lunes, 1 de septiembre de 2014

Senku. Un solitario… muy sociable

El otro día, de visita en casa de mi amiga Carol, vi que tenía en su comedor el típico juego del "solitario". Conversamos un poco sobre su mecánica y, finalmente, pensé que sería un buen tema escribir sobre este interesante pasatiempo de concentración, relajación y decoración… sobre este atrayente juego, llamado Senku:


El solitario artesanal de mi amiga Carol

Pero no sólo hablaremos del Senku como solitario… no olvidemos que estamos en la sección Juegos de Sociedad de este blog. Tambien veremos que, con este tablero, existen otros juegos donde pueden participar varios contrincantes simultáneamente.


Un poco de historia

El Senku, también conocido como "Uno Solo”, es un juego de tablero solitario creado, probablemente en la Edad Media. Se cree que tuvo un origen europeo, aunque también pudiera ser persa.

Lo que sí está claro es que aparece en Francia (por primera vez) en el retrato de la princesa de Soubise (1697), del pintor Claude-Auguste Berey: por lo que, con toda seguridad, fue jugado asiduamente en la corte de Luis XIV.

La princesa de Soubise jugando al Senku, de Claude-Auguste Berey (1697), Wikipedia

En el Reino Unido se tiene constancia de su aparición en 1746. La variante inglesa se considera la versión estándar del Senku (es la que tiene Carol y la que yo dispongo en mi colección) y se denomina "Peg Solitaire":

Mi Peg Solitaire (la modalidad inglesa de Senku)

A parte de la versión francesa y la inglesa, se conocen múltiples variantes de este juego (básicamente reflejadas en las diferentes formas de sus tableros). A continuación enumeraremos las 6 modalidades más comunes:

Variantes de Senku (la casilla gris es donde debería acabar la última ficha), Wikipedia

(1)   Senku francés, del Siglo XVII, con 37 casillas
(2)   Senku alemán (de J. C. Wiegleb), de 1779, con 45 casillas
(3)   Senku asimétrico (de George Bell), siglo XX, con 39 casillas
(4)   Senku inglés (estándar) o Peg Solitaire, 1746, con 33 casillas
(5)   Senku en Diamante, siglo XX, con 41 casillas
(6)   Senku Triangular, siglo XX, con 15 casillas

Para la descripción de todos los juegos que os presentaré en este post, utilizaremos mi tablero de Peg Solitaire. Si deseáis compartir alguna imagen o texto poneros en contacto conmigo.


Solitario Senku

El solitario Senku (estándar) o Peg Solitaire, se juega en un tablero de 33 casillas. Si nos fijamos con la siguiente imagen, vemos que está formado por tres filas y tres columnas (de 7 espacios cada una) entrecruzadas perpendicularmente formando una cruz.

Posición inicial del Peg Solitaire, con las 32 bolitas colocadas en su sitio

Como también observamos en la anterior fotografía, para poder jugar, se utilizan 32 piezas que se distribuirán en todos los espacios del tablero, excepto en el punto central.

El movimiento de las piezas es mediante un "salto" (sobre otra) en la casilla desocupada siguiente. Al igual que pasa con el juego de las Damas, la bolita sobrepasada será eliminada del tablero. Sólo podemos capturar las piezas haciendo trayectorias horizontales y verticales... ¡nunca en diagonal!

El objetivo es ir moviendo las piezas, sacando una por turno, hasta que sólo nos quede una sobre el tablero (preferiblemente en la casilla central). Si en algún momento del juego no podemos hacer ningun movimiento más, por quedar las fichas "desconectadas" sobre el casillero, daremos por acabada la partida... cuantas más piezas queden: ¡peor!

¿Y bien?, ¿ya habéis probado de jugar?, un poco difícil acabarlo, ¿no? ¡No os desesperéis!, a continuación os doy una solución del Senku (de las múltiples que existen).

Tablero del Peg Solitaire numerado

Para completar el solitario, a partir de la numeración de la imagen anterior, haremos los siguientes movimientos:

  1. Desde 15 sobre 16 a “Centro”, sacamos la 16
  2. Desde 27 sobre 22 a 16, sacamos la 22
  3. Desde 20 sobre 21 a 22, sacamos la 21
  4. Desde 7 sobre 14 a 20, sacamos la 14
  5. Desde 16 sobre 22 a 27, sacamos la 22
  6. Desde 30 sobre 27 a 22, sacamos la 27
  7. Desde 23 sobre 22 a 21, sacamos la 22
  8. Desde 20 sobre 21 a 22, sacamos la 21
  9. Desde 25 sobre 24 a 23, sacamos la 24
  10. Desde 22 sobre 23 a 24, sacamos la 23
  11. Desde 31 sobre 28 a 23, sacamos la 28
  12. Desde 23 sobre 24 a 25, sacamos la 24
  13. Desde 32 sobre 29 a 24, sacamos la 29
  14. Desde 25 sobre 24 a 23, sacamos la 24
  15. Desde 12 sobre 18 a 25, sacamos la 18
  16. Desde 26 sobre 25 a 24, sacamos la 25
  17. Desde 13 sobre 19 a 26, sacamos la 19
  18. Desde 23 sobre 24 a 25, sacamos la 24
  19. Desde 26 sobre 25 a 24, sacamos la 25
  20. Desde 10 sobre 11 a 12, sacamos la 11
  21. Desde 24 sobre 17 a 11, sacamos la 17
  22. Desde 12 sobre 11 a 10, sacamos la 11
  23. Desde 3 sobre 6 a 11, sacamos la 6
  24. Desde 10 sobre 11 a 12, sacamos la 11
  25. Desde 8 sobre 9 a 10, sacamos la 9
  26. Desde 1 sobre 4 a 9, sacamos la 4
  27. Desde 9 sobre 10 a 11, sacamos la 10
  28. Desde 2 sobre 5 a 10, sacamos la 5
  29. Desde “Centro” sobre 10 a 5, sacamos la 10
  30. Desde 12 sobre 11 a 10, sacamos la 11
  31. Desde 5 sobre 10 a “Centro”, sacamos la 10

Senku Duel

Este es el primero de los tres juegos que os explicaré para poder ser jugados, con nuestro set de Senku, por 2 o más jugadores.

El Senku Duel es una variante del Peg Solitaire donde pueden participar 2, 3 o 4 oponentes.

