámbulo, deambulando por el pasillo de mi casa, llegamos finalmente al salón. Aquí encontramos, en una de las paredes, una litografía de Josep Maria Subirachs, llamada: Homenaje a Gaudí (1996).

Homenaje a Gaudí (1996). Litografía número 37/250, expuesta en mi salón

Si observamos el grabado vemos, en primer lugar, el perfil de Antoni Gaudí (trazado con regulares líneas geométricas). Esta silueta queda perfectamente integrada entre tres dibujos de detalles de la azotea de la Casa Milà (La Pedrera) de Barcelona. Por último, frente al rostro de Gaudí, sobresale una escuadra que yo interpreto quiere significar la admiración que tenía Subirachs por el trabajo del extraordinario arquitecto.

Como dice el Certificado de Autenticidad guardado a la parte posterior del cuadro, esta litografía, se trata del ejemplar número 37 de una edición de 250 unidades. Esta realizada sobre papel del “Molí del Ca l’Oliver” hecho a mano de 46 X 36 centímetros y firmado por el propio artista. Acabado el tiraje se destruyeron las 6 planchas usadas para la realización de esta obra de arte. ¡Es irrepetible!

Con este “Homenaje a Gaudí” doy por terminada mi primera edición de Arte de estar por casa… Con este “Homenaje a Gaudí”, he querido yo –a su vez- rendir mi respetuoso homenaje al Josep Maria Subirachs.

¡Espero que os haya gustado!


lunes, 1 de septiembre de 2014

Senku. Un solitario… muy sociable

El otro día, de visita en casa de mi amiga Carol, vi que tenía en su comedor el típico juego del "solitario". Conversamos un poco sobre su mecánica y, finalmente, pensé que sería un buen tema escribir sobre este interesante pasatiempo de concentración, relajación y decoración… sobre este atrayente juego, llamado Senku:


El solitario artesanal de mi amiga Carol

Pero no sólo hablaremos del Senku como solitario… no olvidemos que estamos en la sección Juegos de Sociedad de este blog. Tambien veremos que, con este tablero, existen otros juegos donde pueden participar varios contrincantes simultáneamente.


Un poco de historia

El Senku, también conocido como "Uno Solo”, es un juego de tablero solitario creado, probablemente en la Edad Media. Se cree que tuvo un origen europeo, aunque también pudiera ser persa.

Lo que sí está claro es que aparece en Francia (por primera vez) en el retrato de la princesa de Soubise (1697), del pintor Claude-Auguste Berey: por lo que, con toda seguridad, fue jugado asiduamente en la corte de Luis XIV.

La princesa de Soubise jugando al Senku, de Claude-Auguste Berey (1697), Wikipedia

En el Reino Unido se tiene constancia de su aparición en 1746. La variante inglesa se considera la versión estándar del Senku (es la que tiene Carol y la que yo dispongo en mi colección) y se denomina "Peg Solitaire":

Mi Peg Solitaire (la modalidad inglesa de Senku)

A parte de la versión francesa y la inglesa, se conocen múltiples variantes de este juego (básicamente reflejadas en las diferentes formas de sus tableros). A continuación enumeraremos las 6 modalidades más comunes:

Variantes de Senku (la casilla gris es donde debería acabar la última ficha), Wikipedia

(1)   Senku francés, del Siglo XVII, con 37 casillas
(2)   Senku alemán (de J. C. Wiegleb), de 1779, con 45 casillas
(3)   Senku asimétrico (de George Bell), siglo XX, con 39 casillas
(4)   Senku inglés (estándar) o Peg Solitaire, 1746, con 33 casillas
(5)   Senku en Diamante, siglo XX, con 41 casillas
(6)   Senku Triangular, siglo XX, con 15 casillas

Para la descripción de todos los juegos que os presentaré en este post, utilizaremos mi tablero de Peg Solitaire. Si deseáis compartir alguna imagen o texto poneros en contacto conmigo.


