martes, 14 de junio de 2016

La superación se alcanza alzando pequeños pilares


"Abrí los ojos, vi como toda la gente nos aplaudía y gritaba... ¡lo había logrado! Una emoción indescriptible me embargó... ¡una emoción infinita!"


Cristian Dasi conduce los dos pilares a la gloria, el día del bautizo dels Castellers de Tortosa. Foto de Isaac Ferrer

Domingo, 3 de mayo de 2015

Fue a principios de mayo del 2015, durante la ExpoEbre de Tortosa, cuando conocí a los recién constituidos Castellers de Tortosa.

Escut dels Castellers de Tortosa


Viernes, 15 de mayo de 2015

Dos semanas después, durante el ensayo del viernes, me dijeron que hiciera una prueba de pilar en el suelo.

Nunca había hecho esa prueba... me puse en el punto donde hacemos los pilares y me rodearon mis compañeros. Subiría encima de mis hombros Judit.

Apabullado le dije a Àlex, que estaba en frente mío, que me fuera apuntando todos los movimientos que debía ejecutar. Así lo hizo y... de forma poco ortodoxa, ¡logré completar mi primer pilar de 2 "limpio"!

Ejecutando mi primer Pd2 con Judit (15/5/15). Foto de Marta Humet

Martes, 22 de mayo de 2015

El viernes siguiente, en Barcelona, asistí al entreno de la Colla Castellera Jove de Barcelona. Esas primeras semanas iba combinando los ensayos con mis dos "familias". :-)

Al terminar el entreno le pedí a mis compañeros más veteranos si me podían explicar (paso a paso) todos los movimientos que se deben realizar en un pilar, así como todos los consejos que me pudieran dar. Escuché ávidamente sus palabras, guardándolas para siempre en mi memoria y aplicándolas, a partir de entonces, en todos los pilares que ido realizando.

Aplicando mi aprendizaje en un Pd2 con David, en el "ArtXiBarri" de Tortosa (13/6/15). Foto de Marta Humet

Martes, 2 de junio de 2015

Once días más tarde, ya de nuevo en Tortosa, pude practicar todos los pasos que había aprendido en Barcelona, cuando me llamaron para hacer una prueba de pilar de 2 en el suelo.

Al llegar al final de ese ensayo y montarse la pinya de pilar, cuál fue mi soberbia sorpresa cuando, Isaac me anunció que era yo el que subiría.

Me acerqué a la pinya, le pedí a Lluïsa que me hiciera la escaleta y me encaramé sobre mis compañeros. Allí estaba Àlex de bajo... puse mis pies sobre sus hombros, me recoloqué, y noté dieciséis manos sujetándome.

Judit se acercó a mi espalda y seguí todos los pasos aprendidos, para que se colocase encima mío. Aquel primer día ya no subió nadie más... aquel día fue la primera vez que me encaramaba encima de una pinya... ¡qué pasada!

Primera prueba de Pd3 con Judit... ¡primera vez que subo a una piña! (2/6/15). Foto de Isaac Ferrer

Llegó el verano, cogí un trabajo que me salió a Barcelona que no me permitiría ir a ensayar todos los días. Esto hizo que quedaran suspendidas, temporalmente, "mis" pruebas de pilar.

Llegaron las fiestas mayores de Tortosa y, el 6 de setiembre, descargamos nuestro primer castell: un 3d6. Pasó nuestra primera diada completa en l'Ametlla de Mar: el 11 de octubre.

Después volví a ensayar pilares: los hacía en el suelo, pero ya me subían 2 personas encima (pilares de 3 "límpios"), los técnicos comentaban que estaban muy parados... ¡cogí confianza!


Viernes, 22 de octubre de 2015

Esa tarde, la prueba que hice en el suelo de un pilar de 3 me salió muy bien. Michel me dijo que, al final del ensayo, en las pruebas de pinya: ¡yo subiría y haría mi primer pilar de 4! También me anunció que, según como me viera, debutaría a la siguiente diada: en Vilaseca, el día 30.

Para hacer esa prueba vinieron a tocar las gralleras (Núria y Núria). Subí sobre pinya preso de emoción y... temor. Me coloqué encima del bajo, me agarraron... Se acercó Kevin a mis espaldas, empezó el toc de castells, y el tercio subió encima mío.

Subiendo a piña para intentar mi primer Pd4 (22/10/15). Foto de Marta Humet

Era el turno de Rosa, empezó a encaramarse por el pilar, noté la "mochila" y... cuando ya empezaba a colocarse encima de Kevin, tuve la sensación que se me iban hacia atrás, me aboqué y... ya sin tiempo de reacción, noté... ¡con profundo pavor!, como los pies de Kevin resbalaban de mis hombros.

Impotente vi cómo se desplomaban, delante mío, mis dos compañeros sobre la pinya... Antes de caer, oí un grito corto y ahogado de Rosa que heló mi corazón... ¡se callaron de golpe les gralles!

Bajé rápidamente buscando a Rosa y Kevin... ¡No les había pasado nada! Quedé aliviado... ¡pero paralizado!, el pecho lleno de ansiedad y con las lagrimas queriendo salir... ¡quemándome los ojos!

Afortunadamente, la gente no le dio más importancia al suceso (¡son cosas que pasan!), solo unos pocos advirtieron mi estado... Recuerdo que Conchita me consoló:

-No te preocupes hijo, es tu primer pilar... ¡el siguiente te irá mejor!

Vino Michel, con semblante tranquilo, recuerdo sus palabras:

-Humbert, te has abocado. Todavía no te veo preparado... Dejaremos tu debut para más adelante. ¡Seguiremos trabajando!

Me aliviaron sus palabras... En aquel momento no me veía capaz de hacer un pilar ni para Vilaseca, ¡ni para nunca más!

Me sentía triste... ¡miserable!, no aguanté más... fui a los aseos del Pavelló y lloré en silencio.


Viernes 29 de octubre de 2015

Michel cumplió su palabra y continuamos trabajando los pilares de 3 en el suelo en los ensayos siguientes.