La preparación del tablero y de las piezas es la misma que en el Peg Solitaire:

Posición inicial de las piezas para el Senku Duel

Los jugadores se sientan delante de alguno de los extremos de la “cruz” de fichas. Si sólo juegan 2 oponentes, se colocarán uno frente al otro. Se sortea quien comienza la partida y se va jugando, por turnos, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

Se deben seguir las mismas reglas que el Peg Solitaire, es decir: se van capturando piezas mediante un "salto" a una casilla libre inmediata, siguiendo trayectorias horizontales o verticales (nunca diagonales).

Cada jugador sólo mueve una pieza por turno, pero puede hacer capturas múltiples usando la misma ficha.

Tablero ideal para Senku Duel: con líneas de movimiento de las fichas y 4 contenedores (uno por jugador) 

Continuaremos jugando hasta que no podamos realizar ningún movimiento más (ya sea porqué sólo queda una ficha en el tablero o porqué las que quedan están desconectadas). Gana quien haya conseguido más piezas durante la partida.


Damas Senku

El siguiente juego que os mostraré, lo he llamado: Damas Senku. Es una adaptación de las conocidas “Damas Chinas”, pero para ser jugado en un tablero “Senku”. Pueden participar 2, 3 o 4 personas.

Para este juego, a parte del tablero de Senku y 6 de las 32 piezas de su set, necesitaremos 3 grupos con 6 piezas más, de diferente color:

Posición inicial de las Damas Senku (preparado para 4 jugadores)

Para la preparación del juego (como veíamos en la anterior imagen) colocaremos las 6 bolas de cada equipo en alguno de los extremos de la “cruz” del tablero. Si participan 3 oponentes, se dejará uno de los extremos vacíos (el jugador situado en el extremo opuesto al hueco tiene ventaja, por eso sentaremos al que tenga menor experiencia en esa posición). Si sólo juegan 2 oponentes, se dejarán dos extremos vacíos y los participantes se colocarán uno frente al otro. Se sortea quien comienza la partida y se va jugando, por turnos, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

El objetivo del juego es ser el primero en desplazar todas sus fichas al extremo opuesto de la cruz del tablero. Si nos fijamos con la siguiente imagen, vemos que (por ejemplo) si vamos con las piezas rojas, deberemos acabar colocándolas todas en el rectángulo rojo de arriba (el lugar donde comenzaron las verdes):

Tablero de Damas Senku. Con líneas de movimiento de las fichas y recuadros de finalización

Cada jugador mueve una pieza por turno y sólo en diagonal (como vemos en las líneas entre las casillas de la anterior imagen). Tenemos dos movimientos permitidos:

  1. Desplazar nuestra ficha a una casilla adyacente libre.
  2. Hacer saltar nuestra pieza sobre una casilla adyacente ocupada (por una ficha propia o contraria) y colocarla en la casilla libre siguiente.
Si un movimiento por salto conduce nuestra ficha a una casilla contigua a otra ocupada, se puede seguir moviendo la pieza, haciendo saltos múltiples y en todas las direcciones.

A diferencia de las Damas clásicas, en este juego no se “comen” las piezas, es decir: las fichas sobre las que se ha saltado no se retiran del juego.


Asalto a la fortaleza

El “Asalto a la Fortaleza” o el "Juego del Asalto" es, entre todos los "Senku" multijugador, el que más me gusta para poder participar en un tablero de Peg Solitaire. Además es el único que ya estaba inventado:

Juego del Asalto (años 50-60). Con su caja original, instrucciones y un ilustrado tablero "Senku".

Para jugar, a parte de nuestro tablero Senku, necesitaremos 24 de las 32 piezas del set y 2 fichas de diferente color. Es para 2 jugadores.

Si miramos la siguiente figura, vemos que nuestro tablero Senku (para el Juego del Asalto) está delimitado por 2 zonas: De color marrón, tenemos representada la “fortaleza”: compuesta por 9 casillas 3X3. De color verde tenemos el “campo de asedio”: con las 24 casillas restantes. Las líneas entre las casillas, son todos los movimientos permitidos de nuestras fichas por el tablero:



Tablero para el Asalto a la Fortaleza. Con líneas de movimiento de fichas y zonas de batalla

En las casillas de la zona de la Fortaleza pondremos (donde queramos) las 2 fichas “centinela”. Por otra parte, en el campo de asedio, colocaremos las 24 piezas “asaltantes” (llenándolo por completo).

Un jugador defenderá el castillo con los 2 centinelas (se sentará delante de la zona de la fortaleza) y el otro lo atacará con los 24 asaltantes (sentado frente su oponente). Comienzan los atacantes y se juega por turnos…


Tablero especial para el Juego del Asalto , con la posición inicial (los 2 centinela se ponen donde se desee)

Los 24 atacantes pueden avanzar, por turno, de forma horizontal, vertical o diagonal a una de las casillas libres inmediatas; pero su movimiento siempre debe acercar la ficha a la fortaleza (está prohibido retroceder o alejarse). Para entender este “valiente” sentido de avance, hemos de imaginar que el castillo actúa como un “imán” sobre los asaltantes.

Por otra parte, los 2 centinelas, también podrán avanzar en líneas horizontales, verticales o diagonales a cualquier casilla libre adyacente pero, en este caso, sí que pueden hacerlo en todos los sentidos (avanzando y retrocediendo). Tienen permitido salir de la fortaleza al campo de asedio, pero deben procurar no retirarse mucho para evitar la ocupación por  parte del enemigo.

Los centinelas también adelantan solo un paso por turno, colocándose en las casillas libres inmediatas... Pero, a diferencia de los asediantes, pueden (y deben) capturar las piezas atacantes. Para “comérnoslas”, el centinela salta sobre una ficha contraria detrás de la cual tenga una casilla desocupada. Asimismo se pueden tomar varias piezas, en el mismo turno, avanzando o retrocediendo sobre ellas y siguiendo líneas horizontales, verticales o diagonales:

Ejemplo de captura múltiple de un centinela sobre 6 fichas asaltantes

Los asaltantes, no pueden saltar ni “comerse” a los centinelas, pero sí que pueden “soplarlos” (como en el juego de las Damas) si se descuidan de “matar”.

Bien... espero que os haya gustado este escrito sobre el juego del Senku… espero, de todo corazón, que seáis muy felices… ya sea jugando solos, ya sea en compañía.


¡Hasta pronto!

miércoles, 6 de agosto de 2014

Auto-Cross de Congost

¡Y por fin llegó Agosto!, esta palabra casi mágica... Me asalta en la memoria buenos recuerdos… recuerdos como: vacaciones, calor, playa, helados, siestas frente al ventilador y… ¡juegos! Pero lo cierto es que, cuando vamos haciéndonos mayores, los agostos ya no son tan agostos... los agostos ya no son lo que fueron antaño…

Por eso me gustaría cerrar los ojos y regresar unos instantes a mi niñez, aquellos veranos inacabables… Durante mi particular regresión, giran y giran las imágenes en mi mente… cuando al fin abro los ojos, frente a mí, lo que gira es un cochecito y lo está haciendo por un bonito y colorido circuito.