Solitario Senku

El solitario Senku (estándar) o Peg Solitaire, se juega en un tablero de 33 casillas. Si nos fijamos con la siguiente imagen, vemos que está formado por tres filas y tres columnas (de 7 espacios cada una) entrecruzadas perpendicularmente formando una cruz.

Posición inicial del Peg Solitaire, con las 32 bolitas colocadas en su sitio

Como también observamos en la anterior fotografía, para poder jugar, se utilizan 32 piezas que se distribuirán en todos los espacios del tablero, excepto en el punto central.

El movimiento de las piezas es mediante un "salto" (sobre otra) en la casilla desocupada siguiente. Al igual que pasa con el juego de las Damas, la bolita sobrepasada será eliminada del tablero. Sólo podemos capturar las piezas haciendo trayectorias horizontales y verticales... ¡nunca en diagonal!

El objetivo es ir moviendo las piezas, sacando una por turno, hasta que sólo nos quede una sobre el tablero (preferiblemente en la casilla central). Si en algún momento del juego no podemos hacer ningun movimiento más, por quedar las fichas "desconectadas" sobre el casillero, daremos por acabada la partida... cuantas más piezas queden: ¡peor!

¿Y bien?, ¿ya habéis probado de jugar?, un poco difícil acabarlo, ¿no? ¡No os desesperéis!, a continuación os doy una solución del Senku (de las múltiples que existen).

Tablero del Peg Solitaire numerado

Para completar el solitario, a partir de la numeración de la imagen anterior, haremos los siguientes movimientos:

  1. Desde 15 sobre 16 a “Centro”, sacamos la 16
  2. Desde 27 sobre 22 a 16, sacamos la 22
  3. Desde 20 sobre 21 a 22, sacamos la 21
  4. Desde 7 sobre 14 a 20, sacamos la 14
  5. Desde 16 sobre 22 a 27, sacamos la 22
  6. Desde 30 sobre 27 a 22, sacamos la 27
  7. Desde 23 sobre 22 a 21, sacamos la 22
  8. Desde 20 sobre 21 a 22, sacamos la 21
  9. Desde 25 sobre 24 a 23, sacamos la 24
  10. Desde 22 sobre 23 a 24, sacamos la 23
  11. Desde 31 sobre 28 a 23, sacamos la 28
  12. Desde 23 sobre 24 a 25, sacamos la 24
  13. Desde 32 sobre 29 a 24, sacamos la 29
  14. Desde 25 sobre 24 a 23, sacamos la 24
  15. Desde 12 sobre 18 a 25, sacamos la 18
  16. Desde 26 sobre 25 a 24, sacamos la 25
  17. Desde 13 sobre 19 a 26, sacamos la 19
  18. Desde 23 sobre 24 a 25, sacamos la 24
  19. Desde 26 sobre 25 a 24, sacamos la 25
  20. Desde 10 sobre 11 a 12, sacamos la 11
  21. Desde 24 sobre 17 a 11, sacamos la 17
  22. Desde 12 sobre 11 a 10, sacamos la 11
  23. Desde 3 sobre 6 a 11, sacamos la 6
  24. Desde 10 sobre 11 a 12, sacamos la 11
  25. Desde 8 sobre 9 a 10, sacamos la 9
  26. Desde 1 sobre 4 a 9, sacamos la 4
  27. Desde 9 sobre 10 a 11, sacamos la 10
  28. Desde 2 sobre 5 a 10, sacamos la 5
  29. Desde “Centro” sobre 10 a 5, sacamos la 10
  30. Desde 12 sobre 11 a 10, sacamos la 11
  31. Desde 5 sobre 10 a “Centro”, sacamos la 10

Senku Duel

Este es el primero de los tres juegos que os explicaré para poder ser jugados, con nuestro set de Senku, por 2 o más jugadores.

El Senku Duel es una variante del Peg Solitaire donde pueden participar 2, 3 o 4 oponentes.