Una semana después de que hiciera "lenya" mi pilar, me hicieron subir de nuevo a pinya, pero esa vez sin anxaneta. Receloso y lleno de miedos logré hacerlo bien y ganar algo de confianza... Al bajar agradecí el aplauso cerrado de mis compañeros.

Prueba de pilar de 3 sobre piña con Xènia (29/10/16). Foto de Marta Humet

Al día siguiente, en la diada vespertina de Vilaseca, miré con cierta pena (pero mucho alivio) el pilar de despedida que hicimos: la verdad... ¡era mejor así!


Viernes 19 de enero de 2016

¡Empezó el 2016!, al principio hice alguna prueba de pilar de 3 limpio, pero dejé de practicarlas... supongo que la técnica prefirió centrar el trabajo más hacia mi faceta de bajo.

Prueba de pilar de 3 limpia con Kevin y Rosa (19/1/16). Foto de Marta Humet

A finales de marzo, hablando amigablemente con Michel, salió el tema pilares y le comenté (con todo el respeto que le debo a su cargo) que qué le parecía si volvía a ensayarlos...


Viernes 8 de abril de 2016

Parece ser que los técnicos y el Cap de Colla confiaron en mí y volví a trabajar los pilares de 3 "limpios" en los ensayos.

El viernes 8 de abril, volví a subir a pinya para hacer un pilar de 3 con Sílvia... ¡salió bien!

Pilar de 3 sobre piña con Sílvia (8/4/16). Foto de Marta Humet

Viernes 15 de abril de 2016

Una semana después, a mitat del ensayo, Michel me dijo que volvería a subir a pinya para hacer un pilar de 4. ¡Habían pasado más de 5 meses desde aquel intento "fallido"! Afrontaba este segundo Pd4 con cierta intranquilidad.

El Cap de Troncs, también me comentó que, dependiendo de cómo me viera, igual lo llevaría a plaza el siguiente domingo, que teníamos diada en el Perelló.

Esta vez no me acompañaron les gralles. Subí a pinya, me coloqué sobre el bajo. Se me acercó Sílvia y subió sobre mí. Otra vez, Rosa haría de anxaneta: empezó a subirnos, noté su "mochila" y la misma sensación de que se me iba para atrás el pilar...

Volví a cometer en el mismo error: me aboqué y desestabilicé a Sílvia. Lleno de pánico, pensé que se me caían otra vez... instintivamente, solté sus piernas y extendí mis brazos hacia adelante (unas décimas de segundo) para poder cogerlas al vuelo. ¡No cayeron!, rápidamente volví a agarrarle sus pantorrillas y recuperé posición. Pero, con buen criterio, Cristian desmontó el pilar sin que Rosa lo coronara.

Mi cara desencajada instantes antes de abocarme en la prueba de Pd4 (15/4/16). Foto de Marta Humet

Bajé por el contrafort... esta vez me sentía enfadado conmigo mismo, me avergonzaba de que el cap de colla y los técnicos hubieran confiado conmigo de nuevo... Una vez más: ¡les había vuelto a fallar!

Pensé: "¡Soy un completo inútil!, ¡como he osado creer que sería capaz, algún día, hacer un pilar de 4!".

Mientras me atormentaba con estos destructivos pensamientos, se me acercó Michel, con el semblante tranquilo, y me preguntó:

-¿Qué ha pasado? - alicaído le respondí:

-Ya lo has visto... ¡no sirvo para hacer pilares!, ¡mejor no lo intentemos más!. - Me miró muy serio y lo que dijo logró sacar mi orgullo abatido:

-Mira Humbert, ¡si no te sale es porque tú no quieres! - Toco mi hombro izquierdo y continuó. - Tan sólo es un pilar de 4 y tú tienes físico y potencial para hacer pilares de 5, pero... ¡TE LO HAS DE CREER! -y, concluyó - El domingo no harás el pilar al Perelló, pero... ¡seguiremos trabajando!

Se fue... me quedé solo de pie, silencioso... ¡De repente me di cuenta que ahora sí lo iba a lograr!

Me prometí: "¡Seguiré trabajando duro, labraré mi técnica... quizás tarden tiempo a darme otra oportunidad pero, cuando lo hagan: ¡no les defraudaré! ¡Lograré levantar el dichoso pilar de 4!".

Y acabé mi entusiasmada declaración de intenciones diciéndome: "Lo voy hacer por todas las personas que han confiado ciegamente en mí... ¡lo haré por mi mismo!".

Otra vez tenía ganas de llorar... pero entonces, ¡era de emoción!


Viernes 3 de junio de 2016

A partir de ese día, en los ensayos siguientes que pude asistir, me fueron llamando (en muchas ocasiones) para hacer pruebas de pilar de 3 en el suelo. Mi concentración era absoluta: dientes apretados, mirada fija al frente, coordinación de movimientos, pies quietos durante toda la prueba, aguantar las "mochilas" y zarandeos lo más parado posible...

El primer viernes de junio me tocó hacer la prueba de pilar de 3 al suelo con Azahara. Al terminar, los dos coincidimos que habíamos estado muy a gusto trabajando juntos. Quizás fuese porque ambos nacimos un 25 de mayo (aunque ella unos años después...), en cualquier caso, los técnicos también lo vieron y repitieron el tándem los días siguientes.

Junto a Azahara, el día de nuestro bautizo. Foto de Marta Humet

Martes 7 de junio de 2016

El martes siguiente, al final del ensayo, me anunciaron que: ¡volvía a subir a pinya! Haría de segundo en una prueba de pilar... en esa ocasión, sólo subiría sobre mí, Azahara.

Por primera vez sobre la pinya me sentí cómodo y confiado. Subió la tercia sobre mí y nos quedamos un rato quietos... ¡disfrutando de aquel instante!