Vista general de mi Auto-Cross

¡Pues sí!, en esta ocasión, en la sección “Mis Antigüedades” de las Piedras de la Ágora, hablaremos de un juguete que tuve en mi infancia: el Auto-Cross de la marca Congost.

Esta empresa, ubicada originalmente en la calle Numancia 73 de Barcelona, fue fundada en los años 50 por el gironés Don Lluis Congost: gran amante de la ingeniería y de los juguetes. Si queréis saber más información sobre esta gran fábrica de ilusiones, os remito al artículo: Historia de la marca Congost de la Web Rosaspage.

Entre su nutrido catálogo de obras de ingenio lúdico, Congost sacó al mercado (en 1975) el Auto-Cross:

Imagen de catálogo del Auto-Cross (1975)  Fuente


El Auto-Cross y yo

¡Yo tuve el Auto-Cross! De hecho, tuve la segunda versión: el Auto-Cross F1 (con exacto mecanismo que el original, pero con algunas diferencias de diseño, al tratarse de un “circuito” de Formula 1). Me lo regalaron los Reyes, a principios de los ochenta. ¡¡Y como disfruté con él!!, lo usé hasta que, al final, se acabó estropeando.

Caja original del Auto-Cross (edición F1) de Congost  Fuente

Y este año, a mediados de mayo, buscando por Internet ese juguete recordado de mi infancia, me topé con el modelo original (el de 1975) a un excelente precio.

Logo y año de fabricación de mi Auto-Cross actual, impreso bajo el volante del juguete

Las razones de que estubiera tan rebajado eran porque: la caja original estaba algo desencajada, el juguete algo sucio, el mecanismo se tenía que poner a punto y, sobretodo, porque le faltaban 2 de los 6 arbolitos originales que disponía el circuito… A parte, los 4 arbolitos que conservaba, estaban sueltos por la caja, al igual que el arco amarillo.

Pues bien: la caja fue fácil de recomponer: le faltaban 2 solapas internas (que reconstruí con cartón similar) y las zonas sueltas fueron restauradas con delicadeza hasta dejarla perfectamente funcional.

La caja original de mi Auto-Cross

Limpiar el juguete, con paciencia y cariño, fue una tarea, incluso, “relajante”; poner a punto el mecanismo no fue nada complicado (estoy acostumbrado a tratar con las tripas de aparatos antiguos más complejos) y enganchar el arco amarillo y los 4 árboles caídos también fue muy fácil: ¡el “Loctite” hace maravillas!

Pero: ¿qué podía hacer con los 2 árboles que faltaban? Consciente que hoy en día era imposible encontrar recambios, se lo comenté a mi gran amigo, el excepcional artista de la resina de poliéster: Jordi Pascual Morant y él me dio una solución… ¡él haría “revivir” aquellos 2 arbolitos en su taller!

A partir de uno de los arbolitos originales que disponía en mi juguete; Jordi le hizo un molde que, posteriormente, rellenó con resina de poliéster con tinte verde (y trazas de negro). ¡El resultado fue excelente!, ¡una verdadera “obra de arte”! Os propongo un juego… mirad la siguiente imagen, a ver si distinguís los 4 árboles originales y los 2 creados por Jordi:

Arboles y otros elementos ornamentales del juguete

¿Cómo funciona el Auto-Cross?

El Auto-Cross es un juego infantil de habilidad. Mediante un volante, un cambio de marchas y una llave de contacto (con llavero Congost incluido), se simula la conducción de un cochecito por un adornado circuito con distintos carriles circulares.

Tablero de mandos del Auto-Cross: volante, llave de contacto y cambio de marchas

El mecanismo del aparato es muy sencillo, pero a su vez, es terriblemente ingenioso. Para acceder al él (para repararlo o ajustarlo) sacaremos los 4 tornillos ubicados a las esquinas de la pista de juego.

Sacando los 4 tornillos de las esquinas para extraer la pista de juego

Una vez retirada la pista, veremos como funciona el juguete, tenemos una parte mecánica y una eléctrica. Comencemos mirando la parte mecánica:

Lo primero que nos fijamos es con el imán, responsable de “pescar” el cochecito por la pista de juego. Este imán va montado sobre un brazo flexible que, mediante muelles, permite acoplarse a las irregularidades de los carriles (con algun pequeño cambio de rasante). Si el coche se sitúa fuera de alguna carretera, automáticamente pierde la tracción del imán.

Para poder acercar o alejar el imán respecto el centro del eje de rotación, lo haremos girando el volante del juguete: mediante un ingenioso sistema de cadena y muelle, podemos accionar este mecanismo que nos permitirá cambiar el cochecito de los carriles externos/internos del circuito.

Imán colocado sobre brazo flexible y montado sobre el mecanismo accionado por el volante

La parte eléctrica es alimentada por 2 pilas D o LR20. Tan solo el primer modelo (el que dispongo) tenía montado el compartimento de las pilas en la zona posterior del juguete, las versiones siguientes lo ubicaron ya en el tablero de mandos frontal.

Parte posterior del Auto-Cross original, con el compartimiento de las 2 pilas

Pues bien, la parte eléctrica es la responsable que se mueva el plato central (donde esta montada la parte mecánica antes descrita). El giro de este el plato es producido mediante un eje tractor, situado bajo el tablero de mandos, que por fricción lo mueve.

Eje tracror (en negro) para hacer girar el plato central (la patilla metálica es uno de los 4 puntos de nivelación)

Para encender la unidad (con 2 intensidades: máxima y mínima batería) o apagarla, se utiliza un interruptor (con forma de llave de contacto). Las diferentes velocidades que podemos imprimir al plato central (4 más el punto muerto) son accionadas, por el jugador, mediante la palanca del cambio de marchas en H.

Interruptor (llave de contacto) y cambio de marchas que controlan la velocidad del eje tractor

Para poder situar la ubicación exacta del imán, una vez esta montada la pista de juego, lo haremos a partir de una bombilla colocada bajo el propio imán. Tocando el botón rojo (a modo de claxon) del centro del volante, se proyecta una flecha luminosa en la pista. Esta saeta no sólo nos da su posición exacta del imán, sino que también nos indica el sentido de giro.