La preparación del tablero y de las piezas es la misma que en el Peg Solitaire:

Posición inicial de las piezas para el Senku Duel

Los jugadores se sientan delante de alguno de los extremos de la “cruz” de fichas. Si sólo juegan 2 oponentes, se colocarán uno frente al otro. Se sortea quien comienza la partida y se va jugando, por turnos, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

Se deben seguir las mismas reglas que el Peg Solitaire, es decir: se van capturando piezas mediante un "salto" a una casilla libre inmediata, siguiendo trayectorias horizontales o verticales (nunca diagonales).

Cada jugador sólo mueve una pieza por turno, pero puede hacer capturas múltiples usando la misma ficha.

Tablero ideal para Senku Duel: con líneas de movimiento de las fichas y 4 contenedores (uno por jugador) 

Continuaremos jugando hasta que no podamos realizar ningún movimiento más (ya sea porqué sólo queda una ficha en el tablero o porqué las que quedan están desconectadas). Gana quien haya conseguido más piezas durante la partida.


Damas Senku

El siguiente juego que os mostraré, lo he llamado: Damas Senku. Es una adaptación de las conocidas “Damas Chinas”, pero para ser jugado en un tablero “Senku”. Pueden participar 2, 3 o 4 personas.

Para este juego, a parte del tablero de Senku y 6 de las 32 piezas de su set, necesitaremos 3 grupos con 6 piezas más, de diferente color:

Posición inicial de las Damas Senku (preparado para 4 jugadores)

Para la preparación del juego (como veíamos en la anterior imagen) colocaremos las 6 bolas de cada equipo en alguno de los extremos de la “cruz” del tablero. Si participan 3 oponentes, se dejará uno de los extremos vacíos (el jugador situado en el extremo opuesto al hueco tiene ventaja, por eso sentaremos al que tenga menor experiencia en esa posición). Si sólo juegan 2 oponentes, se dejarán dos extremos vacíos y los participantes se colocarán uno frente al otro. Se sortea quien comienza la partida y se va jugando, por turnos, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

El objetivo del juego es ser el primero en desplazar todas sus fichas al extremo opuesto de la cruz del tablero. Si nos fijamos con la siguiente imagen, vemos que (por ejemplo) si vamos con las piezas rojas, deberemos acabar colocándolas todas en el rectángulo rojo de arriba (el lugar donde comenzaron las verdes):

Tablero de Damas Senku. Con líneas de movimiento de las fichas y recuadros de finalización

Cada jugador mueve una pieza por turno y sólo en diagonal (como vemos en las líneas entre las casillas de la anterior imagen). Tenemos dos movimientos permitidos:

  1. Desplazar nuestra ficha a una casilla adyacente libre.
  2. Hacer saltar nuestra pieza sobre una casilla adyacente ocupada (por una ficha propia o contraria) y colocarla en la casilla libre siguiente.
Si un movimiento por salto conduce nuestra ficha a una casilla contigua a otra ocupada, se puede seguir moviendo la pieza, haciendo saltos múltiples y en todas las direcciones.

A diferencia de las Damas clásicas, en este juego no se “comen” las piezas, es decir: las fichas sobre las que se ha saltado no se retiran del juego.


Asalto a la fortaleza

El “Asalto a la Fortaleza” o el "Juego del Asalto" es, entre todos los "Senku" multijugador, el que más me gusta para poder participar en un tablero de Peg Solitaire. Además es el único que ya estaba inventado:

Juego del Asalto (años 50-60). Con su caja original, instrucciones y un ilustrado tablero "Senku".

Para jugar, a parte de nuestro tablero Senku, necesitaremos 24 de las 32 piezas del set y 2 fichas de diferente color. Es para 2 jugadores.

