miércoles, 4 de julio de 2012

Magnavox Odyssey, 1972: ¡Comienza la odisea!


Una de mis variadas aficiones son los ordenadores y videoconsolas antiguas... Me gusta, sobretodo, estudiar su historia y evolución. Para ello, dispongo de una pequeña colección de consolas de todos los tiempos: si queréis ver la exposición online de todos mis aparatos, os invito que os paséis por mi Web especializada:


Pues bien, este pasado mayo de 2012, se cumplieron 40 años del lanzamiento de la primera videoconsola doméstica de la historia: la Magnavox Odyssey. La importancia de esta efeméride (que, por cierto, coincide con el mes y año de mi nacimiento), el cariño que le tengo a esta máquina y el mayor respeto a su inventor, han sido motivos suficientes para que me haya decidido a dedicarle un artículo.
  
Mi Magnavox Odyssey (imagen de la Web Videoconsolas)

Pero antes de comenzar esta particular “odisea”, quisiera citar todos los juegos electrónicos que se hicieron previos a la Magnavox. Se trata de videojuegos no comerciales, creados bajo criterios y razonamientos matemáticos y de investigación.


La prehistoria de los videojuegos

El 25 de enero de 1947, Thomas T. Goldsmith Jr. y Estle Ray Mann, crearon el primer juego electrónico interactivo que se conoce. Se trataba de un dispositivo de entretenimiento de tubos de rayos catódicos que creaba la simulación de un radar de misiles como los usados en la Segunda Guerra Mundial. Este aparato utilizaba circuitos analógicos (no digitales) para controlar el haz del tubo y la posición del punto en la pantalla.

Esquema simplificado de un tubo de rayos catódicos

Jugar al Ajedrez contra un ordenador siempre ha sido un reto para los humanos, des de los comienzos de la computación. En 1949, Alan Turing y Claude Shannon diseñaron un programa para jugar al ajedrez que apareció en el artículo "Programming a Computer for Playing Chess" en el “Philosophical Magazine”, pero todavía no existía ningún ordenador suficientemente potente para poder ejecutarlo. En noviembre de 1951, el Dr. Dietrich Prinz, a partir del programa original, lo reescribió para la computadora Ferranti Mark I.
  
Dietrich Prinz, jugando a ajedrez con la Ferranti Mark I (1951)

El 5 de mayo de 1951 fue presentada, en el Festival Británico, la computadora NIMROD, también de Ferranti. Fue diseñada, exclusivamente, para jugar al NIM (el típico juego de palillos, objeto de profundos análisis en el campo de la teoría de juegos y la matemática combinatoria). Utilizaba un panel de luces como pantalla de juego.
  
Computadora NIMROD de Ferranti (1951)

En 1952, Alexander S. Douglas creó el primer juego de computadora que usaba una pantalla gráfica digital. Se trataba del juego OXO (Tres en Raya), diseñado para la computadora EDSAC de la Universidad de Cambridge. EDSAC, por cierto, se considera la primera computadora con almacenado de programas. Para el control de la partida del Tres en Raya, se utilizaba el típico marcador de teléfono giratorio.

 Operarios frente al “gigantesco” computador EDSAC (1952)

Otro tipo de videojuego creado en todas las generaciones de videoconsolas, son los que simulan un partido de tenis (os recomiendo el artículo de este blog llamado: La Evolución del Videotenis). En 1958, William Higinbotham creó un juego de computadora interactivo, llamado Tennis for Two. Lo programó, tan sólo, para entretener a los visitantes que, anualmente, se citaban en el “Brookhaven National Laboratory”. A diferencia de sus predecesores, a este tenis se juega con visión lateral, en vez de tener la visión aérea de los “Light Tennis” o la perspectiva trasera de los videojuegos más actuales.
  
Tennis for Two (1958) de William Higinbotham

Entre los años 1959 y 1961, se crearon una colección de programas gráficos interactivos para la computadora experimental TX-0 del “Massachusetts Institute of Technology” (MIT). Entre ellos, se incluían 2 juegos: el Mouse in the Maze y, de nuevo, el Tic-Tac-Toe (Tres en Raya). Para jugar con estos juegos, los usuarios interactuaban con la computadora mediante un lápiz óptico.

Computadora TX-0, en la Lincoln Lab Room del MIT (1959)

El último videojuego no comercial, previo a la Odyssey, es del año 1961. Lo crearon los estudiantes del MIT: Martin Graetz, Steve Russell, y Wayne Wiitanen. Se trata de un juego “de marcianitos” llamado Spacewar! Fue programado, como un proyecto a sus estudios, en la “minicomputadora” DEC PDP-1 (que, al igual que el Tennis for Two, usaba un sistema de gráficos vectoriales).
  