Reconozco que al llegar a casa, después del ensayo, se me pasó por la cabeza la peregrina idea de que podría ser yo uno de los segundos en los pilares de despedida que haríamos, en nuestro bautizo, el siguiente sábado... ¡Pero qué osadía si quiera pensarlo!

Reflexioné: "A ver Humbert: ¡nunca te ha salido bien el pilar de 4!, seria un riesgo estrenarte un día tan importante para toda la colla y jamás te perdonarías si te cayera delante de todo el mundo... ¡qué bochorno! Sigue trabajando duro y, quizás más adelante (cuando estés más preparado), te den la alternativa.". Ese jarro de agua fría que me tiré a mi mismo no apagó mis sueños y, aquella noche, me fui a dormir feliz...


Viernes 10 de junio de 2016

Mis pantalones blancos, mi faja y mi camisa dels Castellers de Tortosa preparados el día antes del bautizo

El "ensayo general" del bautizo lo hicimos, el día antes, en el Centre Civic de Ferreries, acompañándonos los Xiqüelos i Xiqüeles del Delta.

Me llamaron para hacer un pilar al suelo con Azahara y Noa... ¡nos salió una prueba perfecta!

Fue entonces cuando Michel se me acercó y me dio una de las mayores alegrías de mi vida: me anuncio que, el día del bautizo, ¡yo debutaría como segundo en uno de los dos pilares de 4 de despedida!

Reprimí mi inmenso gozo respondiéndole, simplemente: "¡Muchas gracias!". Buff... ¡qué gran honor y responsabilidad me acababan de dar!, ¡qué inconmensurable ilusión!, ¡cuántos nervios!, ¡cuanta gratitud!

Llegó el final del ensayo, y probamos los 2 pilares de 4 simultáneos. Esta vez, como en mi primera ocasión, volvieron a acompañarnos les gralles (y els tabals). Me sentí tranquilo y confiado en toda la prueba y... ¡por fin logré descargarlo!

Mi primer Pd4 descargado, con Azahara y Noa, al Mercat de Ferreries (10/6/16). Foto de Marta Humet

No lo celebré ostentosamente... era tan sólo una prueba: en la plaza las cosas son diferentes y temía que el miedo escénico me hiciera una mala pasada delante de todos.


Sábado 11 de junio de 2016

Por fin llegó el gran día: ¡el bautizo dels Castellers de Tortosa!

Foto dels Castellers de Tortosa el día de nuestro bautizo. Foto d'Isaac Ferrer

Vinieron a ayudarnos castellers de toda Catalunya. De Barcelona se desplazaron 8 castellers de mi querida Jove de Barcelona y los dos hijos de mi amiga Mònica, que no pudo asistir por "fuerza mayor".

Junto mis compañeros de la Jove: Pere, Pep, Jojo, Litus, Josep, Meritxell, Miki y Tolo. Foto d'Isaac Ferrer

La diada fue todo un éxito: los tres Castells llevados a plaza: un 3d6a, un 4d6a y un 4d6; fueron descargados felizmente y con gran júbilo, bajo el amparo de nuestros padrinos: la Colla Jove Xiquets de Tarragona y los Xics Caleros.

Yo tuve la suerte de ser el bajo de los tres... ¡de ser el único bajo que ha estado en "todos" los castells que hemos llevado a plaza!

Colocado de "bajo" en la piña del 3d6a... ¡nuestro primer Castell con camisa grana! Foto de Xènia Boxerlaplana
¡Y ahora tocaba despedir nuestro bautizo levantando los 2 pilares de 4 simultáneos! ¡Ahora tocaba estrenarme subiendo por primera vez a pinya en una diada!

Me acerqué un momento a mis amigos Jojo y Pep de la Jove de Barcelona y les reconocí que estaba un poco nervioso y que tenía miedo de que se me cayera el pilar... me tranquilizaron, cada cual a su manera.

Feliz junto a Pep y Jojo en la cena de celebración del bautizo, en el Pavelló de Tortosa. Foto de Marta Humet

Pep me dijo:

-Humbert eres un casteller fuerte y sensato, ¡todo saldrá bien!

Por su parte Jojo, añadió:

-Mira, tú eres un buen bajo, ¿no?, pues hacer de segundo es como hacer de bajo pero con chulería. Cuando estés sobre pinya: cabeza bien alta y saca "pollazo". - Literal y sin censura...

Ya estaban montando las dos pinyas. Me abracé a Azahara y nos dijimos unas palabras para alentarnos. Ella también se estrenaba subiendo a un pilar en una diada.

Me quedé solo, me descalcé frente la fuente de la plaza Mayor. Mi amiga Lluïsa se acercó, notando mis mal disimulados nervios y... sin decir nada, comenzó con sus manos hacer unos pausados movimientos de reiki delante mi rostro. Todo pareció quedar en silencio a mi alrededor, noté como un escalofrío recorría todo mi cuerpo dejándome en un estado de paz interna inexplicable. Terminó, volví de mi trance... abracé a Lluïsa y miré con valentía la pinya.

Sonriendo miro la piña cerrada del Pd4 antes de subir. Foto de Xènia Boxerlaplana

Cristian gritó:

-Segons amunt!

Josep, de la Jove de Barcelona, me hizo la escaleta y me dio ánimos mientras me encaramaba a la pinya. Caminé sobre la rengla, tropezando con la cabeza de Edgar que me haría de primeras manos por detrás... allí estaba Jordi, de bajo, esperando la carga.

Puse mis pies sobre sus hombros y los recoloqué. Una vez los dos cómodos, pedí que me cogieran mientras, orgulloso, miré a mi alrededor...

Ivan y yo acomodándonos sobre nuestras respectivas piñas. Foto de Marta Humet

La pinya estava plagada de amigos que quisieron, de esta forma, darme todo su apoyo: entre ellos estaban "todos" los integrantes de la Jove de Barcelona. Delante mío, como primeres mans, tenía al bueno de Joseret y detrás de él el mismo alcalde de Tortosa: Ferran Bel (que haría de segones mans). A mi izquierda se estrenaba de vent en Litus y a mi derecha estaba el incombustible Leo. Y, frente la pinya, a la derecha del Cap de Colla... estaba mi querida Marta.