Si miramos la siguiente figura, vemos que nuestro tablero Senku (para el Juego del Asalto) está delimitado por 2 zonas: De color marrón, tenemos representada la “fortaleza”: compuesta por 9 casillas 3X3. De color verde tenemos el “campo de asedio”: con las 24 casillas restantes. Las líneas entre las casillas, son todos los movimientos permitidos de nuestras fichas por el tablero:

Tablero para el Asalto a la Fortaleza. Con líneas de movimiento de fichas y zonas de batalla

En las casillas de la zona de la Fortaleza pondremos (donde queramos) las 2 fichas “centinela”. Por otra parte, en el campo de asedio, colocaremos las 24 piezas “asaltantes” (llenándolo por completo).

Un jugador defenderá el castillo con los 2 centinelas (se sentará delante de la zona de la fortaleza) y el otro lo atacará con los 24 asaltantes (sentado frente su oponente). Comienzan los atacantes y se juega por turnos…


Tablero especial para el Juego del Asalto , con la posición inicial (los 2 centinela se ponen donde se desee)

Los 24 atacantes pueden avanzar, por turno, de forma horizontal, vertical o diagonal (siguiendo las líneas marcadas en el tablero) a una de las casillas libres inmediatas; pero su movimiento siempre debe acercar la ficha a la fortaleza (está prohibido retroceder o alejarse). Para entender este “valiente” sentido de avance, hemos de imaginar que el castillo actúa como un “imán” sobre los asaltantes.

Por otra parte, los 2 centinelas, también podrán avanzar por líneas horizontales, verticales o diagonales a cualquier casilla libre adyacente pero, en este caso, sí que pueden hacerlo en todos los sentidos (avanzando y retrocediendo). Tienen permitido salir de la fortaleza al campo de asedio, pero deben procurar no retirarse mucho para evitar la ocupación por  parte del enemigo.

Los centinelas también adelantan solo un paso por turno, colocándose en las casillas libres inmediatas... Pero, a diferencia de los asediantes, pueden (y deben) capturar las piezas atacantes. Para “comérnoslas”, el centinela salta sobre una ficha contraria detrás de la cual tenga una casilla desocupada. Asimismo se pueden tomar varias piezas, en el mismo turno, avanzando o retrocediendo sobre ellas y siguiendo líneas horizontales, verticales o diagonales:

Ejemplo de captura múltiple de un centinela sobre 6 fichas asaltantes

Los asaltantes, no pueden saltar ni “comerse” a los centinelas, pero sí que pueden “soplarlos” (como en el juego de las Damas) si se descuidan de “matar”.

Bien... espero que os haya gustado este escrito sobre el juego del Senku… espero, de todo corazón, que seáis muy felices… ya sea jugando solos, ya sea en compañía.


¡Hasta pronto!

miércoles, 6 de agosto de 2014

Auto-Cross de Congost

¡Y por fin llegó Agosto!, esta palabra casi mágica... Me asalta en la memoria buenos recuerdos… recuerdos como: vacaciones, calor, playa, helados, siestas frente al ventilador y… ¡juegos! Pero lo cierto es que, cuando vamos haciéndonos mayores, los agostos ya no son tan agostos... los agostos ya no son lo que fueron antaño…

Por eso me gustaría cerrar los ojos y regresar unos instantes a mi niñez, aquellos veranos inacabables… Durante mi particular regresión, giran y giran las imágenes en mi mente… cuando al fin abro los ojos, frente a mí, lo que gira es un cochecito y lo está haciendo por un bonito y colorido circuito.

Vista general de mi Auto-Cross

¡Pues sí!, en esta ocasión, en la sección “Mis Antigüedades” de las Piedras de la Ágora, hablaremos de un juguete que tuve en mi infancia: el Auto-Cross de la marca Congost.

Esta empresa, ubicada originalmente en la calle Numancia 73 de Barcelona, fue fundada en los años 50 por el gironés Don Lluis Congost: gran amante de la ingeniería y de los juguetes. Si queréis saber más información sobre esta gran fábrica de ilusiones, os remito al artículo: Historia de la marca Congost de la Web Rosaspage.