Videojuego SpaceWar!, para la DEC PDP-1 (1961)


Ralph Baer, el “Padre de los Videojuegos”

Hablar de la Magnavox Odyssey, es hablar de su creador: el genio Ralph Baer (que, de forma muy acertada, es apodado como el “Padre de los Videojuegos”). A la mayoría, quizás no os suene el nombre de este gentleman, pero todos, seguro, conocéis al archiconocido juego de memoria SIMON de MB Electronics... pues bien, el también fue su inventor.

Ralph Baer nació en Alemania el 1922, en el seno de una familia judía. Cuando los nazis ascendieron al poder, tuvieron que emigrar a los Estados Unidos. Ya en América, el joven Ralph, muestra un gran talento con los aparatos electrónicos. En 1940 se gradúa como técnico de radios y en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, ayuda a la alianza a combatir a los de Hitler en Londres, interceptando la radio de los alemanes, entre otras funciones de inteligencia militar.

En 1949 obtiene el título de técnico en televisores, trabajando para diversas firmas. En 1958, finalmente, se establece en la empresa Sanders Associattes hasta que se retira en 1987.
  
Ralph Baer (en la actualidad) mostrando a SIMON, su famoso juego de memoria

Pues bien, a mediados de los años 60, Baer comienza a darle vueltas la idea de incorporar juegos de serie, a los televisores que vendía Sanders Associattes. La propuesta fue rechazada por su empresa, al considerarla de poco interés...

En 1968 se le ocurre otra idea: crear un dispositivo externo de juego que se pudiera conectarse a un televisor. Baer la pone en práctica y fabrica, de forma totalmente casera, la primera consola de videojuegos. Para cubrir las “tripas” de la máquina, utiliza unas maderas de color marrón, que acabarán dándole el nombre al prototipo: la “Brown Box”.

A continuación, podéis ver un video, del año 1969, donde Ralph Baer (junto a Bill Harrison) nos hace una demostración de cómo funciona su “Brown Box”, probando el juego de “Tenis de Mesa:


A principios de 1971, Ralph presenta la “Caja Marrón” a su empresa. Ningún directivo muestra hacia ella demasiado entusiasmo… excepto Gerry Martin, un pez gordo de Sanders Associattes, que apoya su proyecto y consigue que le compre la licencia una empresa filial, llamada Magnavox, en marzo del mismo año.

Comenzaba así el desarrollo de la primera consola comercial que, a pesar que cambiaría completamente su exterior, la maquinaria interna sería prácticamente la misma que la del prototipo de Baer. Finalmente, a la “criatura” la llamaron Odyssey... El 27 de enero de 1972 comenzó su fabricación y, el 26 de mayo de 1972, se puso a la venta.

Consola Magnavox Odyssey firmada por Ralph Baer


Magnavox Odissey, la belleza de la simplicidad

La Odyssey es una videoconsola con una arquitectura interior increíblemente simple. Si analizamos sus características técnicas, observamos que no se alimentaba conectada a la red eléctrica: usaba 6 pilas del tipo C o LR14, algo que hoy día sería impensable en una consola de sobremesa... Este detalle da una idea de los escasos requerimientos del sistema.

Casi todos sus componentes son analógicos. No emite ningún tipo de sonido. Las tarjetas para cargar los juegos no tienen componentes internos (como, por ejemplo, los posteriores cartuchos), presentan unas marcas, en su superficie de contacto, que producen las conexiones entre los diferentes pines en la ranura de la Odyssey, trasladando así su información en forma de señal analógica al televisor. La Odyssey, también carece de capacidades de almacenamiento, por lo que no se pueden guardar partidas ni retener información (los jugadores tienen que recordar la puntuación).
   
Gráficamente, la simplicidad es absoluta: cuadraditos blancos sobre un fondo negro. Esta carencia fue suplida con la inclusión de unas superposiciones (“overlays”) de plástico translucidas que se pegaban a la pantalla del televisor y le daban color y viveza a los juegos. A continuación vemos el ejemplo del juego "Tennis", bajo la imagen fija del vinilo translucido del campo de tenis, se observan los verdaderos gráficos de la Odyssey: 2 puntos grandes para los jugadores y un punto pequeño para la pelota.