Las amigas Sílvia y Azahara suben sobre las piñas. Foto de Xènia Boxerlaplana

Ya no pude ver más... noté Azahara detrás mío: ¡me concentré! Empezó a sonar el Toc de Castells... hice los pasos que tanto habíamos ensayado en el suelo y ya la tenía sobre mis hombros.

Azahara subiendo sobre mis hombros. Foto de Marta Humet

Noté a la pequeña Georgina que comenzaba a subirnos, empecé a sentir la "mochila"... cerré los ojos un instante... ¡concentradísimo!, ¡ese era el momento clave!

Àlex y Georgina comienzan a subir a los dos pilares. Foto de David Monserrat

Pasaron lentos esos segundos... hasta que, ¡con gran alegría!, oí a les gralles anunciando que Georgina y Àlex ya estaban arriba de los dos pilares... ¡ya estaban haciendo la aleta!

Los dos pilares de 4 tocando el cielo... ¡lo había conseguido! Foto de Marta Humet

Abrí los ojos, vi como toda la gente nos aplaudía y gritaba... ¡lo había logrado! Una emoción indescriptible me embargó... ¡una emoción infinita!

Georgina comenzó a descender ya en cerrada ovación...

Georgina pone sus pies sobre piña... ¡respiro más tranquilo! Foto de Xènia Boxerlaplana

Una vez l'aixaneta sobre pinya, comenzó a bajarme Azahara, al llegar a mi altura me abrazó con complicidad, diciéndome algo al oído emocionada...

Azahara me abraza y me susurra algo al oído. Foto de Xènia Boxerlaplana

Quedé al fin solo sobre pinya y con fuerza blandí mi puño al aire en señal de extrema felicidad.

Blandeando mi punyo al aire, ante la mirada contenta de Txell, Sole y Lolita. Foto de Xènia Boxerlaplana

Jordi, sabedor de mis miedos, comenzó a botar todavía conmigo encima... toda la pinya empezó a hacerlo con las manos arriba y vociferando:

-¡Ue! ¡Ue! ¡Ue! ¡Ue!

Jordi botando, conmigo todavía sobre sus espaldas Foto de Marta Humet 

Bajé... y las lágrimas me salieron de la emoción contenida... las dos pinyas nos unimos saltando locos de alegría, mientras cantábamos nuestra tonadilla:

-Ben amunt!, ben amunt!, Castellers de Tortosa!!

Una marea grana celebrando el final de nuestro bautizo. Foto de Xènia Boxerlaplana

Me abracé con todos.... y no es un decir: ¡con todos!, ¡hasta con el alcalde!

Y allí, entre "todos" estaba Michel, con su semblante tranquilo... esta vez fui yo quien me acerqué y le dije:

-¡Lo hemos logrado! ¡Muchas gracias por confiar en mí! Tú, mejor que nadie, sabes que: aquí... ¡se tenía de levantar algo más que un simple pilar de 4!

Ahora... ¡también lo sabéis vosotros!

A continuación, podéis ver un vídeo grabado por Carme Valldaura, des del balcón del ayuntamiento de Tortosa, donde se ve toda la evolución de los 2 pilares de 4 y su consiguiente alegría al descargarlos y terminar una diada histórica:


Ese simple pilar de 4 fue toda una lección de "valors castellers"... ¡fue toda una lección de: resiliencia, confianza, trabajo en equipo, disciplina, compañerismo y, sobretodo: ¡superación!

Momento de máxima concentración del Pd4. Foto de Xènia Boxerlaplana

Ben amunt!, ben amunt!, Castellers de Tortosa!!

viernes, 6 de mayo de 2016

Brunton: Un instrumento para geólogos... desorientados


Si miramos el post que escribí hace dos años, titulado El Macuto del Geólogo, recordaremos que, en aquel escrito, inventarié los objetos más representativos que solemos utilizar los licenciados en Ciencias de la Tierra. Y... como no, entre ellos destacaba: ¡la brújula de geólogo!

Pero antes de entrar en materia, repasemos que es una brújula y para qué sirve.

La brújula es un instrumento de orientación que utiliza una aguja imantada para señalar el norte magnético terrestre.

Imagen de una brújula clásica. Fuente

Fue inventada en China, allà por el siglo IX, con el fin de determinar las direcciones de los barcos en mar abierto.

Inicialmente consistía en una aguja imantada flotando en una vasija llena de agua (como si de una flor de loto se tratase). Más adelante, fue mejorada para reducir su tamaño y facilitar su uso: cambiándose la vasija de agua por un eje rotatorio y añadiéndose una «rosa de los vientos» que servía de guía para calcular direcciones.

En Europa apareció en el siglo XIV... y apareció con lo que conocemos, actualmente, como brújula seca. Este tipo de brújula consta de tres elementos: una aguja magnetizada, una caja con cubierta de vidrio y una carta náutica con la rosa de los vientos dibujada en una de sus caras.

Recreación de una brújula de tipo seco. Fuente

En contraposición a las secas, las brújulas líquidas (inventadas por Tuomas Vohlonen) utilizan una aguja o disco magnetizados pero, en este caso, dentro de una cápsula llena de algún líquido (aceite, queroseno, alcohol...). Dicho fluido hace que la aguja se detenga rápidamente en vez de oscilar repetidamente alrededor del norte magnético.

Las brújulas modernas, además, suelen llevar un transportador incorporado, que permite tomar medidas exactas de rumbos directamente de un mapa. Así como escalas para tomar medidas de distancias en mapas, marcas luminosas para usar la brújula en condiciones de poca luz y mecanismos ópticos de observación (espejos, prismas, etc.) para tomar medidas de objetos lejanos con gran precisión.