Entre su nutrido catálogo de obras de ingenio lúdico, Congost sacó al mercado (en 1975) el Auto-Cross:

Imagen de catálogo del Auto-Cross (1975)  Fuente


El Auto-Cross y yo

¡Yo tuve el Auto-Cross! De hecho, tuve la segunda versión: el Auto-Cross F1 (con exacto mecanismo que el original, pero con algunas diferencias de diseño, al tratarse de un “circuito” de Formula 1). Me lo regalaron los Reyes, a principios de los ochenta. ¡¡Y como disfruté con él!!, lo usé hasta que, al final, se acabó estropeando.

Caja original del Auto-Cross (edición F1) de Congost  Fuente

Y este año, a mediados de mayo, buscando por Internet ese juguete recordado de mi infancia, me topé con el modelo original (el de 1975) a un excelente precio.

Logo y año de fabricación de mi Auto-Cross actual, impreso bajo el volante del juguete

Las razones de que estubiera tan rebajado eran porque: la caja original estaba algo desencajada, el juguete algo sucio, el mecanismo se tenía que poner a punto y, sobretodo, porque le faltaban 2 de los 6 arbolitos originales que disponía el circuito… A parte, los 4 arbolitos que conservaba, estaban sueltos por la caja, al igual que el arco amarillo.

Pues bien: la caja fue fácil de recomponer: le faltaban 2 solapas internas (que reconstruí con cartón similar) y las zonas sueltas fueron restauradas con delicadeza hasta dejarla perfectamente funcional.

La caja original de mi Auto-Cross

Limpiar el juguete, con paciencia y cariño, fue una tarea, incluso, “relajante”; poner a punto el mecanismo no fue nada complicado (estoy acostumbrado a tratar con las tripas de aparatos antiguos más complejos) y enganchar el arco amarillo y los 4 árboles caídos también fue muy fácil: ¡el “Loctite” hace maravillas!

Pero: ¿qué podía hacer con los 2 árboles que faltaban? Consciente que hoy en día era imposible encontrar recambios, se lo comenté a mi gran amigo, el excepcional artista de la resina de poliéster: Jordi Pascual Morant y él me dio una solución… ¡él haría “revivir” aquellos 2 arbolitos en su taller!

A partir de uno de los arbolitos originales que disponía en mi juguete; Jordi le hizo un molde que, posteriormente, rellenó con resina de poliéster con tinte verde (y trazas de negro). ¡El resultado fue excelente!, ¡una verdadera “obra de arte”! Os propongo un juego… mirad la siguiente imagen, a ver si distinguís los 4 árboles originales y los 2 creados por Jordi:

Arboles y otros elementos ornamentales del juguete

¿Cómo funciona el Auto-Cross?

El Auto-Cross es un juego infantil de habilidad. Mediante un volante, un cambio de marchas y una llave de contacto (con llavero Congost incluido), se simula la conducción de un cochecito por un adornado circuito con distintos carriles circulares.

Tablero de mandos del Auto-Cross: volante, llave de contacto y cambio de marchas

El mecanismo del aparato es muy sencillo, pero a su vez, es terriblemente ingenioso. Para acceder al él (para repararlo o ajustarlo) sacaremos los 4 tornillos ubicados a las esquinas de la pista de juego.

Sacando los 4 tornillos de las esquinas para extraer la pista de juego

Una vez retirada la pista, veremos como funciona el juguete, tenemos una parte mecánica y una eléctrica. Comencemos mirando la parte mecánica:

Lo primero que nos fijamos es con el imán, responsable de “pescar” el cochecito por la pista de juego. Este imán va montado sobre un brazo flexible que, mediante muelles, permite acoplarse a las irregularidades de los carriles (con algun pequeño cambio de rasante). Si el coche se sitúa fuera de alguna carretera, automáticamente pierde la tracción del imán.