Punto luminoso (en forma de flecha) que nos marca la posición del imán bajo la pista

¿Cómo se juega al Auto-Cross?

Así pues, el desarrollo del juego es muy sencillo: Deberemos interactuar con nuestro “Buggy”: conduciéndolo por los diferentes carriles (internos/externos) con el volante, evitando salirse de la carretera.

Podremos darle más o menos velocidad (o pararlo) mediante el uso del cambio de marchas. El jugador puede desplazar el cochecito por donde quiera del circuito y hacerse el recorrido que más le guste, improvisando todas las veces que quiera.

El pequeño Buggy circulando por los carriles centrales

Así pues, para empezar a jugar haremos lo siguiente:
  1. Giramos el volante a tope a la izquierda (así el imán se situará en el carril exterior de la pista)
  2. Colocamos el cambio de marchas en punto muerto
  3. Ponemos la llave en el contacto y escogemos máxima o mínima batería (de esta forma: el cochecito correrá más o menos, pero gastará más o menos pila).
  4. Apretamos el botón rojo del volante para que se encienda la luz y ubicar así la posición del imán… lugar donde colocaremos nuestro coche.
  5. Sujetamos el volante, ponemos primera, segunda, tercera y cuarta girando velozmente por la carretera exterior.
  6. Reducimos marchas y conducimos, con pericia, por los carriles interiores.
  7. Cuando llegamos frente la Estación de Servicio, es un buen lugar para poner punto muerto, apagar el motor y repostar…
Para ver como se juega al Auto-Cross original, os recomiendo que miréis la siguiente grabación casera (de un usuario de YouTube) donde nos muestra un niño jugando:


Aquí me quedo… con mi corazón montado en el viejo cochecito del Auto-Cross. Aquí me quedo… con mi corazón feliz y despreocupado, por unos instantes. Aquí me quedo... notando el aire fresco en su carita, mientras gira y gira por la alegre pista… Gira y gira, entre los árboles de resina de Jordi Pascual… Gira y gira, disfrutando del recuerdo positivo de un juego que marcó mi infancia, de un juego que me ha encantado compartir con todos vosotros.

martes, 1 de julio de 2014

Amigos, conocidos y saludados

Josep Pla, decía que hay tres clases de personas con las que tratamos en la vida cotidiana: amigos, conocidos y saludados. Me tomado la licencia de titular este post con este trío de relaciones sociales citadas por el genial escritor catalán.

Josep Pla (1917). Wikipedia

¿Pero que son las relaciones sociales? Para entenderlas de forma práctica, os recomiendo que forméis parte de un gran colectivo, con muchas personas: hombres y mujeres de diferentes edades, religiones, cultura y situación económica... Un colectivo con metas constructivas... un colectivo con fines no competitivos y, ni mucho menos, lucrativos.

Aquí en Catalunya, tenemos les colles castelleres que aglutinan todos estos valores. Con la participación de todos los miembros del grupo, se construye una torre humana: alta, estable y segura. En una colla castellera nadie es imprescindible pero todos somos necesarios.

4 de 7 de la Colla Castellera Jove de Barcelona (Badalona, 2014). Foto de Claudi Dómper

Llegar a entender (sólo un poco) el valor de las relaciones sociales me ha llevado muchos años y, cada día sigo aprendiendo cosas nuevas... y es que siempre me ha interesado este tema.

Ya en el año 1995, estando con algunos compañeros de clase, en el bar de la facultad de ciencias de la Universitat Autònoma de Barcelona, jugando a la “Butifarra” y filosofando sobre la vida. Entre baza y baza, salió el tema de la amistad y del mal uso que se le suele dar a esta palabra... Recuerdo que fue Lluís quien me pidió mi opinión, le dije que era un tema complejo y prefería ordenar mis ideas frente a un folio. Escribí unas líneas, a modo de ensayo, que titulé “Las Relaciones Humanas” y, al día siguiente, le entregué una copia manuscrita.

Bar de la Facultat de Ciències de la U.A.B.

Hoy, casi 20 años después, me ha hecho gracia volver a leer ese texto y ver la forma jerárquica como lo redacté… se nota la influencia de mis estudios y mi pasión por la sistemática… se nota que me dejé llevar por mi faceta más racional y científica. Escribiendo una verdadera clasificación para este tipo de relaciones entre personas…

Os dejo con la transcripción original del escrito:

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Las Relaciones Humanas

Las personas somos, generalmente, animales sociales que nos gusta relacionarnos entre nosotros. Es importante plantearnos alguna vez cuál es nuestro papel hacia los demás. Con este escrito intentaré dar mi particular opinión sobre como es mi relación hacia el resto de personas del mundo.

Nuestra relación hacia el resto de humanos la podemos separar en dos grandes grupos: los NO CONOCIDOS y los CONOCIDOS:

1.- Los NO CONOCIDOS los podemos subdividir en: desconocidos y no reconocidos:

  • Los desconocidos son la gran masa de personas de la Tierra que desconocemos su existencia, ya que nunca hemos visto u oído hablar de ellos.
  • Los no reconocidos son personas que desconocemos su existencia pero, sin embargo, a pesar de haberlo olvidado, en un pasado tuvimos un contacto poco o algo importante. Por ejemplo aquella monitora que tuvimos en aquellas convivencias, 30 años atrás…

2.- Los CONOCIDOS, es el grupo de humanos que, como mínimo, conocemos de vista u oída. En este caso, podemos subdividirlos en 5 tipos: simples conocidoscompañerospseudoamigosamigos y amados:

  • Los simples conocidos son personas que conocemos su existencia. Este conocimiento podrá ser más o menos importante. Distinguimos 2 subtipos: en primer lugar tenemos los idolatrados, estos son personas que podemos conocer muy bien su vida (por ejemplo la de un famoso) pero él a nosotros desconocernos completamente. Por otro lado tenemos los saludados, en este caso son esas personas las cuales el reconocimiento puede ser mutuo, pudiendo incluso coincidir en determinados lugares de forma más o menos habitual (por ejemplo, cada mañana, en la parada del autobús), pero no existir entre ambas ningún otro tipo de relación.
  • Los compañeros son el grupo de personas con las que ya mantenemos algún tipo de relación conjunta, por ejemplo: de trabajo, de estudio, deportiva, política, etc.
  • Los pseudoamigos (colegas, amiguetes, etc.) pueden ser también compañeros pero, con ellos ya compartimos los momentos de ocio y recreo (como ir al teatro, de bares, a un concierto, a bailar...).
  • El amigo es la persona con quien mantenemos una relación de amistad… la amistad es un sentimiento difícil de explicar y fácilmente confundible por otros más banales... La amistad pienso que se aproximaría a: compartirlo todo sin esperar nada a cambio, prever lo que necesita tu amigo (y avanzarse para solucionarlo) y, sobretodo, a quedarse a su lado en sus peores momentos.
  • Por último tenemos al amado. Este es el amigo que hemos aprendido a amar... Es la persona que sentimos el súmmum de todos los sentimientos humanos: ¡el amor! Si ya era difícil explicar lo que era la amistad, más difícil es definir el amor. Con la persona que nos hemos enamorado, deberíamos tener la misma relación que con un amigo: pero más estrecha, más intensa, más íntima…