Ejemplo de brújula moderna de tipo líquido. Fuente

Una brújula, como instrumento de navegación, tiene diversos usos. Se puede utilizar sola o en combinación con cartas topográficas y sirve para:
  1. Medir los rumbos (ángulos con respecto al norte magnético) en la que se encuentran referencias que podemos observar en el terreno
  2. Indicar la dirección de un rumbo dado
  3. Desplazarse en una dirección constante
  4. Medir distancias en el terreno (mediante un cálculo trigonométrico).
Hecha esta pequeña introducción, ¡ahora sí!, pasemos a detallar como son las brújulas que utilizamos los geólogos.


La Brújula de Geólogo

La brújula de geólogo, también conocida como brújula Brunton o tránsito de bolsillo Brunton, es un instrumento de precisión patentado, en 1894, por el geólogo canadiense David W. Brunton.

El geólogo David W. Brunton, sosteniendo su brújula. Fuente

Originalmente, este tipo de brújula sólo las fabricaba la compañía Brunton, Inc. de Riverton (Wyoming). Actualmente es manufacturada por diversas empresas.

Este instrumento posee una aguja imantada que se dispone en la dirección de las líneas de magnetismo natural de la Tierra pero, a diferencia de la mayoría de las brújulas modernas, el tránsito de bolsillo Brunton utiliza amortiguación de inducción magnética en lugar de líquido, para controlar la oscilación de la aguja orientadora.

Otra gran diferencia, respecto las otras brújulas, es que incluye un clinómetro para poder tomar medidas de inclinación.

Modelo actual de brújula Brunton. Fuente

La brújula de geólogo que yo dispongo no es Brunton... ¡ya me gustaría! Se trata de una Silva, modelo 15 TD-CL.

Mi brújula de geólogo Silva, con su estuche y accesorios

Es muy sencilla... de hecho es una brújula de tipo cartográfico pero con nivel circular (que yo mismo le añadí) y clinómetro. Tened en cuenta que me la compré siendo estudiante, en el primer curso de mi carrera.


Partes de una brújula de Brunton

Si analizamos las diferentes partes de una brújula de tipo Brunton, vemos que está compuesta por tres elementos: la caja, la tapa y la pínula:

Denominación de las partes de una brújula de tipo Brunton. Fuente

  1. En la caja (de base cuadrada) vemos, en primer plano: la aguja magnética, el limbo graduado, el indicador norte y el nivel cilíndrico. En un plano inferior tenemos: el clinómetro movible, la escala del clinómetro y el nivel horizontal. En el exterior de la caja tenemos un tornillo para ajustar la D.M. (desviación magnética).
  2. Por otro lado tenemos la tapa, allí encontramos: la mirilla, el espejo con su línea axial y la mira plegable.
  3. Por último, al lado opuesto de la tapa, encontramos una pínula (también abatible), la ranura de la pínula y la ventanilla.

Tipos de brújula Brunton

Hay dos tipos de brújula de geólogo, dependiendo de las medidas de orientación que nos den:

Las más comunes aquí en Europa son las de medio círculo. Estas miden una orientación de tipo acimutal. Es decir, el limbo de la brújula está graduado en 360 grados, siendo: 0º el Norte, 90º el este, 180º el Sur y 270º el oeste.

Graduación de un limbo acimutal de una brújula de medio círculo. Fuente

Por otra parte tenemos las rumbales (estas brújulas son más utilizadas en América). En este caso, nos miden una orientación de tipo rumbal: siendo el "rumbo" el ángulo agudo (menor de 90º) medido desde norte o desde sur, hasta la dirección establecida: este u oeste. 

Graduación de un limbo de una brújula de tipo rumbal. Fuente

Para tomar una orientación rumbal, primero miraremos si el norte de la aguja imantada está más cerca del norte o del sur del limbo graduado de la brújula. Desde ese mismo punto (norte o sur) empezaremos a contar los grados que les separa de la aguja, hacia el lado este o hacia el oeste del limbo.

La notación rumbal la escribiremos de la siguiente forma: en primer lugar pondremos N o S (dependiendo donde esté más cerca la aguja); después anotaremos el número de los "grados de separación" de la aguja respecto el N o S y, por último, escribiremos E o W, dependiendo hacia donde hemos contado.

Para que lo visualicéis, a continuación he preparado una tabla de conversión, que compara el valor de orientación tomado con una brújula de medio círculo acimutal, respecto el valor de orientación tomado con una brújula rumbal:

Tabla de conversión de valores de orientación de tipo acimutal a rumbal (clicad para ampliar)


Usos de la brújula de geólogo

Con una brújula de geólogo podemos tomar 2 tipos de mediciones: orientación respecto el plano horizontal (mediante la aguja magnética) y la máxima inclinación, manteo o buzamiento respecto el plano vertical (mediante el clinómetro).

Con estos dos valores podemos medir, con toda precisión, planos y geometrías de estructuras geológicas.

Recordemos que una estructura geológica es una discontinuidad o deformación presente en el macizo rocoso, generado por la acción de esfuerzos compresivos o tensionales de origen tectónico... tenemos: planos de falla, diaclasas, pliegues, foliaciones, etc.

Espectacular pliegue tectónico a la costa de Zumaia (Guipúzcoa). Fuente

Además, con una brújula de geólogo, también podemos medir la orientación e inclinación de galerías subterráneas, perforaciones, pernos de fortificación, taludes y otros elementos presentes en obras y minería.


Como realizar una medición

A continuación os mostraré, con mi brújula de geólogo y de una forma práctica: como se calcula la orientación y la máxima inclinación de un nivel planar cualquiera.

Para hacerlo más sencillo, he preparado en mi casa una superficie plana a la cual le he infringido una inclinación irregular y aleatoria.

Base plana con una cierta inclinación

Para hacer la medición, utilizaré mi brújula Silva. Por tanto, las indicaciones que os describiré serán para este modelo o similar... pero se puede extrapolar, fácilmente, a todos los tránsitos de bolsillo de geólogo.