Gráficos simples de la Odyssey, bajo la superposición de plástico del juego "Tennis"

A parte de estos vinilos translucidos, la Magnavox Odyssey también incluía otros complementos que ayudaban a la inmersión de los juegos. Se trataba de objetos como: tableros, tarjetas, billetes, fichas, etc. que convertían a la primitiva consola, en unos verdaderos "juegos reunidos".
  
Caja original de mi Magnavox Odyssey

Si tenemos la suerte de disponer de una Magnavox Odyssey completa, al abrir su vistosa tapa ilustrada (como la de la anterior imagen), veremos dos bandejas de corcho blanco, apiladas una encima de la otra. En este par de contenedores de porexpán encontraremos guardada: la propia consola, sus accesorios, todos los complementos de los juegos y la documentación.
  
Contenedor superior (tarjetas, documentación, vinilos y complementos)

Contenedor inferior (Odyssey y accesorios para el funcionamiento de la consola)

Si hacemos inventario de esta amplia lista de componentes, en primer lugar, deberíamos tener: la propia consola y los accesorios para que pueda funcionar:
  • 1 consola Magnavox Odyssey
  • 2 mandos de juego (del tipo joywheels)
  • 1 cable para el televisor
  • 1 Interruptor de antena-juego (+ 2 ganchos para colgarlo)
  • 6 pilas de tipo C (las originales eran de la marca “Eveready”, Etiqueta Roja)

Como soporte para la carga de los juegos, la consola usaba las primitivas tarjetas (sin componentes internos) que antes hemos comentado. Con el set original de la Odyssey, se entregaban media docena (numeradas del 1 al 6). Si nos fijamos con la lista de estas 6 tarjetas, vemos los 13 juegos (disponibles de serie) para que eran compatibles cada una de ellas:
  • 1 Tarjeta 1: “Table Tennis”
  • 1 Tarjeta 2: “Ski” / “Simon Says”/ “Percepts”
  • 1 Tarjeta 3: “Tennis” / “Football” (jugadas Pass y Kick off) / “Hockey” / “Analogic”
  • 1 Tarjeta 4: “Football”  (jugadas Play)  / “Cat and Mouse” / “Haunted House”
  • 1 Tarjeta 5: “Submarine”
  • 1 Tarjeta 6: “Roulette” / “Affairs of  States”

Consola Magnavox Odyssey con sus accesorios y las 6 tarjetas de serie

Como anteriormente también se ha dicho, para dar mayor viveza a los juegos, se ajustaban a la pantalla del televisor unos vinilos translucidos. Con la Magnavox Odyssey, se entregaban 12 láminas (en 2 tamaños diferentes). Tan sólo el "Table Tennis", no utilizaba ninguna superposición para poder jugarlo.
  • 2 Superposiciones para el juego “Analogic”
  • 2 Superposiciones para el juego “Cat and Mouse”
  • 2 Superposiciones para el juego “Football”
  • 2 Superposiciones para el juego “Haunted House”
  • 2 Superposiciones para el juego “Hockey”
  • 2 Superposiciones para el juego “Roulette”
  • 2 Superposiciones para el juego “Simon Says”
  • 2 Superposiciones para el juego “Ski”
  • 2 Superposiciones para el juego “Affairs of States”
  • 2 Superposiciones para el juego “Submarine”
  • 2 Superposiciones para el juego “Tennis”
  • 2 Superposiciones para el juego “Percepts”