Las relaciones humanas son complejas: el amado, como se ha dicho, primero que nada debería ser nuestro amigo. Un  amigo, a su vez, puede ser pseudoamigo o compañero. Obviamente mucha gente le dice amigo a personas que no pasarían de pseudoamigos, compañeros o, incluso, simples conocidos... como siempre, se puede hacer una mala interpretación de los sentimientos. Me hace mucha gracia aquellas personas que proclaman y presumen que tienen “muchos amigos”... ¿seguro que lo son?

Tener simples conocidos es normal si vivimos en sociedad; tener compañeros o pseudoamigos también es una cuestión relativamente fácil si nos relacionamos… pero tener un verdadero amigo es ya más difícil (los podemos contar con los dedos de la mano). Evidentemente, conocer realmente a la persona amada, es tarea muy difícil…

Las relaciones familiares se pueden englobar en cualquiera de los tipos de esta clasificación: los parientes pueden ser amigos, simples conocidos... o, incluso, desconocidos si son lejanos.

Esta reflexión quiere poner sobre la mesa todas las relaciones que tenemos hacia el prójimo. Si conocemos que tipo de relación podemos tener con el resto de personas, sabremos valorar, como se merecen, las verdaderas y sinceras amistades.

Humbert Sanz i Vaqué, marzo de 1995



- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Pues bien, a día de hoy, a pesar que las definiciones que utilicé en el texto podrían ser (más o menos) correctas, la lectura general del escrito me ha parecido demasiado encorsetada y simplista… Tampoco me acaba de convencer el término “relaciones humanas”... como podéis haber visto al principio del post, actualmente, las defino (creo que de forma más acertada) como: “relaciones sociales”.
  
Torre de manos... queriendo simbolizar las relaciones sociales

Pero, ¿cómo son estas relaciones sociales? Cada persona es un mundo y, cada cual, siente sus relaciones hacia los demás como le han enseñado o como buenamente puede. Sería como intentar explicar como experimentamos cada uno de nosotros la alegría o la tristeza… Lo importante de verdad, es poder llegar a entender y respetar como las sienten los demás.

Otro error es querer etiquetar a las personas que nos rodean: “¡Esta persona es amigo, esta no!”. En la vida, quien menos te lo esperas, aparece entre la multitud (como el Cirineo) para ayudar a cargar con nuestra pesada cruz…  en cambio, personas con quien realmente confiabas, van a desaparecer cuando estés al suelo derrotado… 

Jesús y el Cirineo, de Tiziano Vecelio. Museo del Prado (Madrid)

Un ejemplo práctico que sintetiza todo esto que estoy contando, fue lo que ocurrió con la restauración de un carrito para bicicletas que hice hace 2 años. Ese inviable sueño de mi niñez lo acabé realizando con la ayuda de muchas de mis "relaciones sociales" que se volcaron de forma desinteresada para que yo tuviera el anhelado remolque:


Por eso, a pesar de lo complejo que pueden parecen las relaciones sociales, todo es mucho más sencillo: Hemos de vivir el día a día de forma positiva, disfrutando de todos los que nos rodean, intentar hacer siempre el bien al prójimo (sin ninguna distinción) y ser agradecidos hasta con el más mínimo detalle que nos hagan. De esta forma, entenderemos el gozo de eso que llamamos convivir.

¡Gracias!, ya seáis amigos, conocidos o saludados... Gracias a todos los que os habéis quedado a mi lado en estos momentos. Gracias por vuestra... ¡nuestra!, amistad.

sábado, 7 de junio de 2014

El macuto del geólogo

Ya entrados en el mes de junio, acabando este primer semestre de 2014… aún me quedaba por publicar, en este blog, el escrito sobre “Geología” (uno de los 6 apartados que componen Las Piedras de la Ágora). Y… organizando mi vida, me topé con mi viejo macuto de geólogo: ¡cuantos recuerdos! Lo abrí y vi todas mis cosas allí metidas… me quedé pensando: ¿por qué no compartirlas con todos vosotros?

Imagen divertida de un geólogo y... su repleto "macuto" Fuente

La Geología es una ciencia multidisciplinar… Pienso que, los que nos dedicamos a ella, a parte de nuestra especialidad, deberíamos formarnos (siempre) de todas las otras materias que la componen.

Por otra parte, bajo mi punto de vista, un buen geólogo no sólo debe tener la mente abierta y racional del científico… también tiene que disponer de la sensibilidad y creatividad del “artista” y de la empatía y elocuencia del “pedagogo”.

Esto lo digo porqué la Geología no es una ciencia exacta: debemos evaluar y sacar conclusiones a partir del análisis de unas rocas o sedimentos depositados, generalmente, hace millones de años... Debemos tener mucha imaginación (siempre basada con un gran conocimiento por la materia y un exquisito rigor científico), saber interpretar nuestras “pistas de campo” (a veces pocas y confusas), extrapolarlas mentalmente, diseñar gráficamente y por escrito una teoría, donde podremos sacar datos y conclusiones. Y todo esto, deberíamos ser capaces de explicarlo (y que lo entienda): no tan sólo un sabio catedrático… sino, también, un niño de 10 años.

La polifacética labor de un geólogo se puede desarrollar en diferentes ambientes de trabajo: en una oficina, en un laboratorio, en un una aula… pero nuestro emplazamiento natural es, sin duda alguna: ¡el campo!

Dando una clase en la ruta geológica del Boquerón de Estena, P. N. Cabañeros (Ciudad Real), 2012

Para el trabajo de campo, los geólogos, necesitamos algunos objetos específicos. Yo, con más de 20 años de bagaje (entre carrera y profesión), como os podéis imaginar he ido acumulando algunos cuantos en mi viejo zurrón…

La mayoría de estos instrumentos son algo “rupestres” y… muchos de ellos, fabricados por mi mismo. Actualmente, los he ido reemplazando por otros más modernos, precisos y/o basados con las nuevas tecnologías... De todas formas, quiero mostrároslos igualmente: porqué su manipulación (metódica y precisa) nos da un mayor aprendizaje sobre su función y nos hace razonar para que fin lo estamos utilizando.