1. Medición de la orientación de una estructura geológica planar:
  • Buscamos un afloramiento con una cara plana, accesible y con una orientación representativa de la estructura geológica que queremos hacer la medición.
  • Abrimos completamente la brújula y apoyamos uno de sus dos lados "largos" al plano que queramos medir, procurando que toda su longitud esté en contacto con la estructura.
Apoyando el lado largo de la brújula sobre la superfície a medir

  • Sin separar este lado largo de la brújula del plano, la nivelamos (perfectamente) con la ayuda su nivel circular.
  • Una vez nivelada, giramos la rueda del limbo graduado hasta hacer coincidir el indicador norte con el norte de la aguja magnética.
Brújula perfectamente nivelada, con el indicador norte coincidiendo con la aguja magnética

  • Ya podemos apartar la brújula del afloramiento y leer la orientación que hemos obtenido. Para hacerlo, miramos los grados de separación que marca el indicador norte que hemos movido, respecto la marca norte (representada, en mi caso, con un triangulo fosforescente sobre la bisagra). Para nuestro ejemplo, vemos que marca una orientación acimutal de 51º (o un rumbo de N51E).

2. Medición de la máxima inclinación de una estructura geológica planar:
  • Para determinar cuál es la línea de máxima pendiente del plano que estamos midiendo, una forma sencilla y rápida que solemos realizar es tirar por encima de la estructura geológica una piedrecita redondeada.
Preparando una canica para dejarla bajar libremente sobre la superfície

  • La trayectoria que recorra el guijarro sobre el plano inclinado, nos determinará esta línea de máxima pendiente.
La canica rueda sobre la superfície marcándonos la línea de máxima pendiente

  • Una vez conocida la línea de máxima pendiente, movemos la rueda del limbo de nuestra brújula Silva hasta hacer coincidir su línea W-E con su línea axial. De esta forma, dejaremos bien ajustada la escala del clinómetro.
  • Apoyamos completamente el lado largo de la brújula sobre la línea de máxima pendiente.
Brújula apoyada sobre la línea de máxima pendiente, para poder tomar la medida del clinómetro

  • Miramos los grados donde apunta la aguja del clinómetro y anotamos su lectura. En nuestro caso: 10º de máxima inclinación.

Para anotar la orientación y el buzamiento medido sobre una superficie planar, lo haremos de la siguiente forma: valor de los grados la orientación acimutal (con tres cifras), una "barra inclinada" y el valor de los grados obtenidos del buzamiento (con 2 cifras). En el ejemplo que hemos calculado sería pues: 051/10 (si queremos darlo en notación rumbal: N51E/10).

Espero haberos podido "orientar" un poco de como funciona una brújula de geólogo.

¡Muchas gracias por vuestra atención!

jueves, 7 de abril de 2016

Ruta del Castanyer de les Nou Branques


Flor que creix per tota banda,
en record d’aigua o de plor,
jo vull fer-ne la garlanda
pels silencis del meu cor.

                                                                           Maria Antònia Salvà


Con esta cuarteta heptasilábica, escrita con exquisita métrica catalana por la poetisa Maria Antònia Salvà, damos comienzo a este relato adornado de recónditas fuentes, bosques encantados y versos de poetas novecentistas, como el de la propia Salvà, de Carles Riba o Guerau de Liost.

Nos adentraremos al paleozoico macizo del Montseny por la zona de Viladrau (Girona), localidad conocida por su apreciada agua y... por sus castañas.

Y es que de agua y castaños nos empaparemos en esta ocasión: transitando por frescos manantiales, emboscados por sendas de recuerdo, hasta encararnos con el impresionante Castanyer de les Nou Branques… árbol monumental y símbolo de Viladrau (de hecho es el icono que aparece en su escudo municipal):

Escudo heráldico municipal de Viladrau

He escogido esta sencilla ruta porque, para mí, Viladrau tiene un grato y especial recuerdo. De pequeño (y durante varios veranos) solía pasar una quincena de julio en la casa de colonias de Santa Marta (hoy reconvertida en el Centre Santa Marta d'Innovació Educativa del Parc). Una de las múltiples actividades que realizábamos con los monitores del centro era ir de paseo hasta este maduro ejemplar de Castanea sativa para jugar bajo su paciente sombra.

Al centro, el Castanyer de les Nou Branques (todavía con sus 9 ramas). Años 1905-10. Fuente

Tardé en volver a Viladrau, más de 10 años... ¡pero regresé!, y desde entonces intento visitarlo una vez al año. Para ir a ese pueblo osonenc, suelo hacerlo con bici: yendo en tren de Barcelona hasta la estación de Balenyà-Tona-Seva, para luego subir a pedal hasta Viladrau (donde me pierdo por sus rincones, por mis remembranzas...) para luego retornar a casa, casi siempre por Arbúcies y Breda hasta la estación de tren de Gualba (al otro lado del Montseny).

Uno de los sitios que quería volver a visitar, cuando regresé a Viladrau ya de mayor, era el Castanyer de les Nou Branques. Actualmente, el camino hasta el castaño está muy bien indicado, pero hace unos años, ni la propia gente del pueblo no supo (o no quiso) explicármelo... ¡No me rendí!, y mis tozudas idas y venidas sobre el terreno hicieron que, ¡al final!, lo descubriera en una recóndita hondonada, tímidamente escondido entre la vegetación… no os podéis imaginar la ilusión que me hizo cuando lo volví a ver.

Este pasado 5 de marzo regresé a Viladrau, regresé a los pies del precioso castaño. Y no lo hice solo, en esta ocasión me acompañó Marta Humet. Allí estaba el longevo árbol esperándonos: iluminado por los últimos rayos de invierno, desnudo aún de sus primaverales hojas. Allí estaba... achacoso, ¡pero todavía altivo!, con ya sólo siete de sus nueve ramas... con sus custodiados secretos guardados en su hueca cepa.