12 Superposiciones (en 2 tamaños) para ajustar a la pantalla del televisor

La sencillez de la maquinaria de la consola, obligaba a utilizar diferentes complementos para los juegos para hacerlos más atractivos. Los juegos de la Magnavox Odyssey, se convertían en un híbrido entre un videojuego y un juego de mesa. A continuación podemos ver todos los ítems que se entregaban con el pack original:
  • 1 Lámina de pegatinas para los juegos: “Affairs of States”, “Ski” y “Cat & Mouse”
  • 1 Tablero para el juego “Ruleta”
  • 1 Tablero para el juego “Football” (detrás del tablero del juego “Ruleta”)
  • 1 Marcador de Resultados para los juegos: “Football” y “Hockey”
  • 2 Medidores de Yardas para el juego “Football” (se entregan unidos al marcador)
  • 2 Balones para el juego “Football” (se entregan unidos al marcador)
  • 20 Tarjetas “Pass” para el juego “Football”
  • 20 Tarjetas “Run” para el juego “Football”
  • 10 Tarjetas “Kick off” para el juego “Football”
  • 10 Tarjetas “Punt” para el juego “Football”
  • 6 Tarjetas “Play” para el juego “Football”
  • 30 Tarjetas “Clue” para el juego “Haunted House”
  • 13 Tarjetas “Secret Message” para el juego “Haunted House”
  • 100 billetes Odyssey de 5$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 10$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 50$ para el juego “Ruleta”
  • 100 billetes Odyssey de 100$ para el juego “Ruleta”
  • 18 Fichas blancas para el juego “Ruleta”
  • 16 Fichas azules para el juego “Ruleta”
  • 16 Fichas rojas para los juegos: “Ruleta” y “Analogic”
  • 28 Tarjetas para el juego “Simon Says”
  • 50 Tarjetas para el juego “Affairs of States”
  • 1 Folleto de respuestas para el juego “Affairs of States”
  • 1 Mapa de estudio para el juego “Affairs of States”
  • 1 Cinta adhesiva para enganchar las superposiciones de plástico al televisor
  • 15 Tarjetas (color verde) para el juego “Percepts”
  • 15 Tarjetas (color lila) para el juego “Percepts”
  • 2 Dados

Todos los accesorios para jugar con los diferentes juegos

Por último tenemos la documentación. Entre ella destacamos las 2 tarjetas de inspección de la consola: estas son el verdadero certificado de autenticidad de nuestra Odyssey, en ambos documentos encontraremos todos los datos técnicos y de control de fabricación.
  • 1 Manual de usuario (en mi caso, el IB 2622)
  • 1 Hoja de instrucciones del juego de regalo “Percepts”
  • 1 Hoja de "How to get service"
  • 1 Bono "Free Odyssey Game!"
  • 1 Factura
  • 2 Tarjetas de inspección de la consola (la pequeña está pegada bajo la Odyssey)

Documentación de la Magnavox Odyssey

Tarjetas de inspección de la consola (deben coincidir todos los valores de ambas)


Odyssey… el “Dorado” de cualquier coleccionista

La Magnavox Odissey, a pesar de ser la primera consola comercial de la historia y no tener competencia (hasta 1975, con la aparición de Atari Pong) no tuvo el éxito esperado: se vendieron sólo unas 100.000 unidades. Los motivos de esta poca aceptación fueron varios: en primer lugar, su elevado precio de comercialización (unos 100$ de la época); otro motivo fue que sólo fue vendida en almacenes Magnavox y, por si fuera poco, hicieron correr el rumor que sólo funcionaba en televisiones de su marca.

A continuación, podemos ver los 2 anuncios televisivos de la Odyssey (emitidos en 1972 y 1973 respectivamente) y, al final del vídeo, la presentación de la consola al conocido programa estadounidense “What’s My Line?” de la CBS:


Pues bien, de los 100.000 ejemplares que se vendieron a principios de los 70, se estima que, actualmente, pueden quedar unos 5.000 en diferentes estados de conservación… pero sets completos y en buen estado, menos de 500… Por tanto, tener hoy una Magnavox Odyssey completa y funcionando representa un verdadero tesoro para cualquier coleccionista.

Mi unidad, si miráis en mis tarjetas de inspección de la consola, es de las primeras que se fabricó (modelo 1TL200 BLAK), salió de fábrica en agosto de 1972, su número de serie es el 7451921. Está impecable, funcionando y con todos los accesorios.

La gané en una subasta por Internet (yo puse el precio de cierre en el último segundo, cogiendo por sorpresa al resto de pujadores). Fue sobre las 4 de la madrugada (hora española) del 24 de junio de 2008. El anhelado aparato me salió por sólo 124$... ¡increíble!, no os podéis imaginar, a esas horas intempestivas, los botes de alegría que di con mi mujer, al saber que había ganado: ¡pero que ilusión!, ¡que gran suerte! A día de hoy, es difícil conseguir una Odyssey… las pocas completas que he visto a la venta llegan a pedir verdaderas barbaridades (¡hasta 3000 dólares!). El subastador, un cordial vendedor profesional de North Olmsted (Ohio), me asesoro en todo lo relativo a la histórica consola que acababa de ganar y la protegió, con exagerada delicadeza, para que pudiera recibirla en mi casa como nueva.


Y aquí finaliza esta odisea… pero no acaba la gran epopeya que provocó el nacimiento de esta máquina, hoy ya cuarentona… no termina esta fructífera saga que nos ha llevado al umbral de las puertas de la octava generación de consolas de sobremesa.

¡Felicidades Mr. Ralph Baer! ¡Felicidades Magnavox Odyssey!