Bien, sin más preámbulos, abramos ya el viejo macuto, desempolvémoslo y fijémonos con los 20 objetos que contiene su interior:


1.- Martillo de geólogo

Comencemos por el martillo…sin duda, ¡el verdadero símbolo de un geólogo!

Mi martillo monobloque Estwing (con su empuñadura forrada de cuero)

Se trata de una herramienta indispensable, ya que para recoger muestras de un afloramiento (roca o sedimento), debemos tomar siempre un ejemplar representativo de corte fresco e inalterado. Picar con otra piedra no es una manera de obrar muy profesional… prometido: ¡lo he visto!

Hay varios modelos de martillos... y también de mazas o cinceles de geólogo. Pero, el más usual, es el clásico martillo de la marca americana Estwing. Por cierto, en España, tenemos los Bellota: más económicos, pero más frágiles debido a su quebrable empuñadura de madera.

Martillo de geólogo de la marca Bellota Fuente

Los martillos geológicos se diferencian, de los otros tipos, por la aleación especial que ha sido templado su metal, con la cual podremos golpear con eficiencia, prácticamente, cualquier tipo de roca.

Para usar el martillo, deberemos ponernos los siguientes elementos de protección individual: cascos auditivos, gafas de protección y guantes de trabajo (¡ya lo sé!, casi nadie lo hace… pero esto no nos exime de que es necesario para nuestra seguridad).

El resto de objetos que os mostraré de mi viejo zurrón, no precisarán de ningún EPI en concreto. Pero recordad de usar, ¡siempre!, la protección que corresponda según el lugar donde estéis trabajando, por ejemplo: Si andáis cerca de una carretera, vestiros con chalecos reflectantes… o, si vais a una obra, preguntad al técnico en prevención de riesgos laborales (o al encargado) que protecciones tenéis que poneros… tened siempre a mano: un casco de obra, un chaleco reflectante y unas botas de seguridad.

El martillo de geólogo se puede considerar un arma blanca. Recomiendo llevarlo discretamente (siempre protegiendo su puntiagudo extremo) escondido dentro de nuestra mochila o maleta y, junto a él, llevar nuestro carnet de estudiante o el de geólogo profesional.


2.- Brújula

La brújula es otro objeto indispensable para cualquier persona que se dedique a nuestro oficio.

La mía es una Silva 15TD-CL:  un modelo bastante sencillo (ideal para estudiantes) pero que ofrece una buena precisión.

Mi brújula de geólogo, comprada a principios de carrera

Para un geólogo no nos sirve cualquier tipo de brújula, esta debe tener, al menos, unas determinadas características:

  • Tener la roseta de graduación móvil, para fijar cómodamente la orientación tomada.
  • Estar montada sobre una base rectangular, para poder apoyar uno de sus lados sobre la línea horizontal de la capa a analizar (perpendicular a la línea de máxima pendiente del estrato).
  • Debe incluir un clinómetro, para poder tomar el buzamiento o inclinación máxima de esta capa.

A parte, si miramos mi modelo, tiene otras interesantes peculiaridades, como son:

  • Tiene la base transparente e incluye un espejo (a modo de retrovisor), para tomar medidas en capas cara abajo y por encima de nuestras cabezas.
  • Presenta los elementos necesarios para realizar una precisa triangulación.
  • Lleva marcadas unas regletas numeradas a sus lados, para tomar medidas cartográficas.
  • Incluye un nivel, para poder tomar (con mayor precisión) la orientación: manteniendo la brújula completamente plana.
  • Es fluorescente, para poder hacer mediciones en la oscuridad.
  
3- Lupa

La lupa, junto el martillo y la brújula, fue uno de los tres instrumentos que me “obligaron” a comprarme cuando comencé la carrera.

Ha de ser una lupa de precisión, como me dijeron: “Nada de coger la lupa de Sherlock Holmes que tiene nuestro abuelo para su colección de sellos”. La mía, de la marca Ruper, es de doble mirilla: de 8 y 15 aumentos.

Mi doble lupa, con su funda y un cordón que le puse para poder colgarla del cuello

Se utiliza poniéndola delante mismo del ojo y acercando/alejando la muestra que queremos analizar hasta centrar la imagen… ¡no al revés!

Recordemos que, para observar una muestra de roca, hemos de mirar el corte fresco que hemos obtenido golpeando con el martillo en el afloramiento. Este corte inalterado debe estar húmedo para poder apreciar mejor sus cristales, gránulos, fósiles…


4.- Chirucas

La Geología, como antes se ha dicho, es trabajo de campo... y esto significa tener que caminar mucho sobre terrenos baldíos e irregulares. Por eso, es fundamental ir bien calzado y con la ropa acorde al lugar y la época del año que estemos.

Mis primeras botas de campo fueron las clásicas “Chirucas”: un objeto completamente vintage, hoy en día:

La clásica “Chiruca”… una bota todoterreno para ir al campo hace unas décadas Fuente

Realmente, para nuestra campestre labor (a no ser que vayamos a zonas extremas) no precisaremos más que unas simples deportivas para realizar su cometido... ¡No seamos ridículos!, de verdad: he llegado a ver colegas, disfrazados con “pijo-botas” de trekking y con bastones de travesía nórdica para hacer una ruta geológica llana y sencilla… por cierto: eran las mismas personas que no traían martillo y golpeaban el afloramiento con un pedrusco…


5.- Libreta de campo

Hoy en día, los geólogos, vamos al campo con soporte informático; pero considero que todavía sigue siendo muy útil utilizar una libreta de campo… sobretodo para tareas más interpretativas y de diseño: dibujo de bloques diagrama, trazado de cortes geológicos “in situ”, alzado de columnas, representación de un croquis, etc. Toda esta información, posteriormente, podrá ser claramente extrapolada y digitalizada en la oficina.

La libreta de campo debería ser, bajo mi experiencia: de tapas duras, hojas con líneas o cuadrícula, encuadernada en espiral y de tamaño cuartilla.

Una de mis libretas de campo

Con la libreta usaremos siempre un lápiz. Hemos de evitar el bolígrafo por 2 razones: si nos equivocamos no podemos rectificar tan limpiamente y, si llovizna, la tinta del bolígrafo se nos podrá correr sobre la hoja, arruinando nuestro trabajo.