Viladrau - El Castanyer de les Nou Branques - Viladrau


Plano general de la ruta (clicad encima para ampliarlo)

  • Tiempo: 2 horas y 10 minutos (ida y vuelta) 
  • Distancia: 7 kilómetros y medio (ida y vuelta) 
  • Desnivel: +165 metros, -165 metros 
Perfil de la ruta: Altura (metros) - Puntos de Control (134 en 7,5 kilómetros)
  • Dificultad: Baja. Se trata de una ruta de poca distancia y muy bien marcada.
  • Meteorología: Evitar los días de mal tiempo
  • Agua: Encontramos agua en Viladrau y en las 6 fuentes del recorrido 
  • Equipamiento: Calzado y ropa cómoda (acorde con la época del año), cantimplora, móvil... 

Aproximación:

A Viladrau podemos llegar por la GI-520 desde Vic o por la GI-543 desde Arbúcies. Ambas carreteras terminan en una rotonda, frente el ayuntamiento de la localidad.

Desde el ayuntamiento, debemos dirigirnos a la oficina de turismo, ubicada al Espai Montseny (Centre Cultural Europeu de la Natura). Bajamos unos 500 metros por la carretera GI-520, dirección Vic, y tomamos la segunda calle a nuestra derecha (el carrer del Doctor Ariet).

Subimos por esta calle de tierra y giramos a la derecha por la segunda que encontraremos (el carrer Migdia) que enfila recta y decidida, cruzando el carrer Bofill i Ferro, y terminando en el regio edificio del Espai Montseny.

¡Ya hemos llegado!, aquí podemos aparcar nuestro vehículo.


Cronología, altimetría y descripción del itinerario:

00 min. (836 m) Espai Montseny

Dejamos el caserío del Espai Montseny a nuestras espaldas y empezamos a bajar por el carrer Migdia, custodiado por sendas hileras de cipreses. Al llegar al primer cruce (el carrer Bofill i Ferro), giramos a la izquierda y lo andamos hasta el final.

Espai Montseny desde la calle Migdia

La calle Bofill i Ferro desemboca al Passeig Farigoles, proseguimos hacia la derecha. Unos pasos más adelante, si nos fijamos a nuestra izquierda, veremos la piscina municipal que tantas veces yo chapoteé de pequeño...

Seguimos siempre recto, dejando algún cruce a ambos lados del paseo, hasta topar con la carretera de Vic (la GI-520). La cruzamos, con precaución, y continuamos de frente por el carrer Jacint Verdaguer.

Al final de la calle Jacint Verdaguer vemos, a nuestra izquierda, el ayuntamiento de la localidad. Nosotros giramos a la derecha, por el carrer Mercè Torres. Esta calle hace un giro de 180º bordeando, por debajo, la iglesia de Viladrau, dedicada a Sant Martí.

Església de Sant Martí de Viladrau

Rebasada la "curva en horquilla", la calle pasa a llamarse carrer Pare Claret y nos llevará rápidamente hasta la plaza Mayor, entre tiendas que todavía conservan el mismo encanto de hace más de 30 años...


15 min. (822 m) Plaça Major de Viladrau

La plaça Major de Viladrau acapara buena parte de la vida comercial y social de esta bella localidad gironina.

Plaça Major de Viladrau

Vamos a la derecha de la plaza, bajando un poco, hasta alcanzar el carrer Sant Marçal donde nos recibe un fastuoso edificio: es el Hostal Bofill. Proseguimos hacia la izquierda.

La calle Sant Marçal desemboca al carrer Torreventosa. A nuestra izquierda, un poco elevada y en una hombreada placeta, se encuentra la Font de Montserrat.

Font de Montserrat

Vista la bonita fuente, seguimos por el carrer Torreventosa y pronto veremos una bonita iglesia porchada, es La Pietat.

Iglesia de la Pietat


20 min. (822 m) Font de Miquel

Proseguimos por la calle Torreventosa y, enseguida a nuestra izquierda, arribaremos a otra mítica hospedería de Viladrau: el Hostal de la Glòria. Al lado del hotel veremos la Font de Miquel, ubicada en una plazoleta semicircular.

Font de Miquel, al lado del Hostal de la Gloria

Saciada nuestra sed, regresamos a la calle Torreventosa y seguimos, ahora, en ligera subida. Unos metros más adelante encontraremos un cruce en forma de Y, debemos tomar el ramal de la derecha.

Proseguimos un buen trecho, siempre por el camino principal, hasta que por fin veamos, al lado derecho de una curva, la Font del Sot de Can Rosell.

Font del Sot de Can Rosell


30 min. (857 m) Cruce del Sot de Can Rosell

Vista la fuente, apenas unos 10 metros más adelante, encontraremos un cruce de 4 caminos. En este punto comienza una ruta circular (bien marcada por cartelitos verdes) al Castanyer de les Nou Branques... se trata de una ruta que nos propone el ayuntamiento de Viladrau y que nosotros caminaremos íntegramente.

Tomamos el único camino sin asfaltar de este cruce (a nuestra izquierda, girando 180º) y empezamos a subir por la pista. Enseguida nos acompañará el riachuelo del Sot del Noguer, a nuestra izquierda.

Inicio a la ruta circular (primer cartelito verde), a la izquierda camino por donde hemos llegado

El camino ascendente no tiene pérdida, vamos siguiendo los hitos verdes.

Después de un trecho caminado, se nos unirá un camino por la izquierda con un cartel indicativo. Lo tomamos (dejando momentáneamente la pista principal) y, a pocos metros, llegaremos a la Font de les Paitides:

Font de les Paitides

Sobre su caño (medio borrado) se puede leer un poema de Guerau de Liost:

Entre les feixes esgraonades,
cada una d'elles com un retall,
brollen tes aigües mai estriades
com ansa llisa de pur cristall.

Ton marge dóna granada userda.
Les cueretes beuen de tu.
D'una pomera que ja s'esquerda
neda en tes aigües el fruit madur.

Quan les pageses tornen de missa
amb la caputxa plegada al braç,
tasten de l'aigua bellugadissa.

I quan reprenen, testes, el pas,
entre les herbes de la païssa
troben la calma de llurs quintars.