Para poder acercar o alejar el imán respecto el centro del eje de rotación, lo haremos girando el volante del juguete: mediante un ingenioso sistema de cadena y muelle, podemos accionar este mecanismo que nos permitirá cambiar el cochecito de los carriles externos/internos del circuito.

Imán colocado sobre brazo flexible y montado sobre el mecanismo accionado por el volante

La parte eléctrica es alimentada por 2 pilas D o LR20. Tan solo el primer modelo (el que dispongo) tenía montado el compartimento de las pilas en la zona posterior del juguete, las versiones siguientes lo ubicaron ya en el tablero de mandos frontal.

Parte posterior del Auto-Cross original, con el compartimiento de las 2 pilas

Pues bien, la parte eléctrica es la responsable que se mueva el plato central (donde esta montada la parte mecánica antes descrita). El giro de este el plato es producido mediante un eje tractor, situado bajo el tablero de mandos, que por fricción lo mueve.

Eje tracror (en negro) para hacer girar el plato central (la patilla metálica es uno de los 4 puntos de nivelación)

Para encender la unidad (con 2 intensidades: máxima y mínima batería) o apagarla, se utiliza un interruptor (con forma de llave de contacto). Las diferentes velocidades que podemos imprimir al plato central (4 más el punto muerto) son accionadas, por el jugador, mediante la palanca del cambio de marchas en H.

Interruptor (llave de contacto) y cambio de marchas que controlan la velocidad del eje tractor

Para poder situar la ubicación exacta del imán, una vez esta montada la pista de juego, lo haremos a partir de una bombilla colocada bajo el propio imán. Tocando el botón rojo (a modo de claxon) del centro del volante, se proyecta una flecha luminosa en la pista. Esta saeta no sólo nos da su posición exacta del imán, sino que también nos indica el sentido de giro.

Punto luminoso (en forma de flecha) que nos marca la posición del imán bajo la pista

¿Cómo se juega al Auto-Cross?

Así pues, el desarrollo del juego es muy sencillo: Deberemos interactuar con nuestro “Buggy”: conduciéndolo por los diferentes carriles (internos/externos) con el volante, evitando salirse de la carretera.

Podremos darle más o menos velocidad (o pararlo) mediante el uso del cambio de marchas. El jugador puede desplazar el cochecito por donde quiera del circuito y hacerse el recorrido que más le guste, improvisando todas las veces que quiera.

El pequeño Buggy circulando por los carriles centrales

Así pues, para empezar a jugar haremos lo siguiente:
  1. Giramos el volante a tope a la izquierda (así el imán se situará en el carril exterior de la pista)
  2. Colocamos el cambio de marchas en punto muerto
  3. Ponemos la llave en el contacto y escogemos máxima o mínima batería (de esta forma: el cochecito correrá más o menos, pero gastará más o menos pila).
  4. Apretamos el botón rojo del volante para que se encienda la luz y ubicar así la posición del imán… lugar donde colocaremos nuestro coche.
  5. Sujetamos el volante, ponemos primera, segunda, tercera y cuarta girando velozmente por la carretera exterior.
  6. Reducimos marchas y conducimos, con pericia, por los carriles interiores.
  7. Cuando llegamos frente la Estación de Servicio, es un buen lugar para poner punto muerto, apagar el motor y repostar…
Para ver como se juega al Auto-Cross original, os recomiendo que miréis la siguiente grabación casera (de un usuario de YouTube) donde nos muestra un niño jugando:


Aquí me quedo… con mi corazón montado en el viejo cochecito del Auto-Cross. Aquí me quedo… con mi corazón feliz y despreocupado, por unos instantes. Aquí me quedo... notando el aire fresco en su carita, mientras gira y gira por la alegre pista… Gira y gira, entre los árboles de resina de Jordi Pascual… Gira y gira, disfrutando del recuerdo positivo de un juego que marcó mi infancia, de un juego que me ha encantado compartir con todos vosotros.