Por último, en nuestro estuche de campo, necesitaremos una buena goma de borrar y un sacapuntas. Y yo, a parte, siempre llevo diferentes lápices de colores (con 5 o 6 bastarán) para evitar tener que hacer tramas confusas a nuestras ilustraciones, una regla graduada (en centímetros y pulgadas) y un semicírculo para medir ángulos de clivaje.

Mi estuche de campo con mi set de trabajo


6.- Mapas geológicos

Hagamos el trabajo que hagamos, ¡siempre!, antes de ir al campo, hemos de estudiar el mapa geológico de la zona a visitar, leernos su memoria y profundizar con los cortes geológicos adjuntos (o nosotros diseñar de nuevos, según nuestras necesidades).

Mapa geológico y memoria de Flix (444 // 32-17)


7.- Fotos aéreas

Junto los mapas geológicos, deberemos apoyar nuestro trabajo con fotos aéreas. Actualmente se hace mediante imágenes de alta resolución desde el ordenador.

Pero no hace tanto, para poder apreciar imágenes del relieve en tres dimensiones, lo teníamos que hacer (mediante un estereoscopio) utilizando la pareja de fotos aéreas correspondientes del lugar que deseábamos observar.

Estudiante mirando fotos aéreas en 3D con un estereoscopio de mesa (en frente uno de portátil) Fuente

Para ir trazando nuestro trabajo sobre una imagen estereoscópica, como: niveles estratigráficos, coladas volcánicas, lechos fluviales... sin rayar el valioso documento; tenemos que fijar, sobre una de las dos fotos aéreas, un papel de acetato, donde iremos haciendo nuestras marcas de forma pulida.


8.- Mapas topográficos

Para cualquier salida de campo, un geólogo, necesitará un mapa topográfico donde ir referenciando todo su estudio o trabajo.

Mapa Militar de España. Valverde del Majano (17-18 // 482)

Actualmente, en España, tenemos una excelente base cartográfica informatizada, pero hasta hace unos años sólo era posible trabajar con mapas del ejército (como el de la anterior imagen). Os cuento una anécdota:

Un doctor de mi universidad, me explicó que, siendo él estudiante (durante la dictadura franquista), haciendo un trabajo de campo por el Pirineo, fue sorprendido (junto sus compañeros de estudio) por la guardia civil… Imaginaros: cuatro jóvenes, con barba, perdidos campo a través, vestidos con ropa de montaña, con unas anotaciones y cálculos muy “sospechosos” en una libreta y, lo peor: ¡con mapas del ejercito!, mapas que ni los propios agentes de la benemérita había visto en su vida. Pues sí… lo habéis acertado: fueron reducidos y detenidos como terroristas, les fue requisado todo su material y fueron encerrados e incomunicados… Tubo que ir el mismísimo rector de la universidad a Tremp para liberarlos: eran otros tiempos… esto, afortunadamente, ya no pasa… ¿verdad?


9.- GPS

Que os he de decir de los GPS… hoy en día se han popularizado y masificado en nuestra sociedad.

GPS y material cartográfico para poder realizar (de forma segura) una ruta de ski nórdico Fuente

Yo, el primer GPS, lo vi durante la carrera… lo recuerdo como un aparato sofisticado, pero muy atrayente… Lo llevaba un profesor de cartografía que nos enseñó a tomar, en el campo, el punto exacto de nuestra posición (por coordenadas UTM) y trasladar ese valor sobre el mapa topográfico. Con el GPS ya no teníamos que ir triangulando para saber nuestra ubicación exacta.

Actualmente, gracias a los “smartphone” dotados con una antena GPS y descargándonos una simple aplicación, podemos convertir nuestro móvil con ese deseado gadget de mi juventud y tomar la coordenada UTM con precisión y sencillez…


10.- Paleta tipo cuchara

Si tenemos que tomar muestras de suelos o sedimentos, picaremos (con la parte puntiaguda de nuestro martillo) sobre el afloramiento para disgregarlo. Con la ayuda de una paleta, tipo cuchara, apartaremos la capa superficial (alterada) y podremos cargar cómodamente la muestra de sedimento o suelo que deseemos.

Paleta tipo cuchara, utilizada para tomar muestras de sedimentos o suelos Fuente


11.- Recipientes para muestras

Las muestras que recojamos (ya sean cohesivas como disgregadas) deberán ser convenientemente guardadas, clasificadas y referenciadas en el mismo momento de su recolección. Para recolectarlas usaremos (depende del material o la cantidad): bolsas zip, potes herméticos de plástico, sacos, cajas, etc. Para marcarlas usaremos: rotuladores indelebles, etiquetas autoadhesivas…

Algunos ejemplos (botes, bolsas zip, etiquetas…) de material utilizado para la recolección de muestras


12.- Máquina fotográfica

Realizar un buen informe fotográfico es indispensable para cualquier trabajo de campo… Hoy en día, con las cámaras digitales, podemos hacer una infinidad de fotos, de alta resolución, y escoger las más representativas para nuestro estudio.

Mi actual máquina de fotografiar (esta foto la he hecho con el móvil J)


13.- Prismáticos

Ante todo decir que yo no soy mucho de prismáticos… En cualquier caso, su uso creo que debería ser: “el reposo del sabio y no las alas del perezoso”… me explico: nos pueden ser útiles para reseguir un nivel estratigráfico continuo desde un privilegiado mirador… ¡pero nunca!, para intentar definirlo sin ir a comprobarlo “in situ”.

Mis prismáticos de la marca Pentax


14.- Vara de Jacob’s

La vara de Jacob’s es un instrumento de medición. En geología se usa para medir el espesor real de los estratos de gran potencia.

Se trata de un tubo metálico de 1'50 metros, con marcas regulares a lo largo de toda su longitud y que lleva fijado un porta ángulos, con un nivel, que permite dar la inclinación a la vara con los mismos grados que tiene la capa o estrato que estamos midiendo. En su extremo superior se dispone un disco, en posición horizontal, con el que podemos proyectar la visual a un plano que corresponderá a la altura de la vara (un metro y medio) y que nos permitirá calcular el espesor real de la capa: el total será la suma de todas las proyecciones visuales tomadas.

Para la asignatura “Trabajos de Campo Exógena II”,  hicimos pequeños grupos (de 4 o 5 personas). A la hora de repartir las varas de la facultad, vimos que no había suficientes para todos y las tendríamos que compartir: esto retrasaría mucho nuestro trabajo y los plazos de entrega eran innegociables (y los días a campo no son gratis). Así que, teniendo en cuenta la sencillez del aparato y poniendo un poco de ingenio, fabriqué una vara usando un tubo rígido de PVC:

Mi vara de Jacob de fabricación casera

Para el disco superior, utilicé la típica “seta” que se coloca en los ejes de la rueda de una bici, como protector de embalaje. Las marcas las hice, cada 50 centímetros, con cinta adhesiva negra. En su base, como apoyo, le puse un taco de silla. Y, como porta ángulos, fijé en el tubo de PVC un semicírculo graduado con un nivel.