Desacemos el camino hasta el cruce y proseguimos, siguiendo siempre los indicadores, hasta encontrar un marcado cruce a nuestra derecha. Lo tomamos y continuamos por un camino de tierra rodeados por un espeso pinar.

Cruce y camino a la derecha que debemos tomar

Este camino, en pocos minutos, nos llevará hasta otras dos fuentes ubicadas en un entorno bucólico.


45 min. (910 m) Fonts del Noi Gran i del Ferro

La primera fuente que encontraremos, a la izquierda de la pista, es la Font del Noi Gran. En ella, gravada en una piedra, encontramos unos versos de Carles Riba:

La poesia?
Cal cercar-la on tu saps ja
que és com la gràcia
o l'aigua pura i dura
d'una font emboscada.

Sentado frente la fuente del Noi Gran

Regresamos al camino y, enseguida, oiremos el murmullo de la Font del Ferro (medio hundida entre la vegetación). Este manantial nos regala su agua fresca y la cuarteta de Maria Antònia Salvà que encabeza este escrito.

A partir de aquí, el camino se convierte en una empinada senda (la seguimos sin pérdida, amparados por los cartelitos verdes). El zigzagueante sendero nos irá presentando ya, los primeros ejemplares de castaños centenarios.

Gran castaño al lado mismo del sendero


55 min. (963 m) Pista del Martí

La senda, finalmente, llegará a una pista asfaltada que deberemos tomar hacia la derecha.

Cruce con la pista del Mas el Martí

Aquí, recortada entre los árboles, podremos admirar la carena del Matagalls, con su gran cruz en la cima. No tardaremos en ver un mas llamado el Martí, que dejaremos a nuestra izquierda. Seguimos ahora por una pista sin asfaltar, acompañados por los hitos de color verde.

Mas el Martí bajo la carena nevada del Matagalls


1 hora 10 min. (963 m) La Vila

El cómodo camino acompañará a nuestros pasos hasta un grupo de edificaciones llamadas la Vila.

La Vila aparece entre los árboles del camino

Frente la Vila, veremos que sale un camino de tierra que baja hacia la hondonada. ¡Lo tomamos!

Camino de tierra desde las casas de la Vila

La pista cruzará un riachuelo (el Sot de la Tona) y dejará atrás tres desvíos: seguimos siempre por el camino principal (sin pérdida gracias a los constantes hitos) hasta encontrar uno con una flecha a la derecha, que nos anunciará que hemos llegado a nuestro destino.


1 hora 20 min. (865 m) El Castanyer de les Nou Branques

Dejamos el camino y entramos a la explanada donde paciente nos aguarda el monumental Castanyer de les Nou Branques, junto a otros castaños tan viejos como él.

El Castanyer de les Nou Branques desde el camino

Por mucho que lo visite no deja de sorprenderme este grandioso árbol: con sus 23 metros de altura y sus 6 metros y medio de perímetro. Si contamos sus ramas principales, de las nueve que dice tener su nombre, ya sólo le quedan siete y... de estas siete, dos están muertas. Pero las cinco que le quedan todavía siguen dando castañas cada otoño, a pesar de la delicada salud de este viejo ser vivo.

Marta frente el Castanyer de les Nou Branques

Al fin toca despedimos...

Regresamos al camino, tomándolo hacia nuestra derecha. Enseguida volveremos a cruzar el Sot de la Tona. Pasado el riachuelo, dejamos el camino principal y enfilamos por un andurrial (siguiendo los hitos verdes) atravesando unos campos de cultivo.

Desvío que debemos tomar, una vez cruzado el Sot de la Tona


1 hora 25 min. (896 m) Pista del Mas de la Vila

Nuestros pasos nos portarán hasta una pista asfaltada. A nuestra derecha, llegaríamos de nuevo a las casas de la Vila, pero nosotros seguiremos hacia la izquierda comenzando un rápido descenso. 

Cruce con la pista de la Vila


1 hora 35 min. (857 m) Cruce del Sot de Can Rosell

A medio kilómetro llegaremos de nuevo al cruce del Sot de Can Rosell: donde hemos comenzado la ruta circular del Castanyer de les Nou Branques.

Desde este punto, regresaremos a la plaça Major de Viladrau deshaciendo los pasos que hemos hecho a la ida. 


1 hora 50 min. (822 m) Plaça Major de Viladrau

Llegados a la plaza, podemos aprovechar para hacer alguna compra, comer o tomar algo.

Junto a Marta en uno de los locales de la plaça Major

Desde la plaza Mayor, seguimos deshaciendo nuestros pasos hasta el cruce del carrer Jacint Verdaguer con la carretera GI-520.

Ahora, en este cruce, giramos a la izquierda y bajamos por la carretera, dirección Vic, caminando por su acera. Uno poco más adelante, tomamos la primera calle a nuestra derecha (el carrer del Doctor Ariet).

Subimos por esta calle de tierra y, pasado el carrer de les Puntaires, en seguida a nuestra derecha, veremos la entrada del CIEP Santa Marta... y, adentro, la casa de colonias de mis felices evocaciones...

Marta frente a Santa Marta


2 hores 10 min. (836 m) Espai Montseny

Saciado ya por esa dulce nostalgia, continuamos caminando para, finalmente, tomar la siguiente calle a la derecha (el carrer Migdia) que enfila recta hasta el Espai Montseny, donde habíamos dejado el vehículo.

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¡Siempre voy a querer regresar a Viladrau!
                                                         Marta... arropado por tu compañía.

Siempre voy a querer darle un guiño a mi infancia...
                                                                                 ¡que nunca termina!

Siempre voy a querer regresar al Castanyer de les Nou Branques
                                                                       y admirarte con sentido aprecio:

Siempre voy a querer acurrucarme dentro de ti, ¡protegido!
                                                     y escuchar, medio dormido... ¡tu silencio!


Dentro del ajado tronco del viejo Castanyer de les Nou Branques

¡Hasta pronto viejo amigo!

¡Hasta pronto!