Gracias a su versatilidad y fácil manejo en el campo, la vara de Jacob's, ofrece la ventaja de poder obtener, con buena precisión, las dimensiones de capas inclinadas o muy inclinadas sobre un perfil topográfico irregular (por ejemplo, resiguiendo una carretera con altos y bajos).


15.- Cinta métrica

Llevar una cinta métrica al campo es siempre una excelente idea: nunca sabes cuando tendrás que medir algo… Yo recomiendo disponer de una retráctil (de 3 metros nos bastará).

Si hemos de medir grandes unidades, como parcelas en estudios geotécnicos… es imprescindible llevar una de larga (la mía es de 30 metros).

Las 2 cintas métricas que utilizo en mis trabajos de campo


16.- Granulímetro

Para trabajos con sedimentos o suelos, es muy importante disponer de un granulímetro. Se utiliza colocándolo sobre la arena que queremos clasificar y, por comparación, miramos a que medida corresponden el tamaño de sus gránulos.

Mi viejo granulímetro de la facultad

El mío lo fabriqué en unas prácticas de la asignatura “Estratigrafía”, tamizando un sedimento mal clasificado (compuesto de diferentes tamaños de arena) y depositando las medidas obtenidas en un guarda monedas de 5 compartimentos:

  • Arena muy gruesa (1 mm de diametro)
  • Arena gruesa (0,5 mm de diametro)
  • Arena media (0,25 mm de diametro)
  • Arena fina (0,125 mm de diametro)
  • Arena muy fina (0,063 mm de diametro)

Si llevamos un granulímetro a campo, podremos catalogar y definir el tamaño textural de cualquier material detrítico (no sólo las arenas): Si el sedimento se compone por partículas más grandes que una arena muy gruesa (granos mayores de 1 mm) serán gravillas, gravas y cantos… si el canto es mayor de 256 mm (lo sabremos usando la cinta métrica) se le denominará bloque. Por otra parte, si los granos son menores que los de una arena muy fina (inferiores a 0,063 mm), se tratará de un limo o una arcilla: si queremos diferenciarlos, comprobaremos “in situ” el límite plástico de Atterberg (haciendo el típico “churrito”).


17.- Caja de reconocimiento a “visu”

Dependiendo de que tipo de estudio hagamos puede ser útil trasladar a campo nuestro set de reconocimiento a “visu”.

Mi vieja cajita de puros con parte del material para reconocimiento a “visu”

Dispongo de una moneda de cobre, una navaja y un trozo de vidrio (para comprobar las durezas de los minerales), un trozo de porcelana (para obtener su raya), un imán (para verificar si tienen magnetismo), una regleta (para poner como referencia en las fotos),  un cuenta gotas con ácido clorhídrico (para discernir si son calizas o dolomías), pinzas y un pincel de tamaño 00 para trabajar delicadamente con muestras pequeñas... entre otros más objetos.


18.- Pizarrín y regletas para sondaje

Si tenemos que hacer fotos y queremos dejar constancia por escrito de lo que estamos fotografiando, es muy útil llevar un pizarrín (puede ser de tiza o tipo "Vileda").

Pizarrín y rotulador tipo "Vileda"

Por otra parte, cuando trabajaba como geotécnico en pleno bum inmobiliario, el exceso de obras llegó a ser desbordante: elaborar presupuestos, visitas previas, trabajo de campo, cálculo y redacción de los estudios, reuniones con clientes, funciones comerciales… terminó todo de golpe y… ¡crisis!

En mis visitas de campo o cuando los sondistas me traían las cajas de testigos a la oficina, tenía que levantar las columnas geotécnicas y hacer las fotos de las cajas. Para aligerar trabajo y para que quedara la instantánea estandarizada, ideé distintos pares de regletas para poder acotar las cajas de sondaje de forma pulida.

Caja de sondaje con mi par de regletas de 3 a 6 metros y mi pizarrín (el tubo de PVC es una muestra inalterada)

Dispongo de 4 pares de regletas de aluminio: para cajas de 0 a 3, de 3 a 6, de 6 a 9 y de 9 a 12 metros. Para sondeos de mayor profundidad (raros en el tipo de estudios que yo realizaba) hacia el marcaje a mano, usando cinta de precinto blanca, y escribiendo las cotas con rotulador indeleble.


19.- Pintura en spray / cinta de balizar

Cuando se va a campo y dependen de ti otras personas (sondistas, maquinistas, etc.), es muy útil llevar encima pintura en spray, tiza o cinta de baliza para marcar y acotarles perfectamente los puntos o zonas donde se quiere realizar el trabajo.

Spray y cinta de balizar para marcar los puntos de trabajo


20.- Bota de vino

Hemos comenzado hablando del martillo… como he dicho: ¡uno de los iconos del geólogo! La bota de vino también debería serlo... ¡eso sí!, debidamente rellenada del tintorro más peleón y de mayor graduación que encontremos por la zona donde tenemos que realizar nuestro trabajo. :-)

Una bota de vino de medio litro Fuente

Utilidades de este objeto “typical spanish”:

  • Ayuda a sociabilizar con los compañeros más ariscos del grupo de trabajo: la convivencia puede ser muy dura, sobretodo tras de varios días perdidos por el campo...
  • Después de llevarse a la lengua tanto corte fresco de roca (para poder ver sus cristales con la lupa) que mejor que sacarse el gusto de caliza cretácica de la boca, con un buen trago del elixir de Baco.
  • Es indispensable usarlo (y siempre en cuantía generosa) cuando después de varias horas frente un afloramiento seguimos sin observar nada: Ver la falla inversa no se si la acabarás viendo pero, al menos, no nos “fallarán” las risas…

Bromas a parte, el alcohol: ¡Siempre con moderación! ¡Y ni una gota mientras se trabaja o estudia!

Bueno, ya es hora de ir guardando mis cosas al viejo zurrón: y lo hago con una sonrisa en los labios, con mi cabeza llena de gratos recuerdos, feliz… Lo hago con mi corazón anhelando un único deseo para todos mis colegas de profesión… anhelando que pronto regresen tiempos mejores… ¡para todos!

Gracias por vuestra atención… ¡¡Hasta la próxima!!